miércoles, 24 de diciembre de 2008

Los eRRementales de 2008

Ya se acabó el 2008, ¿a ustedes cómo los trató? En esto del ocasional comentario de discos nunca faltan los quejumbrosos, que la cosecha del año estuvo floja, que las nuevas bandas apestan y las de siempre van en picada. Como dice el compa Tsuru (de blog.tsururadio.com), el año es tan bueno o malo como uno lo quiera hacer. El que quiere azul celeste que le cueste y quien busca encuentra el álbum que estaba esperando volarle la cabeza.


Que la tecnología sirva de algo, ¿no? La llegada de un iPod a la vida del eRRe significó que éste fue uno de los años en que tuvo la oportunidad de echarle oído a mayor número de títulos, aunque sin mucho tiempo para dedicarle a cada uno, lo que volvió particularmente difícil la selección de los eRRemantales 2008.


Nos gustan las listas porque nos persuaden de que existe un orden posible para tener algún control sobre el mundo. “Siempre lleva un número en la portada”, le aconsejó un editor hace unos años al eRRe. “Al público le gustan los números. Números llaman más números. Los números venden”. El encanto que al parecer ejercen los programas tipo “las 25 tetonas más exuberantes de la farándula” o “las 100 canciones de la década que hablan de bocadillos”, apoyan el punto de vista del editor. Las listas nos atraen porque son una manera de pasar el tiempo de nuestra existencia menos arriesgada que practicar montañismo pero que igual nos brinda la ilusión de creer que lo que hacemos significa algo.


De ahí a presumir que el orden de uno es mejor que el de los demás, ya hay un tremendo salto de soberbia. Si les presentara ésta como una lista de “lo mejor del año”, eso implicaría que el eRRe ha escuchado todos los lanzamientos discográficos del año a nivel mundial, simplemente les estaría mintiendo. Por otro lado estaría la cuestión de ¿cuál es tu autoridad para decir que esto es “lo mejor?


Lo mejor es que en la disquisición musical también aplica aquello que Jorge Luis Borges aconsejaba a sus alumnos de literatura sajona: “Si un libro no les apasiona, no importa qué tan bueno digan los demás que es, devuélvanlo al estante. Si un libro no les apasiona, es que no eran ustedes el lector que esperaba. Si Shakespeare no los apasiona, déjenlo”. El mejor disco invariablemente es el que te emociona, te sacude o por lo menos te divierte. Como sea, por encima de las preferencias personales la lista del eRRe procura brindar una panorámica general de lo sucedido en el año musical. Ha dejado fuera Grapefruit Moon, por ejemplo, el disco de Southside Johnny con versiones big band de rolas de Tom Waits, uno de los que más escuchó en los últimos meses del año, para favorecer otros, que quizá no lo prendieron tanto pero que merecían destacarse por la vitalidad de la propuesta. Otros grandes discos del año como Because Her Beauty Is Raw and Wild de Jonathan Richman o and the Red Empire Orchestra de Micah P. Hinson por más que le gustaran fueron sustituidos por títulos que le parecieron más completos o innovadores. Ha querido guiarse por el potencial y lo distintivo del sonido. Viendo la lista, el eRRe no puede evitar lamentarse por la ausencia de títulos emparentados con el hip-hop, el techno o el metal (campos del quehacer musical no muy frecuentados por el eRRe), pero esto simplemente se debe a que durante el año no escuchó algo dentro de estos géneros que realmente le pareciera trascendente (según se ve todos coinciden en que The Carter de Lil’ Wayne mandó en el hip-hop, apenas lo bajó y todavía no lo oye, por lo que no podría decirles; por lo demás ya saben que aquí sugerencias y correcciones siempre son bien recibidas).


Si el proceso de selección fue difícil, calificarlos de plano es pedir demasiado. La jerarquía aquí propuesta es mero trámite y nadie debe sentirse ofendido porque consideran que determinado disco merecía mejor posición o porque de plano no aparece uno a su parecer indispensable. Como les decía el eRRe a sus alumnos, no se preocupen por el número, lo que importa es la vida fuera del aula. Si un día llega el disco para llenar ese vacío que ni siquiera sabían que tenían, que cuando lo tocan es como si las paredes se derritieran y cesara el rumor del mundo, nada les importará el juicio de la demás gente, vamos, ni siquiera su propio juicio, no pasarán un momento del día sin que sus notas, sus melodías, sus letras les aguijoneen como un enjambre de avispas cerebrales, se apurarán en terminar sus menesteres cotidianos con tal de tener otro momento a solas los dos –los incontinentes se encajarán el iPod de camino al metro-, la sangre les hervirá cuando alguien ose calumniarlo, le prodigarán la devoción de un amuleto y finalmente, como el yonqui con su veneno, emprenderán la búsqueda de nueva música que resucite tan excepcional sensación.


Va por ahora la lista. Si algún día quedan listos los comentarios de cada uno de los títulos seleccionados, se actualizará la entrada. Por el momento alguna orientación obtendrán así como está (por lo menos algo que buscar en google). No resta pues más que mandarles un apretado abrazo navideño (más apretado para ellas) y desearnos a todos que en el 2009 por lo menos nos mantengamos con gracia sobre la tablita. Pasen por los comentarios para recibir lo que merecen.


20 álbums eRRementales de 2008:

20. A Mad and Faithful Telling - Devotchka
19. Visiter – The Dodos
18. Re-Arrenge Us – Mates of State
17. Real Emotional Trash - Stephen Malkmus & The Jicks
16. Rip It Off – Times New Viking
15. Women As Lovers – Xiu Xiu
14. Saturdays = Youth – M83
13. Með suð í eyrum við spilum endalaust - Sigur Ros
12. The Mandé Variations – Toumani Diabaté
11. Sima – Isol / Zypce


10. Made in the Dark - Hot Chip

9. Dig, Lazarus Dig!!! – Nick Cave & the Bad Seeds

8. Vampire Weekend – Vampire Weekend

7. Songs in A & E – Spiritualized

6. Moonbeams - Throw Me The Statue

5. The Ken Burns Effect - Stars Like Fleas

4. Fleet Foxes - Fleet Foxes

3. Are The Very Best - Esau Mwamwaya & Radioclit

2. Microcastle - Deerhunter


1. Luna - The Aliens


10 álbumes eRRementales hispanoamericanos de 2008:

10. Los de atrás vienen conmigo – Calle 13
9. Heartbeats – Los Guanábana
8. Con la Original Jazz Orchestra - Santiago Auserón
7. Uno - Ondo
6. Tu hoguera está ardiendo - Klaus & Kinski


5. LP - Los Punsetes
4. T.O.T.E. – Tote King
3. 110% - Sponsors
2. Tu labio superior - Christina Rosenvinge


1. Sima - Isol/Zypce


Reediciones y similares:

Tell Tale Signs. The Bootleg Series: Vol. 8 - Bob Dylan
Pacific Ocean Blue - Dennis Wilson
Just Look Them Straight in the Eye and Say... Pogue Mahone - The Pogues

50th Anniversary Kind of Blue – Miles Davis
The La's Deluxe Edition - The La's



Fiasco del año:

Festival Colmena

lunes, 15 de diciembre de 2008

eRRe en el 22

Desde el mes pasado en la página de la agencia de noticias de Canal 22 pueden consultar las opiniones del eRRe sobre novedades discográficas selectas. Cuestión de acceder a http://www.noticias.canal22.org.mx/ y buscar en la barra a su izquierda la sección de "El atril", darle click y luego de echarle un ojo a las reseñas literarias, pasar a la sección de discos. Sale pues.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Crónica berlinesa: Daniel Johnston, 2-11-2008, por Tachepiranha

Lo primero que sorprende cuando uno ve el documental The Devil & Daniel Johnston (Jeff Feuerzeig, 2004) -consistentemente ignorado en las muestras de rock en el cine a últimas fechas tan en boga en México - es que en una época anterior a que los reality shows, los celulares multimedia y la fiebre por los blogs masificaran la fantasía de que todos somos sujetos de un documental en potencia, Daniel Johnston haya llevado un registro de su vida tan pormenorizado. Pilas de casetes y cintas de super-8 dando testimonio de Daniel discutiendo con sus padres, charlando con sus amigos, pidiéndole a Laurie que diga “te quiero Dany” para convertirse de manera más que literal en el amor de su vida. ¿Por qué? Sencillo, porque Daniel estaba convencido de que un día sería famoso, como los Beatles.

Daniel Johnston encarna el punto paroxístico fuera de cualquier glamurización de la demencia pretendida por Hollywood en la frase que Tyler Durden pronuncia en la película Fight Club (David Fincher, 1999): “Todos fuimos educados por la televisión en la creencia de que un día seríamos millonarios y dioses del cine y estrellas de rock. Pero eso no sucederá. Y lentamente nos estamos dando cuenta. Y estamos muy, muy encabronados”. ¿Podría ese sentimiento de frustración ser el diablo que Daniel está obstinado en repeler como si de los leones hambrientos que rodean a su tocayo en la Biblia se tratara? El mismo diablo que combatía cuando provocó que el aeroplano piloteado por su padre se estrellara, casi costando la vida de ambos, en su empeño por imitar al héroe de una de sus historietas predilectas, Gasparín, el fantasma amigable.

Los datos de la locura de Daniel son simples. Tanto que podrían configurar la historia de cualquiera. Todos podríamos ser Daniel Johnston. Deberíamos agradecer que no lo somos. A The Devil & Daniel Johnston pronto la complementará una contraparte, The Angel & Daniel Johnston (Antony Crofts), un dvd -en principio lanzado exclusivamente para el público europeo- que muestra a Daniel en la Union Chapel de Londres en julio de 2007 sobreponiéndose a su álbum de demonios internos para ofrecer un concierto subyugante. Tachepiranha nos comparte la experiencia de haber presenciado su paso por la ciudad de Berlín el 2 de noviembre pasado en ésta, más que reseña de un concierto, crónica de una sensación redactada en exclusiva por insistencia del eRRe, quien reconoce su terquedad al insistir a Tachepiranha en que se exprese de una forma por la que más de una vez ha manifestado su aversión, aun cuando se trata de una disciplina que su cerebro, ducho en complejidades ingenieriles, dominaría sin mayor dificultad el día que se lo proponga. El eRRe pues le dirige un doble agradecimiento: por el esfuerzo puesto en esta obligada aportación… y por no intentarlo más a menudo. Al final podrán disfrutar de dos videos, el primero un fragmento de lo acontecido aquella noche berlinesa; el otro un adelanto de The Angel & Daniel Johnston.

