viernes, 27 de febrero de 2009

¡Madres! I

Este chorito está largo, viene dividido en dos partes, pero por favor léanlo es de lo más trascendente que encontrarán en este blog.

Hasta los sucios pecadores de vez en cuando son aceptados en el seno de la sabiduría, uno de ellos acuñó la frase: “Hay honores que nunca voy a llevar tranquilo”. Como ser bueno, según parece, más allá de la bondad, en el sentido de “ser bueno en algo”. Corría el último año de prepa y un bufón que nos daba historia encargó el último trabajo del curso. Todos nos esforzamos en trabajos intrascendentes que no tenían otra intención que la de aprobar, sin embargo un amigo, un amigo entrañable que se ha ganado a pulso el sobrenombre de Maestro, entregó un trabajo en serio, un trabajo no nada más para salir del paso sino donde había un compromiso personal de pensamiento. En respuesta nuestro amigo recibió calificación reprobatoria y una mueca burlona: “mhahh, ¡me vas a decir que leíste el Poema de Gilgamesh! ¡Y en inglés!”. Pues sí qué tiene. Nuestro amigo no era precisamente el más puntual en los horarios de clase, no era el que mejor arreglado iba, seguro que no era el más lambiscón, pero de ese grupo no había duda que era el que más sabía de historia. El eRRe no les negará que la situación fue un tanto hilarante, la impotencia del amigo por conseguir que se reconociera su justo esfuerzo. Pero luego de las risas, da lástima, no por el buen Maestro al que finalmente no pudo importarle menos el episodio, pues pasó el examen extraordinario con excelencia, lástima por la necedad de ese otro mequetrefe que no era maestro más que de nombre.

Menos risa da lo que le ha pasado recientemente a Mystery Girl. Hace cosa de un año que a MG, no más porque sí, porque ya hay mucha pinche mierda en el mundo para seguirnos cagando en el prójimo, le dio por organizarse con unos vecinos para darle de desayunar una vez a la semana a un grupo de niños de la calle por el rumbo de Tlalpan. Para tal efecto y aunque no es creyente, a MG lo más lógico le pareció pedir el apoyo de un convento de monjas católicas –el eRRe ignora la orden. MG no llegó con dobles caras, desde un principio dejó claro ante la madre superiora y el sacerdote del lugar que ella no profesaba la religión, que apenas y estaba bautizada, y por lo tanto no quería que el asunto de los niños tuviera nada que ver con cuestiones de fe, era simplemente proveerles algo elemental para la vida: alimento…. desayuno… UNA vez por semana… sin que las santas madres intervinieran, con los vecinos encargándose de la preparación y la limpieza.

Conforme las semanas pasaron los vecinos poco a poco fueron ausentándose, hasta que en Navidad desaparecieron por completo esgrimiendo el muy devoto pretexto de “cómo voy a darle de comer a esos niños cuando tengo que ir a comprar los regalos y la cena para mi familia”, así hasta que sólo quedaron MG y un vecino encargándose de cumplir…. ja… religiosamente, con los desayunos. Los niños, como cabe suponer, no son los más disciplinados del mundo, mamá no les relame el pelo con limón y les da la bendición en camino a la escuela… es decir, pues ése es el punto, ¿no? Muchos de ellos llegaban con verdugones que MG también les curaba dedicadamente. Son niños que no conocen límites, mal educados, ¿por qué no decirlo?, bestiezuelas, y por qué no decir también: niños sin amor. A MG uno le mordió la pierna, otro tiro un Cristo, otro rompió una mecedora -¡qué grave pérdida para un convento, una mecedora!-, las cosas, hay que reconocer llegaron a un punto álgido cuando el nada tonto niño mordelón descalabró al padre T.

Cierto, un niño travieso saca de quicio a cualquiera. El eRRe mismo reconoce que si bien considera tener paciencia con los niños, la piel se le pone chinita cuando ve que uno se acerca, seguro que con funestas intenciones, a sus cosas. Y sí, uno entiende que cualquier persona se enoje cuando le rompen su Maradona de porcelana o la edición de Amazing Fantasy donde por primera vez aparece el hombre araña. Pero, ¿una esposa de Jesús? O, está bien, está bien, también son humanos, concedamos que se puedan enojar, pero uno pensaría que después de un tiempo le darían paso a una actitud menos egoísta, más cerca de la imitación de Cristo que proponía Kempis.

Quizá en otra vida… o en otro país. Desgraciadamente en México tenemos políticos que medio saben hacer política, maestros que medio saben enseñar, y, tal parece, religiosas que medio saben de religión. MG plantó cara y aceptó la responsabilidad por el incidente que terminó en el lamentable descalabro del padre T., pero también apeló a la caridad cristiana de la madre superiora para que le permitiera continuar con los desayunos de estos niños por los que básicamente nadie se interesa. Incluso el padre T. brindó su apoyo –aunque no total pues el miedo lo alejó del comedor del convento- advirtiéndole a la madre que si negaba el espacio “se le va a regresar”. Nada valió. La religiosa no se limito a permanecer inconmovible ante la súplica de un acto de humanismo tan elemental como el que practicó el buen samaritano, aparte se atrevió a entregarle a MG una carta vergonzosa, tosca y decididamente vulgar proviniendo de alguien que ha tomado los votos.

Esta señora, -permitan que a partir de este momento el eRRe retire a la investidura un respeto en este caso inmerecido- se atreve a empezar su carta con un “Estimada MG”, por favor no se puede ser tan hipócrita sin enseñar los dientes, si por lo que sigue se ve que no siente ningún tipo de estima por MG. Saludamos a la primera falta de ortografía -¿dónde quedaron los grandes amanuenses?, ¿los religiosos que se acababan los ojos practicando la lectura y refinando la escritura?: “Me pregunta usted las razones por las que he deSidido ya no prestarles el comedor para que hagan sus desayunos. Le respondo que son varias”. La carta está escrita en computadora, así que no hay excusa, hasta Word marca esos errores, ¿será que cuando vio aparecer esa quebrada línea rojiza se persignó esperando que no fuera un símbolo del Maligno? Pero revisemos las muy interesantes razones que ofrece. El primer reclamo es una cuestión de tiempos: “Ya le mencioné en otra ocasión que nosotros necesitamos el comedor a las ocho de la mañana y algunas veces usted y el señor A. se quedan limpiando hasta las ocho y media y eso atrás las labores del convento”, un problema que sería remediable ajustando la organización o si las monjitas se animaran a colaborar aparte de prestar el lugar.

A partir de aquí diríamos que empieza la diversión si el asunto no fuera tan patético. “Los niños que usted invita a desayunar son niños de la calle y por lo tanto su educación no es la mejor” –no me diga, oiga, qué brillante deducción, seguramente si estuvieran bien educados no les haría falta ir a desayunar a un convento. Y ¿qué es eso de invita? MG no invita a estos chilpayates como si fueran sus cuates a un reven, está bastante claro que son niños que no tienen qué comer, para los que ese desayuno consiste casi en su única comida en serio de la semana- “y esto causa algunos desastres en el convento”. Y a continuación enumera las peripecias ya mencionadas de las cuales la única realmente grave es la del padre T. Cuando Cristo dijo “dejad que los niños se acerquen a mí”, no dijo “pero sólo los que estén bien bañaditos, los bien portados, los que sacan 10 en la escuela”, nada se lo hubiera impedido, pero sólo dijo “los niños” sin mayores condiciones, sin adjetivos, todos los niños. ¿Y qué hay de ese otro pasaje de “estuve hambriento y me diste de comer”? Además, ¿no leemos en los Evangelios también algo así como que Él no vino a curar a los sanos sino a los que están enfermos?

Lo que nos lleva al siguiente –asombroso- reclamo: “Otra de las razones que me llevaron a tomar esta desesión [sic] es que usted ha confesado que no es católica y yo ya lo he hablado con las madres del convento y alguna mala intención debe tener con los niños porque no nos explicamos si usted no tiene fe cristiana por qué hace esos desayunos argumentado que es [sic] solamente porque ellos [sic] pasan hambre.”

Aquí es donde la historia del Maestro y la de Mystery Girl convergen y se vuelven muy tristes. Porque da tristeza que a alguien que es bueno no se le reconozca. Pero da más tristeza que nos hayamos vuelto tan desconfiados, tan maleados, que hasta dentro de los tengamos el ama tan podrida para no creer que haya una persona buena porque sí, que no persiga ningún interés, ni el reconocimiento, ni deducción en los impuestos, ni siquiera por satisfacción personal o buscar la salvación. Por eso al principio dije “simplemente ser bueno en algo”, y si en algo es buena MG es en hacer sentir bien a la gente. ¿Cómo habrá sido esa reunión que la señora tuvo con sus subordinadas? ¿Qué razones habrá expuesto para que concluyeran las malas intenciones de MG? ¿Habrá sido un brillo de sus ojos? ¿O el hecho de que casi siempre viste de negro? O, ¡ya sé!, la actitud desenfadada y, sí, un tanto, insolente, que fascina e/o impone a quien la conoce por primera vez. Que MG, aun aceptando su irreligiosidad, haya decidido acercarse a ellas para ayudar a esos niños, en todo caso daría más confianza por su sinceridad. No muy lejos del citado convento se ubicaba el malogrado albergue Casitas del Sur, donde ya ven lo que pasó, una niña perdida, actividades nebulosas, una imperdonable falta de supervisión por parte de las autoridades encargadas, y todo a manos de unos señores que ahora nadie está seguro de si eran un padre y una monja. Lejos de retirarle el muy elemental apoyo que la brindaban, uno pensaría que la falta de fe de MG las motivaría a trabajar aun más duro que ella para contagiarla del ejemplo.