El diablo vs. Berlín

por Tachepiranha

“So this is Berlin”… dijo visiblemente emocionado Daniel Johnston durante su presentación en el otrora Teatro del Pueblo de la antigua República Democrática de Alemania. Intento hacer memoria de cuáles fueron sus palabras exactas… lo que no se me olvida es el momento de involuntaria incorrección política cuando quiso explicar lo emocionado que se sentía de visitar la ciudad, “because I am a big fan of World War II”, detalle que de inmediato distinguió a extranjeros de alemanes, los primeros celebramos el comentario con sonoras risas mientras ellos mantuvieron el silencio típico de una ciudad dura para que alguien o algo la asombren, y aun así es puerto obligado para todo navegante de la escena musical.

El respeto absurdo, más bien rayano en brutal indiferencia, con el que la gente del primer mundo asiste a cualquier espectáculo, procurando no perturbar la interpretación del artista, genera una asepsia incomoda en la que cualquier muestra de entusiasmo generado por la emoción de la música puede motivar la represión verbal de algún miembro de la audiencia. Baste recordar el jocoso episodio vivido en el concierto del maestro Nick Cave en esta misma ciudad, donde el frente del escenario lo coparon hordas extranjeras deseosas de brincar y celebrar cada ejecución del señor Cueva y sus Malas Semillas, euforia que ni por asomo se contagió a los locales, quienes estaban particularmente escandalizados por la conducta “inadecuada” de un muchacho helénico al que constantemente le pedían que se tranquilizara, ante lo cual éste atinaba a responder contundente: “Fuck you!!! This is a rock concert!!!.

Pero no siempre sucede así. Como todo un aparecido en el día de los fieles difuntos, Johnston despertó y probó el límite de la emoción de una audiencia que en cuanto se abrieron las puertas de acceso colmó el recinto. Un primer set en solitario, media hora aproximadamente de acordes toscos, voz destemplada y letras asesinas; en el escenario un hombre regordete, ajeno a las imposturas de las estrellas de rock, sus movimientos corporales fuera de control, tanto que en cualquier momento parecía que un brazo se le iba a zafar o el corazón le saltaría del pecho, parco en el trato con la gente y una forma grotesca de tomar agua de una botella. Esa fue la tónica del primer asalto. Johnston lucía bastante consistente con la imagen que alguna vez vi en el documental (que mi entrañable director musical, el eRRe, tuvo la cortesía de presentarme) The Devil & Daniel Johnston, o sea un tipo completamente alejado de lo que algunos llaman realidad pero lo suficientemente lúcido para alterar su entorno con secuencias de palabras puestas en música que caen como golpes de marro contra concreto asaltando el sentimiento sin clemencia.

Vino un receso de 15 minutos, Daniel prometió regresar con la banda abridora, una grata revelación holandesa que se hace llamar John Dear Mowing Club. Regresó dispuesto a honrar el título de una de sus creaciones “Rock this town”, simplemente resuelto a voltear de cabeza al lugar, sin perder de vista la carpeta en el atril que guardaba la letras de sus canciones… “Casper the friendly ghost”, “Rock & Roll EGA”, un cóver de sus idolatrados Beatles, “Help”, y otras, volaban por la oscuridad como mariposas de la chistera de un mago extravagante indefenso ante su propia magia.

No soy conocedor de la obra de Daniel Johnston, pero no creo que haga falta repetir de memoria cada una de las canciones para disfrutar el concierto de un artista considerado “de culto”, esas son mamadas que inventan fanáticos puristas que no supieron estirar la quincena para comprar el boleto para ver a uno de los protagonistas de la banda sonora de su vida o que de plano se apendejaron. Gracias al eRRe conocía lo suficiente para saber que el diablo Johnston era capaz de construir canciones en extremo conmovedoras, que supongo ante el escaso contacto con el mundo que habitamos el resto de nosotros estremecen sin que casi medie esfuerzo alguno, así que: por qué carajos no iba ir a verlo si tenía la oportunidad de hacerlo.

No tengo mucho más que agregar, tal vez sólo una parte del correo que dirigí a mi carnal eRRe después de la presentación: “al terminar el concierto la gente se quedó, como nunca había presenciado, gritando y aplaudiendo por más de 10 minutos, exigiendo que Daniel Johnston regresara; pero me parece que de manera inconsciente, aunque hubiera sido un gran detalle para recordar mucho tiempo, él supo que no hacía falta más, luego de un magnífico cierre interpretando una brutal, casi criminal versión de True Love will find you in the end (la cual empañó la mirada de este tu amigo) y al final volver para regalarnos “Devil Town”: “I was living in a devil town, didn’t know it was a devil town”. El daño ya estaba hecho.


viernes, 5 de diciembre de 2008

Feliz cumpleaños, papá... hasta ese mundo que hoy habitas...

El mareo

Guadalajara, como casi cualquier cosa en la vida, importa en la medida que remite a una rola. Como el eRRe usando “Corredor callejero” de Gerardo Enciso a manera de seudónimo la primera vez que lo publicaron en la prepa. “…Y te preguntas, ¿hay un lugar dónde pasarla bien?”. La piel monstruosa de los personajes que pinta José Fors, o el mismo José Fors, de vuelta en el DF sobre el escenario de la Pirámide tocando con la Cuca, entre Revolución y Periférico, levantando el tenis que Tachepiranha perdió en el slam, “a ver, cabrones, el dueño de este pinche tenis que se acerque al escenario o me cae que mañana no va a poder caminar”. Toqueyrol continuando sus estudios submarinos en la Narvarte protegidos con gogles de absenta: Nooo meeee haaalloooo. Calamaro que roba versos de Sabina y esta sombra que abraza a esta otra. ¿Fue la noche que acudimos juntos cuando prometió tocar por lo menos una vez a la semana en esa ciudad? No es que saberlo importe para tomarlo como un juramento de felicidad. La conversación de un hombre y una mujer deshilachados en sábanas vaporosas. That’s the power of music, dice él. I have never felt that, expira ella. Es la rola de Soundgarden, “Searching with my good eye open”. El llanto inconsolable del que por más que insistas nada te confesará la catedral. No hay quitamanchas para la pasión. Un muñequito contorsionista que baja por el espejo echando maromas. Con tan poquito un mundo que no importa el naufragio tocando a la puerta, como la niña prendida en ráfagas de Premiata. Estos secretos minúsculos que nadie escribió en un libro conforman nuestra cofradía. Este círculo perfecto. Que nadie penetra en arena desértica. Como mirarte en una foto donde no saliste. Tonta sonrisa. Patada en el ojo. Insulto que empalaga los oídos de trapo que les salen a los amantes. Aquí viene el mareo.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Traedme, traedme, esas cabezas!!!!!

Colorblind

I am colorblind,
coffee black and egg white...
-A. Duritz

Me gustaría saber qué pasaría si mañana el eRRe no despertaba. Quiénes reclamarían, quiénes sacarían las serpentinas. Me gustaría ver cuánto tardarían sus amantes en conseguirse otros amantes. Me gustaría ver cómo -y quiénes- se cagarían en su tumba. Me gustaría ver la autopsia, con copas de champaña para todos. Me gustaría saber qué malandros le sobrevivirán. Qué payasos. Qué asesinos. Me gustaría hacerle la sangría y quedarme dormido viendo cómo va quedándose vacío. Me gustaría que partieran en pedacitos al eRRe y lo hicieran taquitos y ponerle una salsa bien picosita. Me gustaría estar en tu cabeza cuando desaparezca el último recuerdo. Tan libre el eRRe que no te diste cuenta. Tan libre que la libertad te hubiera dado asco. Tan libre. Tan solo. Ni siquiera tú lo pudiste acompañar. Porque para ti era sólo una palabra. Tú que ayuntaste con bestias carnívoras. Tú de quien ahora sólo quedan huesos. Tú... fantasma de polvo... sobre polvo... Tú que no estabas cuando llegó la ceguera...

Nobody knows u when u r down and out...

(except if you are a mofo...)
"Yo me quiero morir, no aguanto más estar aquí".

martes, 18 de noviembre de 2008

Rock-a-Billy-the-Kid


Ahora nadie me espera. Mis padres murieron, no tengo mujer ni hijos, soy un pistolero perdido en el desierto y la ley me busca por siete condados. Ahora nadie me espera. Dejé a una chica en San Luis, a otra en Colorado, y ambas deben estar bailando el can-can para otros hombres o dormidas en sábanas de seda con un tiro en la cabeza. Sírveme otra copa que todavía debo cabalgar otras 700 millas de aquí al próximo pueblo. En la sierra encuentras gente de raras costumbres. Padres casados con sus hijas y brujas que buscan tu sexo para curar a los guerreros enfermos. Hasta en las piedras de Stonhenge encuentran carteles poniendo precio a mi cabeza. Soy payaso de rodeo, pero uno de los buenos. Cuiden a su esposa, cuiden a su madre, cuando la bomba caiga voy a buscar mi ordenanza. Soy un hombre sin honor, pero un hombre sin grietas. Cuando topo una serpiente en mi camino, la tomo por el pescuezo y la veo en los ojos al despedirla. Allá te veo princesa, tú cargas equipaje viejo, pero yo ni maletas tengo. De veras, las apariencias engañan y el blues que silbo es demasiado viejo para que puedas seguir el ritmo. Tengo que dejarte aquí. Tengo que ir a despeñarme. Nunca conociste a un muchacho salvaje.