¡Madres! II

“Usted me habla de la caridad pero alguien que no cree en Dios no puede tener caridad”. Qué lapidaria, madre. Ojalá nunca se vea en una situación donde tenga que ser juzgada con la dureza que usted exhibe. Porque en esa frase no sólo está poniendo en duda la integridad moral de MG, sino que arrebata a todas las personas que por un motivo u otro no han descubierto al Señor la posibilidad de practicar la caridad, un don que como alguien educado 12 años en escuelas maristas el eRRe entiende que la Iglesia Católica debería estar promoviendo y no destruyéndolo a la menor provocación. La caridad no es fácil, madre, debería usted saberlo. No hay caridad sin sacrificio. Y si Cristo aceptó el máximo sacrificio muriendo en la cruz, ¿de verdad es para tanto escándalo unos muebles rotos y una descalabrada? Estas son las cosas que hacen que tomen por tontos a los cristianos, porque hay grandes segmentos de la grey que prolongan en ese Dios único y todo poderoso el sentir idolátrico que horrorizó a Moisés, abaratando la que, pese al sermón de antropólogos y sociólogos, es la religión más desmitologizadora que haya concebido la civilización humana, convirtiéndola en un mito del montón.Por ahí se encamina el resto de la misiva:

“Yo pensaba que usted era una persona educada ya que siempre nos trató con mucho respeto, sin embargo el día que le comuniqué mi deSisiOn, usted se mostró agresiva y cuestionó mi fe y mi caridad.” La señora entiende por agresiva una conversación de palabras duras, que no groserías, como se tiene cuando uno está convencido de lo que defiende, como usted debe estar convencida de su fe y si se la cuestionan seguro que cuenta con los argumentos para defenderla sin que nadie le haga dudar de dónde está parada, las discusiones acaloradas no deben amedrentar ningún cristiano, siendo que desde que Jesús corrió a los mercaderes del templo u ofreció la mejilla derecha hay una larga tradición de hablar fuerte entre los Cristianos. “Yo le comunico que no tengo ninguna deuda con Nuestro Señor y que rezo mis oraciones todas las noches.” Lo de las deudas con el Señor, pues eso lo sabrán ella y el Señor, y en realidad a nadie más debería de concernirle, en cuanto a las oraciones, bueno, rezar es fácil, es la parte más fácil, hasta los niños rezan todas las noches; es tan fácil que es de lo último que Jesucristo le enseña a los apóstoles y sólo a petición de Pedro. Pero primero hacen todo lo demás, agotan los caminos enseñando la palabra, curan a los enfermos, conviven con los publicanos, dan de comer a los hambrientos. Rezar viene después, casi como un accesorio, una religión sin acción es una creencia vacua. Esto la señora superiora lo considera una grosería: “Usted muy grosera me dijo que con rezar no basta y que la fe cristiana no es suficiente para salvarnos” -disculpe madre, pero no basta, porque si toda esta sarta de maleantes, asesinos, tranzas, chupasangres, mentirosos, extorsionadores con los que tratamos a diario van a salvarse sólo porque ponen cara de contrición en misa cada domingo, dan la paz, comulgan y salen tan campantes a seguir llenando de liendres este valle ahogado de lágrimas, estaríamos poniendo el prestigio de Dios por los suelos-, “dice usted que hay que actuar hoy, aquí en la Tierra y ayudar al que se pueda sin importar las creencias religiosas. Yo no estoy de acuerdo con eso. Ojala [sic] y usted enderese [sic] su camino”. Lo que nos devuelve al buen samaritano. Precisamente una discusión similar es la que da origen a esa parábola que con tanta frecuencia se cita, pero que al parecer, a 2,000 años de haber sido contada por primera vez, a quienes mayor atención deberían prestarle todavía les cuesta trabajo entender. Un sacerdote y un levita pasan de largo donde se encontraba el hombre lisiado, solamente un samaritano con valor para ignorar la ley que enemistaba a hebreos y samaritanos lo reconforta. La verdadera parábola, tal parece, es que no importa cuántas veces nos las repitan hay cosas que nunca cambian. Y lo curioso es ese “ojala enderece –permítanme ponerle la “c”- su camino” al final de un mensaje lleno de especulaciones que en ninguna parte da una razón de peso para suponer que el camino de MG esté enchuecado de alguna manera.


Ya nada más por el divertimento de ver las últimas faltas de ortografía leamos el párrafo final:

“Le reitero que la deSisión está tomada y que no la cambiaré.” Eso seguro que no lo sacó de la Biblia sino de algún mocodramón televisivo. “No pueden venir más” ¿A poco no hasta imaginan la voz de Ofelia Guilmain? “Le voy a dar unos días a ver sí [sic] consiguen otro lugar pero aquí ya no”. Al más puro estilo lopezobradoresco cuando luego de soltar su retahíla de insultos aclaraba “pero con todo respeto”, la señora superiora, luego de las tremendas aseveraciones que hace sobre MG se despide con un “Dios la bendiga”. ¿Segura? Por lo que se ve que piensa no creo que lo diga en serio. Lo más triste aquí no es que se tome tan a la ligera la probidad de una persona, la que sea. Lo más triste no es –aunque sí lo que más enfureció al eRRe- que una persona tan turbia y de intelecto tan reducido haya hecho llorar a otra tan sagaz y sencillamente buen pedo como MG. Lo triste de verdad es que afuera haya un montón de niños con la panza más vacía que antes sólo porque hay una persona incorrecta en un lugar incorrecto ostentando un cargo que no merece. Lo que debería alegrarnos es que existan personas increíbles como MG a los que cuestiones como ésta honestamente le preocupan.


Y aunque los nombres de ese mundo que algunos llaman real no cuentan en eRRemental, por esta vez haremos una excepción y revelaremos que la susodicha madre se llama María del Socorro Salazar… y, obviamente, necesita ayuda.

martes, 24 de febrero de 2009

Kiss me, kiss me, kiss me...

your tongue is like poison

¿Cuál será la prehistoria del beso? Del beso en la boca, por supuesto, casi el único de valor para el eRRe. Él sabe que hay libros al respecto, pero ese tipo de asuntos prefiere imaginárselos a partir de cosas que le pasan a él mismo, o que ve en la gente, o de rolas, o de sí, lecturas, pero no tratados, estas son materias de laboratorio, no de salón de clase. Al eRRe no le parece complicado intuir el origen de los besos en otras partes del cuerpo, a la hora de la calentura, donde caiga el beso es bueno y, en todo caso, en el reinado de la carne lo importante no es tanto besar como apachurrar. El resto de los cariñitos tienen una explicación fácil, a las personas que uno aprecia quiere agasajarlas, y lo más inmediato que tenemos para realizarlo es nuestro cuerpo, y vamos eso hasta con los padres o los hermanos, incluso a los perros acariciamos (y no me digan que nunca les ha tocado el reclamo de “¡aay, me acariciaste como a un perro!”). Pero si se ponen a pensarlo, el beso en la boca implica una lógica más intrincada. ¿Por qué uno querría besar la boca de alguien? Y ni siquiera hablemos de los microbios y otros peligros microscópicos que el fortuito montículo de historia en que habitamos nos permite apreciar. Aun poniéndonos en el lugar del cavernícola: la boca debió ser un lugar vedado, era el orificio donde entraba la comida, una parte casi tan abyecta como su contraparte fisiológica; además estaban esas armas terribles, los dientes, aunque ya era un riesgo permitirle a alguien posar la boca donde sea en el cuerpo, al eRRe le da por suponer que un daño de boca a boca adquiriría una significación profunda, justamente por las consecuencias que tendría para la más elemental supervivencia y por la humillación que supondría haber sido tan tonto para permitir semejante daño –reflexionando, no parece probable que los cromañones hayan sido muy dados a darse besos en la zona que me digan, no creo que hayan practicado mucho la fellatio.


El eRRe ha llegado a la conclusión de que besar en la boca y la aparición del lenguaje oral guardan lazos estrechos. Tuvo la revelación el otro día mientras veía la trilladísima escena de la dama joven que acude a contarle sus penurias al apuesto galán, quien, a falta de mejor consejo, literalmente le calla la boca plantándole tremendo beso de trompa, buche y amígdala. Vaya violencia, tanto como decirle a quién le importa lo que dices, vámonos a coger. Por eso los besos no deseados ameritan el castigo de una cachetada –muchas veces simple pretexto para avivar la lógica de aproximación-separación seguida por el beso. Cuando es correspondido, qué salto al vacío. El beso silencia la realidad, marca la entrada al mundo aparte que se construyen los amantes, que sólo ellos entienden porque ahí no se intercambian palabras, exclusivamente actos de amor, y cuesta pensar en órgano que se preste mejor para el intercambio de muestras de cariño recíproco que la boca, a las manos les falta ese grado de intimidad, y lo siguiente significaría amar con todo el cuerpo. Un buen beso preludia crecida en los caudales de la pasión o representa la sublimación de un ideal, cualquier cosa menor equivale a beso defectuoso.