Debraye de un martes Say No More

Quiero alguien para destruir. Alguien bonito e ingenuo para destruir. Quiero una guitarra para rocanrolear, un escenario para romperme la espina dorsal en diez mil pedazos de rola. Quiero aprender a rodar como avisa José Alfredo. Quiero perderme en bares y en puteros y en picaderos y regresar con un sol alrededor de la sien. Quiero pasar la noche de flores que pasaste en Marruecos. Quiero ser malo. Y saber cómo traicionarte. Cómo bendecirte. Quiero ser todas las criaturas de la noche, menos un lobo. Nunca quiero estar solo. Quiero, como narco, un zoológico propio. Quiero, como padre, las noches dándole vueltas a una hoguera. Quiero jamás hablar en primera persona. Quiero un jardín. Volver a balbucear. Ba-ba-ba. Quiero pasar toda la noche oyendo discos de rocanrol. Quiero bailar sobre tu tumba. Sin culpa. Sin fiestas. Sin estos encapuchados que nos persiguen. Quiero encontrarte desnuda con todas tus hermanas en Palermo. Quiero que nos vayamos de reven por Nueva Jersey dejes a Tony y a Bruce con ganas de un beso tuyo. Quiero cabalgar en tu caballo blanco. No quiero telarañas en el cielo. No quiero pensar en el día que mueran mis amigos. No quiero pensar en cuando deje de pensar ni en el señor arrullado en el péndulo, tic-toc. Quiero pensar en las flores que pisoteas en mi sueño. En todas las razones por las que no queremos ser felices. En el fondo del vaso de vino. En el salto de las neuronas cuando leen esto. Flip-flop. Quiero creer que todos los discos me llevan a un lugar. Que ese lugar seas tú. Que en ese lugar me sienta perdido. Y Charly, espeluznante, vestido de plateado pone a volar su sonrisa malévola: “la vanguardia es así”. Para volver a empezar. Para... volver... a empezar...

sábado, 15 de noviembre de 2008

De la grandeza de Elvis


Destacar la parte que juega la herencia negra en el linaje del rocanrol nunca sale sobrando, pero es un poco en vano. Hacía falta un chico blanco que cantara esa música de esclavos con una voz sacrílega venida del alma en todos los hogares decentes, retorciendo las caderas por televisión, para que realizara su potencial. He ahí la grandeza de Elvis. Más allá de que cantara como negro, era que su canto se sublimaba por encima de las condiciones raciales y materiales en general impuestas a su existencia. Finalmente una cumbre de la tarea por la que persevera la especie humana. Por eso y por encima de los demás, siempre será El Rey.

martes, 11 de noviembre de 2008

7-10-2008: James en el Auditorio Nacional de México, D.F.


El primer concierto de James en México tuvo un sentimiento de ajuste de cuentas largo tiempo postergado. Estas tierras recibieron muy bien todas las producciones del grupo mancuniano a partir de su disco de 1992 Seven, de donde “Born of Frustration” se convirtió en un clásico de la extrañada estación de FM Rock 101. Cuando Laid reventó en 1993 parecía imposible que a alguien no le gustara ese disco, todos privilegiaban por lo menos una canción, si no era “Say Something”, entonces “Out to Get You”, o “Laid”, o “Sometimes”. En la estación de radio universitaria donde colaboraba el eRRe era uno de esos cedés que nunca abandonaba la bandeja de reproducción, prácticamente todos los programas lo traían. Whiplash, como Laid también fue producido por Brian Eno y seguía mostrando a la banda en pleno dominio de sus capacidades, que redituó los sencillos “Tomorrow” y “She’s a Star”, el problema fue que en los tres años que tardaron en grabarlo (con Wah-Wah en medio, una colección de descartes de las sesiones de “Laid” con Eno que a muchos les costó entender) habían perdido fuerza en el empuje al ascenso comercial que Laid les había dado. Para la época de Millonaires, en 1999, el grupo empezó a acusar síntomas de agotamiento, “I Know What I’m Here For” y “Just Like Fred Astaire” sonaron fuerte en la radio mexicana, pero particularmente en Estados Unidos la repercusión fue casi nula. Lo cual jugó en nuestra contra. Por aquel tiempo corrió el rumor de que el grupo anhelaba tocar no sólo en México, sino realizar toda una gira latinoamericana, pero por cuestiones de infraestructura los gastos no salían a menos que también pudieran tocar en Estados Unidos, donde los manejadores pensaban que el grupo no tenía suficiente convocatoria. En 2002 tomaron caminos separadaos y la oportunidad de tenerlos en México parecía definitivamente perdida.

Cosas buenas llegan a los que esperan y vaya revancha la del 7 de octubre de 2008 en el Auditorio Nacional del DeFe. Un concierto con el poder de convertir a los escépticos en creyentes. Dicho esto con conocimiento de causa, la acompañante del eRRe nunca los había escuchado –o eso cree ella, porque hubo una época en que todas las fiestas tenían canciones de James- y salió con una sonrisa de oreja a oreja queriendo saber de qué manantial provino ese torrente de música proverbial. Redención es lo que ofrece una banda que más que canciones hace himnos, pero no de la forma santurrona y grandilocuente de Bono y secuaces, por ejemplo, el enfoque de James es más humilde y, en consecuencia, más fácil para relacionarse a cualquier persona. A ellos no les hace falta “escalar la más alta montaña” ni “correr a través de los bosques” en pos de la la salvación, ¿para qué si ella te va a encontrar? Aun sea en la situación más jodida. Si la buscas, en cambio, es probable que se vuelve una dama esquiva (¿hay una que no lo sea?). Por cada imagen de ascensión beatífica de U2 –la parafraseada “I Still Haven’t Found What I’m Looking For” o “Elevation”-, James tiene una de caída en los abismos para responderle: “feel so small they could step on you”, en “Out to Get You”, o “I no longer feel my God is watching over me”, en “Ring the Bells”. Este juicio no puede ser tajante y, por supuesto, U2 cuenta con canciones sobre perdedores, como en “Stay (Faraway so close!)”, y James tiene sus canciones de autoyuda, como “Tomorrow”, pero por lo general mientras que U2 propone apartarse del mal, corregir el camino y el ennoblecimiento del espíritu, James ve en los despeñaderos del alma momentos de alta tensión que pueden convertirse en oportunidades para la revelación.

Podríamos seguir soltando choro, pero para qué, si gracias a las buenas artes de los mercaderes del Tianguis del Chopo pueden entender mejor de qué habla el eRRe oyendo a James en la ciudad de México el 7 de octubre de 2008 si pasan por aquí:
...donde oirán estas canciones: Say Something, Destiny Calling, Oh My Heart, Waterfall, Ring The Bells, Señorita, Hey Ma, Bubbles, Dream Thrum, I Wanna Go Home, Out To Get You, Upside, Whiteboy, Honest Joe, Born Of Frustration, Tomorrow, Sound, Just Like Fred Astaire, Sometimes, Laid, Getting Away With It (All Messed Up), Sit Down

lunes, 10 de noviembre de 2008

¡Radiohead en México! ¡En Ojo de Agua!

A ver, ahora que surfeando por distintas páginas parece confirmado que Radiohead tocará en México los próximos 15, 16 y 17 de marzo de 2009, resulta gracioso leer las leyendas que se han tejido acerca de su primera visita, varios años atrás, en un baresucho allá, por donde hasta Dios le da miedo pasearse, a un lado de la carretera de Ojo de Agua. Cumpliendo su misión desmitologizadora, el eRRe quisiera revisar ciertas informaciones.

Primero que nada, Radiohead SÍ vino a México. Los remiendos de memoria del eRRe no le alcanzan para precisar el año, pero recuerda que habrá sido por el segundo año de la facultad. Aquí habrá que aclarar otro malentendido. Corre la versión de que el grupo vino antes de lanzar el sencillo “Creep”. Es falso. El disco Pablo Honey ya había salido a la venta y “Creep” había sonado por todas partes. De esto no cabe duda, pues el eRRe guarda clara memoria de su compadre Pit-UFO molestándolo en el cuarto oscuro de la clase de foto por gustarle una rola tan azotada, y eso fue en el primer semestre de universidad. Si acaso estaba por salir el EP de My Iron Lung, por lo cual debió ser alrededor de 1994. Por lo tanto también es mentira la historia del artista torturado en la que un Thom Yorke frustrado por ver a su banda sin rumbo se emborracha jurando nunca volver a tocar en un sitio así. No es que le neguemos a Ojo de Agua su riqueza en motivos para embrutecerse de alcohol, pero aunque él no estuvo presente (por favor, hablamos de Ojo de Agua), el eRRe contó con un testimonio de primera mano. A un buen amigo que ha desfilado por Guillotina y La Gusana Ciega le tocó participar como telonero del concierto. Según él, Thom desde un principio estuvo hasta las manitas, y casi metía las manos al fuego a que no sólo era de alcohol. Aseguraba incluso que él y otro compañero de su grupo ayudaron cargándolo hasta el escenario. El eRRe tampoco recuerda que haya reportado botellazos u otro tipo de proyectiles siendo lanzados al escenario, pero sí que el sitio era para no volver jamás.

Lo que a los más jóvenes les cuesta entender es, primero, que en aquella época la organización de este tipo de conciertos estaba en ciernes, la improvisación era la única infraestructura con la que contaban muchosa promotores (bueno, todavía de algunos, ¿verdad, Festival Colmena?), se creía que no había público y por eso los llevaban a los lugares más inhóspitos del Estado de México o Xochimilco. Por otra parte, no estamos hablando de los Radiohead a los que se les tributa una veneración de semidioses, no eran los Radiohead que habían sacado OK Computer, los que habían conmocionado al mundo regalando su disco por Internet. Al contrario, sobre Radiohead en ese entonces pesaba la sospecha de ser unos “one-hit-wonder”. Sí, todos los noviecillos con dos vodkas de más un viernes por la noche habían cantado “Creep” y por inercia el siguiente sencillo, “Stop Whispering”, estaba en la rotación continua de MTV, pero no parecía que fuera a pasar mucho más con ellos. El camarada Pit-UFO no era el único que empleaba el tono sarcástico para referirse a ellos por la imagen de exacerbado sufrimiento que transmitían. Radiohead era una banda del montón, como tantas otras que se han perdido en el oleaje del tiempo. Y pocos habrían anticipado que más de 10 años después ese concierto en un lugar perdido de Ojo de Agua sería discutido como una aparición sobrenatural.