Habrán de conceder que las situaciones propicias para el beso por lo general tienden a cierto desprecio o impotencia ante las posibilidades del alfabeto; aun cuando se da premeditadamente o en busca de segundas intenciones, al querer aprovecharlo estos casos confirman el único efecto claramente desprendible de un beso en la boca: el estado de confusión. La última prueba en estas cavilaciones llega por el irrefutable conducto de Los Simpson. En el capítulo donde la escrupulosa Lisa desarrolla una atracción, a todas luces desconcertante, por Nelson, el niño peleonero de la escuela, una noche la pareja acude a contemplar el paisaje de Springfield desde una colina, Lisa, deshecha en un elogio del momento romántico, hastiado por el panegírico que Lisa emprende, Nelson le da un beso en la boca, mientras ella vuela en la experiencia de su primer beso, él sólo piensa “a ver si con esto se calla”.


O, en realidad, esta letanía termina cuando el eRRe admite que se le agotaron los recursos para prolongar artificialmente aquello que desde un principio nos habría quedado bastante más claro del modo directo y emocionante que plantean los New York Dolls:

there’s one reason
I’m tellin’ you this
I feels BAAAAAD
and I’m looking for a kiss

Una butaca vacía

Te acuerdas de la primera vez que vinimos al cine. Recuerdas la ansiedad con que nadaban nuestras manos por debajo del descansabrazos, haciendo de su encuentro una proeza. Y de lo bien que encajaron. De la pelotita de fuego que en la oscuridad de la sala nadie vio que nos jugábamos entre los dedos. Te acuerdas de las figuras caprichosas que formaban, de las cuevas y de los montes, de los animales que sacaste a pastar en mi palma. Qué diferente a esta ocasión, apenas depositas una oquedad en el tacto y me das la espalda, y todos los ensayos de mis manos aventuran el abismo, donde el frío quema, donde el alma pende de un hilo. Daría lo mismo estar uno a cada extremo del Gran Cañón de Colorado. Modestamente dejo una butaca vacía. Un símbolo de la distancia para no sólo pensarla. De mala gana acomodo mi cabeza de trapo en las manos de alambre y no me queda de otra más que resignarme a ponerle atención a la película.

Esta locura que crece cuando te pasas la vida tumbado bajo el sol de la isla Toqueyrol.

Quisiera convertirme en algo que alguien pueda usar...

...o en la canción "Utilities" de los Weakerthans, que igual sirve de mucho.

Tengo la sensación de que no le agrado al día de hoy. El aire sabe como a flores y pintura. Hay un fregadero lleno de botellas y cubiertos, y el coche tiene una lista de quejas. Desearía ser un cepillo de dientes o una herramienta de soldadura. Convertirme en algo que alguien pueda usar. Podemos desear que un foco explote, o esas fotos amarillentas y enrolladas que andan sueltas en cajas cerca de aparatos abandonados por los rincones de los sótanos del mundo. Supongo que nuestros deseos no lavan los platos o arreglan los frenos. Que se conviertan en algo que alguien pueda usar. Tengo una cara llena de clima ominoso. Una sonrisita engreída de una cadena de tiendas de prestigio. Tengo más fallas que el estado de California, y el corazón es un puente mal construido. Parece que lo mejor que tengo para ofrecer no ofrece demasiado. Que se convierta en algo que alguien pueda usar. Que esto se convierta en algo que alguien pueda usar.

-John K. Samson
Vers. al castellano: eRRe (who made of it something he could use)


Oh Marvel where art thou?

Ok... el eRRe lleva mucho tiempo postergando esta confesión pero quizá sea bueno sacarla para evitar el envenenamiento:
El eRRe extraña un chinguísimo a Marvel...

Si alguien ve al Hombre Araña -o de perdis a JJ Jameson-, ¿le podría decir...?

sábado, 21 de febrero de 2009

La marcha del chilangoteca: Beirut en ciudad de México 20-2-2009

"Se ve que tienen como 13 años”, es lo primero que el eRRe oye salir de los labios de Mystery Girl en cuanto la banda de cinco piezas que conforma el directo de Beirut toma el escenario del Lunario. Y es que sí, los camaradas de los que se hace acompañar Zach Condon, único miembro oficial de Beirut, no desentonan respecto a él en la pinta de prófugos de un viaje de ciencias universitario, mientras M. Girl y el eRRe están llegando a la edad en que el viejo dicho rockero de “no confíes en nadie de más de 30 años” cambia en “no escuches a nadie de menos de 40”. Pero estos güeritos a los que tal vez les pedirían identificación para servirles bebidas alcóholicas si no tuvieran un gafete de backstage colgándoles del cuello son capaces de crear una música de resonancia ancestral. Un saludo, una tonada introductoria y se arrancan con Nantes, Zach trae la trompeta en la mano y cuando se la pone en la boca el público estalla confundiéndose en esas notas esculpidas en piedra, que mueven algo primitivo, algo que no tiene que ver con el rock ni con el pop sino con el origen de la música y la danza. Y la escéptica Mystery Girl ya está moviéndose, su silueta oscila como el oscuro metrónomo que marca los saltos del espíritu para esa noche, para todas las noches de la historia humana. Allá delante, Zach, no sabe qué decir, se nota apabullado por el entusiasmo que flota por nuestras cabezas en lugar del humo de antaño, antes, a finales de 2008, ha grabado un EP en el estado de Oaxaca –The March of the Zapotecs, que se acaba de editar con su complemento euro-techno de Real People: Holland- y se nota que aprecia este recibimiento ahora que alcanza la capital del país donde ha vivido una de sus últimas aventuras musicales. ¡Bendita inocencia, que dios se las guarde! Cuando presenta una de esas nuevas canciones grabadas en Oaxaca el eRRe se pregunta –aunque sin preguntárselo, preguntándoselo con los pies, con el sudor que la chela re-pone- cuáles son los misteriosos caminos que llevan de los Balcanes a Teotitlán del Valle, sí, el camino se llama polka, pero el camino también se llama sangre y caballos desbocados. “Brandenburg”, “Guyamas Sonora”, “A Sunday Smile” llueven como dándole de beber a la soledad en la huerta. Acá se han refugiado los fantasmas de los carnavales que acaban de pasar y para que no quede duda que esto es una fiesta, vaya sorpresa, se discuten con el "Brazil" de Ari Barroso, ¿no será que por descuido nos metimos a una película de Terry Gilliam en lugar de la de Kusturica donde se supone que deberíamos estar? Y se van, pero a quién quieren engañar, si ellos y nosotros tenemos ganas de más, y órale, se sacan perlitas del repertorio, “Scenic World”, subyugante como los atardeceres de los que habla, y “The Gulag Orkestar”, que soltada en medio del griterío en que esto ha derivado pierde parte del tono fúnebre de la versión de estudio y en la tierra de José Guadalupe Posada inevitablemente da pretexto a la exaltación, y por un momento, durante la toma del Shiki Shiki Baba, el clásico de la Kocani Orchestra, bastaría una palabra, un gesto de Zach, para que la audiencia del lunario desfilara por Paseo de la Reforma siguiendo su cadencia hipnótica. Y vuelven a irse, ahora sí en serio. Afuera, esperando como res en matadero, “la llaman noche y la conozco bien”.




















Fotos de Mystery Girl y eRRe

domingo, 15 de febrero de 2009

De César Costa a Porter...

Ja, ja, ja. El eRRe se entera de que Porter se separó mientras en la tele programan el primer video solista del cantante. Qué bien, por fin lo lograron. Siempre aspiraron al estatus de banda de culto y lo han conseguido por la vía más expedita: la muerte. Digo, cuando estaban juntos a lo más que llegaron fue a Reactor y ahora hasta hablan de ellos en la tele, por algo será. Lo que da lástima es el pobre México que cada vez tiene leyendas más baratas. A los Caifanes les costó por lo menos un par de discos decentes. A Porter, ¿qué? Ni siquiera uno. Porque esos remedos de Radiohead y Mew con pelliscaditas de Sigur Ros dominados por una voz de muñequita Lily-Ledy, ni siquiera califican como rolas. En cuanto al sencillo del video de este güey, disculpen que la desidia del eRRe le impida interesarse en su nombre, ¿qué decirles? Hay muchos sintetizadores. Unas pinzas muy grandes apretando salva sea la parte para sacarle tonos tan agudos al cogote. Mucho desvelo para querer sonar “distinto” o “vanguardista” o “indietronic” o cualquier otro terminajo que haya decidido plantearle este cuate a su productor. Aquella parodia que los Naftos de Federico Arana hacían de César Costa, “me fui del pueblo para ver si así/me hacía famoso solo yo, me, mí”, causaba gracia porque había éxito de por medio. Esta precocidad de los Porter también divierte, pero al estilo nada saludable de un güey que quiere contar un chiste pero es incapaz de aguantarse la risa.

lunes, 9 de febrero de 2009

Al cielo de los punks...