Para finalizar el eRRe reporta que acaba de escuchar la versión en vinilo del OK Computer editada recientemente y le voló la cabeza. Fue como descubrir el disco de nuevo. Las paredes del cerebro se cimbraban. Recomendable para los que gustan de volar prescindiendo del cinturón de seguridad. We hope that you choke.

Complementando, un inmejorable comentario sobre lo de Ojo de Agua aquí: http://radiodf.org/sobre-aquel-legendario-concierto-de-radiohead-en-mxico/

Por cierto, a lo que realmente vino todo esto es que el día de hoy Reactor 105.7 del FM de la Ciudad de México transmitió el "legendario" concierto de Ojo de Agua y se oía machín, en cuanto alguien sepa de un alma caritativa que lo haya grabado y puesto a circular en la red... o algo así... por favor dejen su aviso en la sección de comentarios.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Sábados del Chopo

Qué felices los días en el Chopo. Después de un rato de no ir es como lo más parecido a un mundo "bueno". Sí, aun con los chavos que te acusan por robarte una película sin fundamento. Aun con los chacales que venden los discos a precio de maná (sin Fher, por favor). Aun con el calor de marranos y con que en el estacionamiento de Suburbia invariablemente quieren dejártela caer por quince minutos más. Hacen que te olvides de todo. O de casi todo, te recuerda que incluso los mundos "buenos" tienen sus problemas. Pero de todo lo demás sí... Te hacen olvidar de que puedes estar a horas del entierro de tu vida. Te hacen olvidar lo canalla que tú mismo eres todos los días. Te hacen olvidar las grandes preguntas. Los grandes momentos. Los grandes nombres. Las grandes preocupaciones. Te hacen olvidarte del olvido. Los días en el Chopo son aún más felices cuando recibes la llamada de alguien desde lejos que no necesita decirte que te extraña para que sepas que te extraña. Los días en el Chopo son felices porque son la secundaria y las crudas que es mejor pasarse rodeado de música y los weyes de los puestos que ni siquiera saben cómo te llamas pero con los que puedes platicar de nuevos discos como otros weyes platican de las viejas que se cogen, los días en el Chopo son felices porque son amigos, y casetes, y Banda Rockera, y toquines, y mota, y chelas, y nalgas, y cábula, y viniles raros, y regateo, y cedés, y playeras, y toda esa basura de la que podrías prescindir cualquier día pero sin la cual esta pinche vida sería más yerma que la Tierra Baldía de Elliott. Después de todas las amputaciones... el rocanrol todavía rockea.

P.S: Tachepiranha, el eRRe ya tiene tu encargo; búscalo pronto en este mismo blog.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Hay gente que desprecio y por más que lo intento -para complacer a otra gente, no al eRRe- no puedo evitarlo... Eso me parece un acto de amor... de amor al eRRe cuando menos...

firma;
El Gólem del eRRe

martes, 4 de noviembre de 2008

Now you people of Chilangotitlan can see what's my point about pilots...

domingo, 19 de octubre de 2008

I am nothing but bad news...

Lo peor de las malas noticias es su impaciencia. Regresas de vacaciones y tu papá tiene un accidente casi mortal. Estás dulcemente echado en un sofá sin meterte con el mundo y recibes una llamada urgente. Planeas un día de feliz dispendio en el centro y se te pierde la tarjeta de crédito. Realizas el sueño de bañarte en una piscina acompañado por dos nínfulas radiantes y he aquí que la grabadora resbala dentro del agua. Dicta sabio el refrán: “si no hay noticias, son buenas noticias”. Las buenas noticias llegan protegidas en burbujas de plástico e irremediablemente tarde, por eso aunque como a Calamaro, no nos guste esperar, lo mejor es armarnos de paciencia. Las malas noticias, en cambio, finiquitan rápidosus negocios, les apura cumplir con toda la gente a la que tienen que ir a molestar. Te acostumbras a pensar que los pasajes venturosos de tu vida son presagios de tormenta y a la perorata de que todo va a estar peor. Cuando ves la luz al final del túnel, sabes que sólo se trata del faro del tren acercándose, pero ni siquiera vale la pena intentar apartarse, si de todos modos a donde corras, te tocará parte del ramalazo; mejor a ver si ahí quedas, con suerte y aparte no te toca lidiar con las consecuencias. (M)Ámame ahora no mañana. O en la escueta forma que el camarada Tom Jobim tiene para decirlo:

Tristeza no tem fin
Felicidade sim

jueves, 16 de octubre de 2008

Calamaro: último concierto

¿Será que a menudo los oídos más urgentes no tienen prisa dos conciertos después? ¿Será la altura del Distrito Federal? ¿Será que de verdad la emoción del encuentro se disipa conforme crece el auditorio? ¿Será que los chilangos hemos llegado a creernos tan cosmopolitas que nos cuesta más irnos soltando? ¿Será, al fin, que la peor manera “sale afuera” más seguido de lo que pensamos?

En la vida al eRRe le ha tocado conocer a más de un fan lo suficientemente aferrado para atravesar fronteras, incluso cruzar océanos, para asistir a un concierto de la banda de su preferencia. Si algo le ha quedado claro de estas experiencias es que los fans también van de gira, y muchas veces el grupo o artista en cuestión sólo es un mero pretexto para salir y encontrarse con el mundo y perderse y reencontrarse y encontrar la forma de perderse otra vez. Lo mejor de todo es que puede haber drogas, alcohol y sexo, pero no son imprescindibles, porque al no gozar de los privilegios que tienen las estrellas de rocanrol, la diversión siempre viene de otra parte, desde los pretextos que debes inventar para faltar al trabajo hasta comprar los boletos y apartar hoteles, de la noche en que te quedaste en Praga con un puñado de billetes mexicanos como si fueran del Banco de la Ilusión, de sentarse alrededor de una mesa compartiendo ronda tras ronda con extraños que te tratan como amigo de toda la vida a conocer a una chica que nunca vas a tocar pero cuya sonrisa pone tu cabeza a girar. En esos momentos uno entiende el poder del rocanrol mucho mejor que sudando junto a miles de otros mugrosos en un festival de cartel interminable.

Invariablemente regresar es el peor bajón. O quizá decir eso sea injusto. Agradeces dormir –ahora sí- en tu cama, el animado movimiento de cola de tu perro, verte con tus viejos amigos. Pero a la vez librar los rigores impuestos al viajero te malacostumbran a creerte invulnerable. Volver al hogar también es volver al sitio donde puedes ser vencido, porque todos saben quién eres.

Al eRRe le gustaría sacudirse esta sensación del último concierto de Calamaro, la sensación de retomar la rutina. Por supuesto, el problema tiene más que ver con el eRRe que con el concierto en sí. Aunque también influye la lejanía de los asientos que pudo comprar, y que la mayoría de la gente en esa sección estuviera sentada mientras en Guanatos parecían poseídos por mil y un demonios de rocanrol, y sí, Andrés, con todo el cariño que te tengo, y la pasión que me inspiras, y que en estos días no he parado de oír tus discos, que hubieras variado más los conciertos. Porque Springsteen, al que sé tú también admiras cambia por lo menos de 10 a 15 canciones de su set cada noche, y porque las rolas que escucho hoy no son las mismas que las que escucharé mañana, y porque me hubiera gustado vibrar con “OK Perdón”, “Corazón en venta”, “Clonazepán y circo”, “El tercio de los sueños”, "Ansia en Plaza Francia". Pero está bien, porque de antemano pediste perdón por faltar tanto a esta cita, y porque diste la única excusa aceptable ante semejantes reclamos, “solamente somos hombres”, y porque prometes volver, volver, volver... el eRRe por hoy aceptará la culpa. Porque esta vida de rocanrol nos cansa, no perdona, ni a ustedes ni a nosotros. Eso ya lo tengo, y la tristeza también.

lunes, 13 de octubre de 2008

Fotos: Andrés Calamaro en Guadalajara 11-10-08











Fotos en resistencia: eRRe

Fotos: Andrés Calamaro en Guadalajara 10-10-08






Primeras dos fotos y el calamar de Calamaro, cortesía de Mystery Girl. Las maltomadas son del eRRe .