Casi exactamente al mes de la muerte de Ron Asheton, guitarrista de los no hace mucho redimidos Stooges de Iggy Pop, se la ha unido en el viaje el intoxicante Lux Interior, gritante de los Cramps...

Qué ruidoso debe haberse puesto el más allá.


Un mezcal oyendo Psychedelic Jungle y Bad Music for Bad People en honor de Lux.



Una corona y un shot de bourbon con Funhouse derritiendo las bocinas, rumiando la memoria de Ron Asheton en diciembre de 2007, cuando por primera y única vez tocó en la ciudad de México, con los Stooges...

Qué pasón... En punk descansen.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Hoy fue un día muy Daniel Johnston

¿O una vida muy Daniel Johnston?

Nah...

De repente, muy esta rola... pero a lo mejor ni eso.

Escuchen que les contaré una historia
Sobre un artista que se hace viejo
Algunos intentan tener fama y gloria
Y otros no se atreven a tanto

Y todos los amigos y parientes
Dicen “oye, consíguete un trabajo
¿Por qué sólo haces eso tan sólo?
¿Por qué es que eres tan raro?

“Realmente no nos gusta lo que haces
No creemos que a alguien algún día le guste
Creemos que tienes un problema
Y que el problema te ha enfermado”

El artista camina entre las flores
Apreciando el sol
Se la pasa ahí todas las horas que pasa despierto
Oh y quién puede decirle que está equivocado

El artista camina solo
Y alguien dice a sus espaldas
“Tiene arrestos para llamarse así
Ni siquiera sabe dónde está”

Y ellos se sientan frente a su TV
Diciendo “acaso esto no divierte mucho”
Y se ríen del artista
Diciendo “él no sabe divertirse”

Las mejores cosas de la vida de verdad son gratis
Las aves que cantan y las abejas que ríen
Ustedes me malinterpretan, dice
El sol no brilla en su TV

Escuchen que les contaré una historia
De un artista que se hace viejo
Algunos intentan tener fama y gloria
A otros les gusta observar el mundo

Las putas de las Parcas

Las parcas son mis amigas y no les agradan los poetas.
Con los poetas se ceban. Con los buenos y con los malos.
Con los que malbaratan su nombre para hacer musiquita
de viento, musiquita de campiña, musiquita de elevador.

A las parcas lo que les gusta es la cacofonía,
Obviamente son fans del death-metal y el grindcore.
Un buen día para ellas inicia con un disco de Napalm Death
Y van a ir al concierto de Iron Maiden sólo para ver a Carcass.

Los domingos para relajarse ponen el Songs About Fucking
De Big Black y pasean sus piernas de anorexia por el atrio.
Las parcas son un desmadre, se pintarrajean y salen a buscar un macho.
Pero nunca van muy lejos sin sus tijeras polleras.

A las parcas les cagan los jipis, les caga el vatik, les cagan las barbas.
Los diseños de sus bordados siempre llevan alguna calavera
O un dragón o una dominatriz con látigo y medias de red.
A las parcas les cagan los buenos modales, la buena literatura, la mitología.

Les caigo bien a las parcas. Les gusta que esto no sea un poema.
Eso las pone a bailar, las pone calientes, las pone pachecas.
Les gusta que sea un tiradero lleno de partes usadas de rencor,
Lleno, sobre todo, del insomnio de anoche. Quizá sólo por eso
me dejen aquí un ratito más… ¡a pa’ sentidito del humor! ¿No?

martes, 3 de febrero de 2009

¡Qué buena está...!

La versión de Scenic World de Beirut que pueden escuchar en Radio eRRemita. Detesto los arrebatos blogueros de este tipo (para eso dicen que está el Twitter), pero el eRRe no pudo contenerse... es una de esas rolas que en cuanto empiezan le ponen pausa al resto de la existencia, qué pinche liberadora se oye cuando parece que donde quiera que voltees verás esa gris espesura que no consigues disipar, cae casi igual de bien que ese viaje a Pie de la Cuesta dos fines de semana atrás...

Vayan a ver a Zach Condon y compañía el 19 y 20 de febrero en el Lunario, sirve que de paso le invitan una chela al eRRe (en tal caso, mejor vayan el 20).

Las luces se encienden
Las luces se apagan
Cuando las cosas no se sienten adecuadas
Yo me tiendo como un perro cansado
Que lame sus heridas en la sombra

Cuando me siento vivo
Intento imaginarme una vida sin cuidados
Un mundo escénico donde todas las puestas de sol
Quitan la respiración

Maldición... y ahora aquí vienen las lágrimas...