Andrés Calamaro en Guadalajara, 11-10-2008

El sábado resulta que de verdad hay una verbena popular. La fiesta de la patrona, la virgen de Zapopan, que se vela esa madrugada en la Catedral de Guadalajara. Procesiones que llegan de todo Jalisco y Michoacán, puestos de todo tipo, calles cerradas. El tránsito de la ciudad es un caos y luego de una jornada infernal con la parentela local que sólo la compañía de Mystery Girl hizo tolerable, el tiempo aprieta para llegar al segundo concierto de Andrés Calamaro. Y ya que la hemos mencionado, el eRRe aprovecha para agradecer a Mystery Girl por ponerle al rock el maravilloso aderezo de su rol, que convirtió en extraordinario lo que de otro modo simplemente hubiera sido un viaje feliz. No haber conseguido boleto para ella quizá pese en la percepción que el eRRe tiene de un público menos animado que la noche anterior. Al escuchar los primeros versos de “El salmón”, el estallido, los brincos, los gritos de la gente no son tan intensos. Hay quien se disgusta mucho cuando un artista repite el mismo concierto en noches seguidas; el eRRe podría estar de acuerdo pero lo cierto es que no hay concierto idéntico, aun cuando las rolas sean interpretadas en orden idéntico, especialmente en el caso de artistas como Calamaro y su banda, los quiebres de voz, los redobles de batería, las guitarras llorosas, establecen una dinámica de relación completamente diferente con el público que, finalmente, cada noche es distinto. Esto es algo que no cualquiera entiende y por eso te miran como un bicho raro cuando saben que acudirás a tres conciertos consecutivos de un grupo o cantante que te gusta. Significativamente esta noche a nadie se le ocurre lanzar una camiseta de la selección tricolor que acababa de perder vergonzosamente frente a Jamaica, mejor una máscara de luchador que Andrés prefiere guardar para “el momento indicado”. Abandona un momento el escenario para corregir algunos problemas con los monitores auriculares que desde el principio le han dado molestias, “tengo que bajarme los pantalones”, simplemente se le escucha decir invisible en la oscuridad del auditorio. Vuelve para interpretar la nueva y rockera versión de Elvis está vivo a dueto con su bajista Candy Caramelo. Cuando llega la hora de “Soy tuyo” (complementada con versos de “Contigo”, de Joaquín Sabina), Andrés divisa en uno de los palcos a una chava con un cartel de “Guadalajara tuya siempre” y camina a ese costado del escenario para dedicarle parte de la serenata. “Esto es rocanrol”, observa Andrés más adelante al levantar un sostén arrojado al escenario. Sobre la recta final del toquín alguien avienta una bandera argentina unida con una mexicana que Andrés enrolla alrededor de su cuello y que posteriormente deja colgando del pedestal del micrófono para el cierre monumental de “Flaca”, toda la gente coreando los “ooh-o-o-o-oh-o-o-o-o-oh” de la canción como si se tratara de un mantra liberador, abrumado por el cariño Calamaro declara que lo apropiado sería tocar en la capital tapatía por lo menos una vez por semana. Entonces la impresión inicial sobre la falta de entrega del público ya ha desapericido, todos saltan, todos cantan, todos gritan, todos tienen una sonrisa que supera el tamaño de su cara, todo el Teatro Diana brilla y el eRRe no se atrevería a decir cuál noche fue mejor. El “oé-oé-oé-Andréees-Andréees” lo obligan a regresar, nuevamente envuelto en la bandera argentinomexicana para entregar la única canción que no se escuchó en el primer concierto, “Costumbres argentinas”, una rareza de Los Abuelos de la Nada durante la cual mueve los brazos simulando alas con el ondear de la bandera binacional. Alguien lanza ahora un acetato de José Alfredo que Calamaro alza por todo lo alto como si se tratar de la imagen de un santo patrón. Al terminar “Paloma”, la última canción, nadie se mueve de su lugar, parece que nunca lo dejarán partir, aplauden, levantan las manos como pidiéndole “tardaste tanto, por favor, no te vayas”. Pero todavía falta el D.F. y Calamaro se va. A la salida, el único taxista que ofrece una tarifa decente para llevar al eRRe a su hotel en el centro vuelto caos por la fiesta de la Zapopana, resulta ser fan. “Yo vine anoche”, comenta, “ese Calamaro es un máster, sí sabe prender, ¿no?”. Claro que lo sabe. Y sí, es un máster. La chilangiza por fin tendrá oportunidad de comprobarlo hoy en la noche. Ahí nos vemos.

sábado, 11 de octubre de 2008

Andrés Calamaro en Guadalajara, 10-10-08 (upgraded)

Guadalajara, hueles a pura tierra mojada y afuera del Teatro Diana nada más que a expectación. El primer concierto de Andrés Calamaro en México parece verbena popular, en las taquillas gente desesperada por hacerse de los últimos boletos disponibles para hoy, la función de mañana, sábado, ya está agotada, más gente tomando chela, los puestos de playeras ofreciendo su mercancía como palmas en Domingo de Ramos, al eRRe le toca ver a un wey llevarse 12 de un jalón ($1200 varotes, lo que costaba un boleto en la mejor sección). Por dentro, el Teatro Diana tiene una capacidad que ni siquiera es la mitad del Auditorio Nacional, por lo que la excitación es más concentrada. Alrededor de las 8:45 de la noche, las luces se apagan y por fin: Calamaro pisa un escenario mexicano a la cabeza desu banda de seis músicos (tres guitarras, bajo, teclados y batería). Se planta frente al micrófono y a capela suelta la estrofa incial de “El Salmón” antes que la banda explote y también esa otra banda, la que está abajo, la banda de Guanatos, prendida por encima de las expectativas del eRRe, de pie para no volverse a sentar en el resto del concierto, ni siquiera en la parte más tranquila de los tangos argentios (“Jugar con fuego” y esa joya etílica de “Los mareados”), gesto que Calamaro no deja pasar sin un agradecimiento. “¿Por qué tardaron tanto en venir?”, comenta en un gesto de genuino autosarcasmo. Suceden como un torbellino, las canciones, una detrás de otra, “A los ojos”, “El día de la mujer mundial”, “Carnaval de Brasil”, "Todavía una canción de amor", "Me arde". Alguien le lanza una camiseta de la selección mexicana en "Soy Tuyo". Después de "Todo lo demás también", el eRRe clama por "Crímenes perfectos" y aun con la réplica de una fan -"no, porque sino lloro"-, he aquí que Andrés responde a su llamado y en la parte de "me parece que soy de la quinta que vio el mundial setentyocho" alguien le lanza una playera de la selección argentina. “Loco” -en la que se presenta como Michael Jackson y dice que siguiendo los pasos del autor de Thriller o de Madonna, “voy a cantar hasta los 50 años y después me voy a venir a Guadalajara a filmar películas porno”- seducen animalmente, no hay momento para el descanso, para pensar en los años que soñamos con esta noche, sólo el viejo rocanrol haciendo valer su poder ayudado con algo de cumbita villera y tango y un aderezo de reggae robado directamente del sacerdote Marley. Uno extraña el furtivo encendido de los porritos pero la verdad es que ni falta que hacen, si éste es un viajesote, un subidón. Y cuando pretende retirarse con “Flaca”, el público dice, ah, no, todavía no tenemos suficiente. Y finiquita el negocio con "Sin Documentos", “Canal 69”, cerrando con “Paloma”, y aunque la gente, atascada, todavía no queda satisfecha, hay que guardarse algo para la siguiente noche, cortar orejas y rabo siguiendo la senda que, seguramente, coronará el próximo lunes en el chilango Auditorio Nacional.

Fotos por venir…

Tres fotos más de la rueda de prensa de Calamaro






Cortesía de Mystery Girl

jueves, 9 de octubre de 2008

Andrés Calamaro en México: Rueda de prensa 9-10-2008


No recuerdo quién lo dijo, que mientras Luis Alberto Spinetta es un poeta, Charly García es más narrador. Concediendo, a Fito Páez a veces le da por un lado, a veces por el otro. Pero Andrés Calamaro es simplemente un cantor del hombre común. Sus letras son absolutamente pedestres, de ésas que no sólo presumen sino que realmente le quedan a cualquiera, no son aureolas para el mártir citadino, son servilletas con las cuales llegas a secarte el sudor del transporte público y los mocos del corazón. Algunas de sus rimas incluso pecan de burdas, aunque arrojadas con un coraje que desarma de argumentos. “Honestidad brutal”, imposible pensar en un título mejor para un disco de Andrés Calamaro. Hoy en la conferencia de prensa que ofreció el cantante en el Hotel Marriott de la ciudad de México, el eRRe, que tiene cuadernos repletos de bandas y discos ficticios, canciones de grandes éxitos en la tierra de Nuncajamás, torres de cd’s, cassettes y acetatos que devoran su espacio vital, pensaba en el imposible de pedir que no crezca el ego cuando sales y hay un salón decorado de piso a techo con tu imagen, repleto de gente que ha venido sólo a verte, a sacarte una foto, una declaración incendiaria (aunque sólo sirva para encender un toque). Al mismo tiempo también debe alentar tu generosidad salir a un escenario y descubrir a toda esa gente que ha estado esperando por tu música, que una creación tuya, a lo mejor surgida sin siquiera mucho esfuerzo de tu parte, se ha convertido en trascendental para algunos. Si bien uno conduce al otro, la tensión entre estos dos polos debe ser tremenda. Agotar tu catálogo de poses en una sesión de fotos y mantenerse fiel a los principios del cancionero personal. Dado que el problema es irresoluble, he ahí la deliciosa dosis de ridículo que caracteriza al rocanrol. Vamos, ya es ridículo tener tu imagen en tres por dos y que todos nosotros estemos reunidos aquí, barriendo con los bocadillos, disparando los flashes, apretando rec. en las grabadoras, apurándonos en encender las laptos para mandar la nota a la agencia, como celebrando un ritual de ciencia ficción, como si todo esto importara. Y aun así, querido Andrés, habría que agradecer tu sinceridad de salmón con la que reconoces que te gustaría ver un comentario de un disco tuyo en una revista especializada inglesa que reconoces que no fue buena idea esperar veinte años para venir a México, con el bastón y tu saco azul, tenis haciendo juego, te notas a gusto participando en el teatro, exactamente, “como pez en el agua”, incluso sorteas con gracia preguntas tan estúpidas como si te gusta la mariguana mexicana. ¿Qué le vamos a hacer, no es lo que nos nutre a todos: vanidad y humillación? Hay algo que hermana la sonrisa de Calamaro con la de quien quizá sea el único otro héroe que el eRRe ha llegado a conocer en persona, Alan Sillitoe, autor del cuento El silencio del corredor de fondo (en que se basa una muy buena película inglesa del mismo nombre) y de la novela Sábado por la noche, domingo en la mañana (íbidem). Son canallas con clase. Calamaro quizá un poquito más exagerado por los rigores propios del rocanrol. Lo mejor es que aun después de conocerlos puede seguir considerándolos héroes. Buena patada de incio. Ya veremos qué deparan los tres conciertos que vienen. Para eso antes el eRRe debe partir a Guadalajara. Más en días futuros.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Girlfriend is a good friend

Mi nena es cero mala vibra, güey
Es como un brother para mí
-Los Odio

¡Qué vigorizante rola “Girlfriend”, de Matthew Sweet! Vale madres cuánto la pongas, no se desgasta, conserva el punch intacto. Es como si por unos momentos entraras en contacto con un poder que sabes nunca te pertenecerá, pero, oh, qué bien se siente. Probablemente nada en el resto de la discografía de Sweet eleve ni remotamente la temperatura como la canción titular de su tercer álbum de 1991, lo cual no impide que cuando el gran extraterrestre guardián de los cielos le pregunte al eRRe ¿qué tiene de especial eso que llaman rocanrol?, éste sea uno de los primeros ejemplos que acudan a su mente. Tiene los ingredientes necesarios, estructurada en tres acordes básicos, directos, apuntalados por la electricidad que recorre la guitarra hiperactiva de Robert Quaine -antiguo miembro de los Voidoids de Richard Hell y compañero de batallas de Lou Reed- como el Zidane de los mejores tiempos, repartiendo por toda la cancha un juego que contagia de garra a sus compañeros y entonces el bajo suena robustecido y la batería revienta en una epilepsia de redobles que, ¡jajajay, cuñados!, cumplen precisos su cita con el ritmo y redondean una cadencia machacona que haría los deleites de las caderas de su majestad James Brown.


La letra parece casi puesta por casualidad, pero el aspecto simplista envuelve una fuerza sintonizada con la ejecución instrumental en un estallido de energía por mucho superior a la suma de sus partes. Aunque sea una de las primeras palabras mencionadas en “Girlfriend”, ésta no es una canción de amor. En la ecuación “I want to love somebody I hear you need somebody to love”, el factor “love” sólo importa en tanto propicia una relación en la lógica de la ley de la oferta y la demanda, nada más que un regateo: si yo tengo algo que a ti te hace falta, nena, vamos a negociar. La economía en realidad poco tiene que ver con esto, como queda patente por los versos que siguen. “Oh I want to love somebody I hear you’re looking for someone to love”. A la usanza de los bluses añejos, no son más que una reiteración de la idea establecida en los primeros versos, pero no idéntica; desde ese “oh” que abre como reflejo gutural de lo inefable, hasta la sustitución del verbo “need” por “looking for” –más en línea con el voluntarioso “want” de la primera persona-, el capricho pesa hasta en esa voz perfecta para el pop que conforme va endureciéndose más revela de sus vulnerabilidades. El deseo, que todo lo incendia, desdibuja las personalidades y la diáfana entrada de unas armonías vocales a la Beach Boys en el coro anuncia el acontecimiento milagroso de mi boca dictaminando “’cause you need to be back in the arms of a good friend”, y mi dictamen está libre de egoísmo, porque no soy yo ni eres tú quienes hablamos, es el deseo y los caprichos del deseo, y por eso mi lenguaje se vuelve tosco, porque es el lenguaje de un poseso.


Podría traducirse “girlfriend” por “compañera” y no estaríamos traicionando las intenciones de la canción. Al contrario. Matthew Sweet encuentra la manera de hablar de lo mismo que Fito Páez en su “Un vestido y un amor” sonando más enfático, en una de esas más poético, y ahorrándose las emanaciones cursis. Mientras Fito en el momento culminante de su canción resume “yo no buscaba a nadie y te vi”, Matthew en la segunda estrofa formula el carácter intrusivo de esta aparición: “I didn’t know nobody and then I saw you coming my way”. Las palabras elegidas cortan de tajo con el resto del mundo que se manifestaba por lo menos de manera rumorosa en el “I hear” de la primera estrofa. Diciéndonos ahora que “no conocía a nadie”, el cantante además de potenciar la soledad en aislamiento, realza el contraste de lo que vino después, el ingrediente de acción aquí es fundamental para esta escena que de contemplativa nada tiene, no simplemente “te vi”, sino te vi entrar y abarcar el horizonte antes vacío, rompiendo con el cuadro, perturbando el orden conocido; la certeza antes incuestionable del coro ahora se convierte en pregunta: “don’t you need to be back in the arms of a good friend”.. Fuera del desasosiego que refuerza la voz elevada en su rango de rispidez y los requintos con nervios de punta aguijoneando la melodía, no hay mayor construcción romántica que apoye ese término: “girlfriend”. En cambio sí una sensación de compañía algo rudimentaria. A good friend is a girlfriend. ¿Is a girlfriend a good friend? ¡Qué importa, si suenan igual! Cuando dan cuenta de este balbuceo esos silencios intempestivos, como tomando vuelo para renovar la embestida contra los instrumentos. Cuando las palabras crujen y se retuercen consumidas por el deseo, y con ellas las apariencias. “’Cause you got a good thing going”, sí, qué bien te va con tu puesto en la gerencia, tus caderas danzantes, tu traje sastre con zapatitos a juego comprados en Zara, las flores silvestres de tu cabello, tu mirada sofocante, toda esa libertad que no sabes cómo usar porque tú sabes, yo sé –el deseo lo desnuda- que te falta lo principal. “You only need somebody to love”. El paroxismo del solo de batería en la recta final de la canción preludia la naturaleza del remedio, muy distante de una declaración almibarada, es casi una amenaza, el mazazo del cavernícola que arrastra de las greñas a la hembra hasta su cueva: “And I’m never going to set you free I’m never gonna set you free”. Satisfacción del cliente garantizada o la devolución de su zozobra existencial.


Además tiene un video bien ponedor...


Heavy Metal in Baghdad o benditos por el rocanRRol


“Si uno piensa en algunas bandas occidentales, comparadas con Acrassicauda, son muy malas. De hecho, la mayoría de nosotros comparados con Acrassicauda, apestamos”, estas palabras que uno de los realizadores del documental Heavy Metal in Baghdad dice hacia el final del mismo, deberían mancharle la cara a la estrella de rock que no sale al escenario hasta que le traigan el agua embotellada que encargó del manantial más alto del mundo, los que quieren vendernos lloriqueos a precio de miseria existencial, incluso al público melindroso quejándose porque el concierto no duro demasiado, o tocaron puros éxitos y nada para conocedores, o que si el nuevo cd no salió en edición digi-pack, o que si “no mames, güey, la protección que trae no me deja pasarlo al iPod”. Imagínense quedarse solos con la vida. Que no hubiera nada para distraernos del hecho obvio, inmediato y por lo tanto redundante de que estamos vivos, abandonados al monótono péndulo de respirar, exhalar. Nada de televisión, ni salas de cine IMAX, ni palomitas de microondas, ni valet parking en los bancos, nada de Syrah ni Pinot Noir, ni sushis dragón de salmón, ni E True Hollywood Story, ni películas de porno cada vez menos light las madrugadas del fin de semana por Movie City. Los que se la dan de budistas y ejemplares de especies similares cacarean que sería el estado ideal, pero mienten. Aun ellos tienen sus plegarias matinales, o sus meditaciones trascendentales, o sus sacramentos o sus oraciones en dirección a la meca, hasta sus procesiones de rodillas o sus ayunos o sus autolaceraciones en Semana Santa, cada quien elige cuál es la forma en que se hace la vida más pasadera y algunas son muy extrañas. Hablo de algo distinto: de quedarte solo, con las manos vacías porque tanto las ocupa la vida que no queda espacio para nada más, dedicado las 24 horas a tu vida, a conservarte vivo; para desgracia de muchos gurús y otros místicos de ocasión, tal parece que sólo la guerra permite una vida libre de ilusiones mundanas. Al eRRe pueden quitarle a la mujer que ama (más de una ocasión le ha tocado aguantarlo estoicamente), chocarle el coche, embargarle los muebles, pero sabe que no soportaría que le quitaran los discos de rocanrol. Por eso ver Heavy Metal in Baghdad acaba de romperle el corazón. La película sigue en un lapso de tres años a Acrassicauda, la única banda iraquí de heavy metal con cierta continuidad. Si el rock de hoy en día les aburre por el déficit de peligro, deberían considerar hacerse fans de Acrassicauda. Por supuesto, no tiene que ver estrictamente con la música, ¿pero cuándo el rock ha tratado nada más de la música? Ni siquiera con el hecho de que sean prácticamente la única banda metalera de Irak, eso quizá lo expliquen las particularidades de la cultura musulmana y árabe en general. Lo verdaderamente rocanrolero es el aferre, para usar una palabra de sonoridad fuerte como una guitarra saturada de distorsión. El aferre de llevar tu barbita de chivo o la playera de tu grupo favorito aun corriendo el riesgo, no de un agarrón con tus jefes o de una madriza de los darketos en la glorieta de Insurgentes, sino de valer madres, que te quiebren, maestro, kaput y adiós, Nicanor. Estos críticos apoltronados con un jaibol y su pipita de hash invocando a las musas para su artículo sobre la resurrección de la new wave a principios de milenio. Estos fans emberrinchados por no haber conseguido boleto de primera fila pese a la noche que pasaron acampando frente a la taquilla. ¡Somos una bola de pinches farsantes! A ver, vayamos acostumbrándonos a meternos en el bolsillo una pistola con las llaves antes de salir, por aquello que nos agarre un aguacero de plomo; que nos destruyan los lugares de ensayo con un misil squd; tengamos vedado el sueño de grabar un disco, ya no digamos salir en MTV, ante la muy real posibilidad de que nos caiga una bomba en el próximo concierto; despertemos todos los días dentro de una portada de Iron Maiden; viajemos 14 horas para escapar del infierno a empezar de menos de cero en Siria, por ser apestados del mundo, terroristas por contagio, iraquíes insistiendo en la idea de la banda sencillamente porque a estas alturas prácticamente es la única opción que te queda de hacer algo con tu vida, aparte que, al fin y al cabo, ahí están tus únicos amigos. Eso es rocanrol y no mamadas. Las manadas de hermosos muchachos semicomatosos no son más que residuos de la subversión fabricada por la industria de la contracultura. Los de Acrassicauda son auténticos rebeldes que no aceptan conformarse con la vida. El filo a cambio de pirarnos, viajarnos, irnos de aquí, tomarnos vacaciones de la vida para que valga la pena seguir viviendo. Eso es rocanrol. Lo demás, hoguera de las vanidades.
Heavy Metal in Baghdad fue completado en el 2007. Poco después los miembros del grupo tuvieron que vender sus instrumentos para mantenerse refugiados en Siria. No hace mucho, ante el inminente vencimiento de sus visas y la amenaza de ser deportados a Irak, se trasladaron a Turquía, pero la vida es cara y batallan para mantenerse. Pueden conocer más acerca de la actual situación de Acrassicauda y cómo ayudarlos ingresando a: http://www.myspace.com/wwwacrassicaudas5com


Y sí… paz y rocanRRol a todos

lunes, 15 de septiembre de 2008

Independence day

Papa, now I know the things you wanted that you could not say.
-Bruce Springsteen

Afuera fiesta nacional, fuegos artificiales. (Hace muchos años escribió un poema que empezaba muy parecido, ahora necesita más palabras para decir lo mismo, ¿dónde quedó la inocencia?). Adentro, con la mano de alcohol temblorosa, intenta el cuidado colocando la aguja en un surco del disco. Y no es de mariachi, no es de Chente ni de Lola la Grande, ni siquiera del poeta José Alfredo. Es el disco de un cantante que muchos mexicanos considerarían paria, no importa “Sinaloa Cowboys”, o “Matamoros Banks”, o todas las otras canciones sobre paisanos muertos en el río o en el desierto. Ésas no sonaron tanto como “Born in the USA”. Tampoco “Independence Day”, de The River, la canción que todos los años escucha en esta fecha. Ya saben, cualquier cosa que remita a una canción. Un año atrás veía un arco iris doble asomado en el balcón mientras un sueño desnudo de cabello negro escribía en la mesa. Dos años atrás escuchaba a Trolebús y Tex Tex envenenándose alegremente con los trogloditas del clan. Ahora lo rodea una nube de humo y tequila que hoy bebe por excepción para calmar su sentimiento de traidor a la patria, que no alcanza para espantar la lucidez. Desde que su padre Adán mordió la manzana, la conciencia se hizo una carga muy pesada. Encorvado en su trono de estática Bruce habla de toda esta gente que está llegando y de todos los amigos que están mudándose y de cómo nada volverá a ser lo que era, como los edificios que ahora extienden su sombra donde antes saludaban las casas de la Narvarte. “Independence Day” siempre le recordaba a su padre (Adán), no es difícil intuir por qué, después de todo empieza diciendo “Well papa go to bed now, it’s getting late/and nothing we can say can change anything now”. Pero ahora que su papá de algún modo se ha ido a dormir, por primera vez le parece real. Ahora que no sabría llegar a su trabajo por tantas calles cerradas y puentes y distribuidores viales estorbando su camino. Ahora que salen goteras y nadie cura el malestar del teléfono y la casa que construyó agoniza como él. Hoy de verdad es día de la independencia, pero a quién chingados le interesa. Preferiría ser un niño con un pedazo de tiza dibujando un avioncito en el suelo. Preferiría estar abriendo un libro de Borges por primera vez con sudor de básquetbol. Preferiría el gusto desaforado de las borracheras en aquel departamento cerca del edificio de Mexicana. Lo único que queda de aquellos años son los amigos… igual de amodorrados… y esta canción. Esta canción de despedidas impostergables, que a su buena maldita vez te recordaba aquella otra de Miguel Mateos que empezaste a escuchar en tu primer hervor de rocanrol, “…y abriré la carta en que me dices quiero libre vivir”, ahora se te regresa por ondas de celular, es un hada cruzada de piernas en tu mesilla de noche y con el movimiento de un dedo te pide que la sigas. Y entonces sabes que no quieres acabar de escribir esto, que no quieres ser poeta, que no te hace falta leer todos los volúmenes del mundo, te bastaría con brillar como ella, saber perderte en la oscuridad como ella. Entonces la triangulación te marea: tu papá, el hada (¿la brujita?), el rocanrol. Carajo, que todo da vueltas, qué críptica lengua la del azar. Me tumba de boca. Es como ese dvd donde Tom Waits y Elvis Costello y T. Bone Burnett y Bruce Springsteen le juegan a la banda de acompañamiento de Roy Orbison… tan increíble parece que te haya tocado toparte con esa instantánea en tu tiempo de vida que te da por buscarle causas trascendentales. Cuando te sientes tan poco mexicano, o perteneciente a cualquier lugar para el caso, y pasas galaxias a la deriva, como flotando en líquido amniótico.

viernes, 29 de agosto de 2008

Puente en llamas

Paz, amor y comprensión
Y buen rollo y comunicación
Y hostias para algún cabrón
-Siniestro Total

Le hablaron de ensoñaciones que duraban siglos
De luz derramándose en los árboles como baba de dragón de Komodo
Le dijeron que la piedra era un hermanito y que el viento protegía
De lobos y grillos, le contaron de un puente, le contaron patrañas
Los monstruos de la noche anterior nunca descuidan la torre del jardín

A los desfigurados, a los suprimidos, a los que nunca seremos tentación:
Un día ganaremos esta tierra.

El rey reclamará su nombre y no quedarán violines para los grillos
No quedará miedo para los lobos, sólo habrá guerra y redobles de tambores,
Y bramidos metálicos cayendo del cielo, y soldados de alcohol retorcidos
Que apilen los cuerpos a carcajadas y salven los vestidos rojos para las mujeres

El rey que nunca durmió, que nunca yació en una isla poblada de manzanos,
Volverá de la metrópoli submarina refugio de maleantes y contrabandistas
A restaurar el honor del reino empalagado por estos bardos de banda ancha
Y pedirá la inmolación total de los rebaños y la cabeza de peluche de sus hijos

Cuando le hablen de luz y ensoñaciones de siglos
Liberar a la nación costará un estruendo de tiniebla
Cuando oiga que le dicen que la piedra es hermanito
Avanzará aplastando cabezas por los caminos

Cuando le cuenten del puente serán sus ojos antorcha

Y los himnos bucólicos desfilarán por el paredón
como pacientes en la consulta de un psiquiatra
Tendremos el rocanrol, faltará la ciudad ruidosa

jueves, 28 de agosto de 2008

Oso baboso (un cuento que pudo ser)

Now you know how to be dumb
Are you ready to take your place in the modern museum of our mistakes?
Don't you know how to be dumb?
Like a building thrown up overnight in one of those reverse earthquakes
-Elvis Costello
Temporada de huracanes y afuera chocan los aviones. Este traje blanco fue hecho para mancharse, lo único que siento es que ya me va quedando muy apretado. No voy a cambiarlo por un gorro chueco en la cabeza y un águila en la solapa. No voy a cambiarlo por las barbas de los rapsodas que cantan el fin del mundo con tal de conseguir muchachas. No voy a cambiarlo por la bonita pistola plateada que me ofreció aquel clérigo con zapatos de pezuña. Yo pecador decido no arrepentirme de mis pecados. Acabo de romper mi guitarra en la cabeza del rocanrol que siempre suena mejor en un radio descompuesto. Veo las sombras de mis hermanos haciéndome señas desde la isla, me piden volver al hogar, lo siento, pero por una vez pasaré de largo. No soy un niño galante, así que no pilotearé un avión. Tengo los colmillos flojos, así que no ayuntaré con la cofradía sanguinaria. Será la mar, la mar… pero la mar está cansada de que tanto la naveguen. Uno de nuestros profetas escribió en el cielo: “sólo el amor podrá hacer llover sobre esta tierra”, pero coño, que amanecer tan soleado. Ya le pasará al día lo mismo que al traje: se ensuciará. Yo confieso ante el aire todo poderoso que rezo por los huracanes, para que no nos olviden, para que siempre vuelvan. Yo que nunca seré una tentación, pido un incendio que desfigure el mundo, una distorsión en las entrañas de la Tierra que nos deje a todos sordos. ¡Qué feliz entumecimiento! ¡Qué amplio es el silencio como para estarse quieto! H-h-hay un temblor en su cuello por el que yo me resbalo mientras ella duerme, se siente como la montaña rusa, como si te fueras a morir y nunca hubieras respirado tan fuerte la vida. Ella entre risas dice que está loca pero es un engaño, porque si de verdad está loca, ¿por qué no enloquece por mí? Ella les diría que quise cambiar su naturaleza, sólo fue un malentendido: no sabía que era herbívora y la invité a cazar salmones. En honor a la verdad yo sólo quiero que llegue el invierno… para hibernar… para hibernar… y soñar con volar... pero no en una de esas precarias máquinas que inventaron los hombres cuando despertaron.

martes, 26 de agosto de 2008

Tell Me It Ain't So

Se levantó devastado por el coro de esa canción: “Constantly protecting what isn’t mine”, retumbando en su cabeza como la resaca de una borrachera de vino tinto bailando toda la noche al compás de las sombras. Y como con cualquier resaca, el mejor remedio le pareció administrarse más del mismo veneno. Poner a todo volumen ese nuevo disco quebrantahuesos de Micah P. Hinson, and the Red Empire Orchestra. El buen Micah conoce el dolor y no sólo de oídas. A los 19 años había perdido todo: dinero, familia, instrumentos, salud y libertad por irse siguiendo a esa “Viuda Negra” que refiere en sus primeras grabaciones. Cuando salió de la cárcel un sello de Glasgow le ofreció grabarle su primer disco. A los 23 años estaba logrando salir de la adicción cuando en una fiesta un amigo en plan de cábula le asestó un golpe en la espalda que lo dejaría inmóvil durante todo un año y paradójicamente los médicos prescribieron que retomara el consumo de codeína y ansiolíticos. Tiene una voz grave encuadrada en el espectro de Nick Cave, Johnny Cash o Leonard Cohen. Por cierto, ¿no fue Leonard Cohen el que escribó en una de las canciones de amor más grandes de todos los tiempos “If you want to work the street alone/I’ll disappear for you?”. Sí, pero a veces no basta con desaparecer para no estorbar, ¿saben? De modo que salió a sentarse en el corredor del hotel que habitaba, sorbiendo el té un poco más amargo que lo habitual, a contemplar el trajín de las mucamas fantasma y, mientras, como entumecido, pensaba: “¿qué sentido tiene amar a alguien que le da igual ser amada o no? ¿No es como si te dijeran que tu amor no sirve de nada, que no es muy distinto a esos juguetitos de cuerda chinos que compras al tres por dos a la salida del metro y al día siguiente no funcionan?”. Se levantó y dejó el amor correr como hilillo de sangre en esa novela de García Márquez. Para entonces había empezado a llover y el fuego le llegaba hasta las rodillas, oyó los gritos de los demás, pero decidió salvarse a sí mismo. Después de todo el día anterior ella le había dicho que detestaba las rolas y rolas era todo lo que tenía para pasar el día. Supuso que daba igual quién te amara cuando todo el mundo te ama, pero eso es algo que nunca sabría a ciencia cierta y sólo podía intuir a través de una banda perdida en el marisma de los noventa. Él nunca se detenía a mirar la cara de los extraños y siempre hablaba de perfil. Recordó como las últimas veces que la vio se había ido más triste de lo que había llegado. Si él no era escritor, ni estrella de rock, vamos, ni siquiera un miserable cantante de peñas. Él sólo tenía una resaca espantosa por todas las canciones que había escuchado en su vida. A ella no le interesaba poner eso en un cuadro (y la verdad sea dicha... ¿a quién?). Cuando entró de nuevo al cuarto vio su cama todavía destendida y las mismas manchas en la alfombra, extrañó el dulce aturdimiento de las olimpiadas y Micah se aproximaba al final del disco cantando “We won’t have to be lonesome tonight”, la que va justo antes de “Dyin’ alone”. Le costó acordarse quién había escrito primero eso de “nunca nadie conoce o ama a nadie”, ¿Robert Smith o Charles Baudelaire? Lo que sí sabía bien es que tenía ganas de bajar a tomarse un martini y contemplar las caderas de la mulata que cantaba Nina Simone en el bar del hotel, pero no de ver camareros con el bigotito perfectamente pintado de negro y borrachos que te rogaban echar moneditas de secretos en sus latas. Bostezó. Vio en National Geographic un documental de cómo los osos duermen en invierno, cuando los lobos salen a cazar. Tal vez lo único que realmente le urgía fuese un golpazo en la cabeza, con los cuatro Ramones empuñando el bat como en “Beat on the Brat”.

Micah P. Hinson and the Red Empire Orchestra, aquí: http://rs125.rapidshare.com/files/121646143/MPHTREO.rar

lunes, 25 de agosto de 2008

Amo a las chicas locas, por Mark Oliver Everett, "E"

Traducción de un fragmento más extraído del libro autobiográfico de Mark Oliver Everett, Things the Grandchildren Should Know. En esta ocasión el cerebro detrás de los Eels nos permite un vistazo a su vida sentimental examinando el dilema que seguro ustedes también se han planteado más de una vez: ¿qué tendrán las chicas locas que enloquecemos por ellas? Al parecer no existe solución posible, pero, como todo, llegará el día en que estaremos demasiado cansados para seguir haciéndolo.Muy bien, éste es un tema delicado, y no es que me sienta particularmente cómodo hablando de él –porque finalmente significa que yo he sido un chico loco. Pero justo en este momento de la historia, tras haber encontrado mi primera novia en años y embarcarme en una infernal gira por deber después de la cual nos separamos, parece que es buen momento para abordar este asunto. Echémosle un vistazo a la historia.
Históricamente hablando, si me encontraba en una habitación donde también había alguien capaz de convertir mi vida en un infierno en la tierra, me las arreglaba para dar con esa persona, esperando que me enganchara en su conversación, sintiendo que había encontrado la pieza perdida de mi rompecabezas, viendo en mi cabeza imágenes de nosotros despertando juntos, nuestros hijos, nuestras tumbas una pegada a la otra cincuenta años después y de verdad creía que todo era para mejor. Por alguna razón, Dios hizo a las mujeres que me atraían, locas. Pero puesto que no creo en Dios, supongo que es un hecho vital que probablemente tenga más que ver con mi crianza. Personas que trabajaron conmigo incluso acostumbraban referirse a cierto tipo de mujeres como “chicas E”. Así de lamentable era la situación.
Si parecía recién salida del sanatorio mental del condado, la perseguía. He tenido varias novias a través de los años que pasaban de la risa histérica a los más lastimeros sollozos en un abrir y cerrar de ojos.
Woody Allen tenía un nombre para estas chicas, el cual explicó en su película Esposos y esposas. Las llamaba “mujeres Kamikaze”, porque no sólo son autodestructivas, sino que estrellan su avión en ti, llevándote con ellas.
Tomemos a la primera novia que tuve, tres años después de mudarme a California, mi Vietnam personal. Supongo que va incluido en el menú, como suele decirse. Si quieres estar con una persona interesante, sensible, de tipo artístico, esa sensibilidad probablemente quiere decir que se pondrán sensibles con todo tipo de cosas con las que no contabas. Vietnam y yo por estos días somos amigos, y pasados muchos años podemos voltear a ver la pesadilla emocional de la gira por deber con humor, pero como le diría una mesera al cliente que ordena un plato fuertemente especiado que lo hará sentirse fatal al día siguiente, eso no significa que “sea recomendable”.
Un día estaba enamorada de mí, al día siguiente no estaba segura de haber superado a su ex novio y volvía con él, sólo para regresar conmigo uno o dos días después. La montaña rusa era veloz e implacable. El que había sido su novio antes de su ex novio una noche le llamó para anunciarle su inminente matrimonio y ella me llamó para que fuera a consolarla, aun cuando el día anterior me había dicho que no podía seguir viéndome (yo, por supuesto, fui y la consolé). De cumpleaños le escribí una bonita canción llamada “Manchester Girl”, pensado que era la cosa más hermosa y auténtica que podía darle. La detestó. Dijo que el verso sobre la “caja de deperdicios de Pandora” la hacía parecer una mala ama de casa. ¡Y aun así, cuando me botó, me sentí devastado!
Luego vino la novia que se quitó la playera en el coche, nada más porque se le ocurrió, durante nuestra primera cita, ella enseñaba sus pechos mientras yo manejaba para ir a cenar en un restaurante. Después de la cena volvimos a casa, nos sentamos en el sillón y empezamos a besarnos. Cuando estábamos besándonos, empezó a llorar, salió corriendo a su coche y se marchó. A la siguiente noche me llamó para explicar que su intempestiva salida se debió a que había sentido la presencia de su ex novio en el cuarto.
Aun así, continué viéndola. Otra noche me llamó, lista para suicidarse, porque había oído que su ex tenía una novia nueva. Me pasé la noche hablando con ella para tranquilizarla.
Luego vino la que no dejaba de ponerse celosa por los enredos imaginarios en los que yo andaba metido, que durante un ataque psicótico azotó la puerta del dormitorio con tanta fuerza que un espejo de la pared cayó haciéndose añicos en el suelo. Estoy seguro que los vecinos gozaron con ésta, y gracias por los siete años de mala suerte (funcionó).
O qué me dicen de la otra, que una noche estaba acostada en la cama y soltó la inmortal frase:
“¿VER AL JODIDO DAVID LETTERMAN ES MÁS IMPORTANTE QUE CUCHAREARME?”
Y la lista sigue y sigue.
Quizás esto haga que mi vida parezca más emocionante de lo que realmente es. Tengan en cuenta que estos ejemplos fueron sucediéndose durante un periodo de tiempo muy largo, aproximadamente veinte años, intercalados con muchas “temporadas de sequía” y momentos de no-tanta-locura.
Ahora, cuando digo locura, quiero que sepan que en determinado momento tracé una línea. No hablo de locura tipo completamente esquizoide. Eso es demasiado, incluso para mí. Pero algunas de ellas en ocasiones se acercaban mucho.
¿Qué era lo que me atraía a estas ovejas descarriadas? Probablemente una combinación de varias cosas, entre las cuales la menor no era que yo también fuera una oveja descarriada, de modo que probablemente me sentía seguro con ellas (qué ironía, ya lo sé). Es para eso que te prepara crecer en una familia de locos, si no tienes cuidado. Y quizás yo tenía ganas de pasar por los puntos más bajos de la montaña rusa en nombre de las oh, tan gloriosas cumbres. Pero, conforme han pasado los años, la atracción por las locas ha disminuido, producto de puro agotamiento.
No todas han sido locas, pero debo enfrentar el hecho de que la mayoría sí. Supongo que todos estamos locos, de verdad. Simplemente algunos encontramos maneras distintas de lidiar con eso. Mírenme a mí y a mi hermana. Somos dos caras de la misma moneda. Es sólo que tratamos nuestros problemas de formas distintas: ella no sentía aprecio alguno por sí misma y se sumergió en una espiral nebulosa de drogas y alcohol. Yo me volqué en mis canciones. Simplemente tuve suerte de que mi método fuera más constructivo.
En defensa de ellas también debo decir que no soy la persona más fácil con la cual convivir en el mundo. En algunos sentidos sí, una vez se acepta que siempre estoy trabajando en algo, y cuando no, tiendo a ser muy retraído, cocinando ideas en mi cabeza. Hace falta ser una persona muy segura para estar con alguien así, de modo que probablemente todos estos años estuve equivocado, intentado la combinación errónea.
Le tengo mucho cariño a todas y cada una de mis chicas locas y no me arrepiento de las experiencias que pasé con ellas (bueno, de la mayoría. Algunas fueron de verdad malas).
A todas las chicas locas que amé en el pasado: gracias, pero ahora ya estoy muy cansado.

Mark Oliver Everett. Things the Grandchildren Should Know. Little, Brown. Londres, 2008.
Versión al castellano: eRRe - erremental.blogspot.com