Alguien páseme una pistola cargada por favor…

Es el pensamiento que cruza en estos momentos la mente del eRRe mientras escucha el nuevo disco de Chris Cornell, Scream. Hubo una época en que Cornell parecía la grandeza hecha carne y hueso, Kurt Cobain y Eddie Vedder habrán sido los cantantes más populares de lo que todavía algunos insisten en llamar “grunge” debido a la fama que alcanzaron sus respectivas bandas, Nirvana y Pearl Jam, pero a los que conocían un poquito más allá de la superficie, no les quedaba duda: Soundgarden tenía el mejor cantante que había dado el grunge. Cuando pasaban el video de “Rusty Cage” en MTV, esa voz inevitablemente movía algo en ti, potente y metálica, una mezcla de Robert Plant y Ozzy Osborne, pero que también sabía ponerse ríspida y desafiante como dicta la usanza punk. Daba la impresión de que Chris Cornell podía hacer lo que le viniera en gana con sus cuerdas vocales.

Su primer disco solista tras la disolución de Soundgarden, Euphoria Morning, si ben defraudó a los críticos, al eRRe le pareció un esfuerzo bastante digno. Las canciones no eran nada del otro mundo, pero al menos estaban bien armaditas y sonaban sinceras, la orientación al blues parecía favorable para lucir su rango vocal. Pero no vendió. Entonces vino la aventura con los ex miembros de Rage Against the Machine para formar Audioslave, en lo que, más que un supergrupo, parecía un intento desesperado de ambas partes por construirse un público reciclado de antiguos fans de Soundgarden y RATM. La megalomanía creció tanto que acábó vencida por su propio peso. Los ex Rage al darse cuenta del error salieron corriendo a buscar a Zach de la Rocha para reformar una banda que la gente de verdad tenía ganas de oír, mientras Cornell se dedicó a modelar abrigos de Dolce & Gabanna (o una mamada así).

Aunque al eRRe no le entusiasman mucho las resurrecciones de grupos finiquitados, el caso de Cornell es grave, y, de verdad, lo mejor que le podría pasar sería volver a juntar Soundgarden antes de seguir hundiéndose en el lodo y acabar con el poco prestigio que pueda quedarle. Ya Carry On, su anterior disco, había encendido las luces de alarma con canciones insulsas y una versión al “Beat It” de Michael Jackson que a muchos les despertó la carcajada final –el eRRe, sólo por la entrañable relación que tiene con todo el Thriller de Jacko y por el respeto que todavía sentía por Cornell prefirió contenerse. Pero con este Scream, las cosas parecen haber llegado demasiado lejos. El disco, argumenta Cornell, “es una búsqueda por unir la música de club con la psicodelia setentara onda Dark Side of the Moon”. Ay, nanita, la descripción ya pone un poco los pelos de punta y uno busca de donde sujetarse para no irse de espaldas. Para conseguir su meta, el equipo de producción incluye a Timbaland y Justin Timberlake (sí, leyeron bien, el greñudo que grabó discos rebosantes de furia como Screaming Live o Badmotorfinger ahora es amiguito de un güey que cantaba en N*Sync), lo cual, dejando los prejuicios a un lado, no tendría nada de malo… hasta que uno le pone “play”…

Scream tiene uno de los peores inicios de disco que jamás se hayan escuchado: unas trompetitas sintetizadas entonando una fanfarria que quiere sonar a medieval pero quedaría mejor para la entrada de un segmento del programa de Chavelo, abruptamente interrumpidas por una voz distorsionada y unos teclados que proveen una ambientación onda King Diamond… entonces viene lo peor, la primera canción empieza en forma… En efecto, un engendro discotequero con toda la huella Timbaland que suena a lado B de Justin Timberlake. ¿De verdad Cornell espera volverse una estrella mundial a sus cansados años con esto? Porque no puede haber ninguna otra clase de intención detrás de este álbum. Que no me vengan con el cuento de la visión artística, porque aquí nada hay que valide ese argumento. Las canciones ni siquiera son buenas, ni son pegajosas, ni cachondas, ni dan ganas de bailar, son revoltijos de beats y loops que no van a ningún lado. ¿Y la voz de Cornell? Bueno, la voz de Cornell daría igual que no estuviera porque de todos modos para el caso está muerta, el potencial sigue ahí pero nada de emoción, por momentos incluso pareciera estorbar y en más de un tema aparece procesada, quizá para disminuir el ridículo de que a un hombre de cuarentaytantos le de por jugar a la boy-band.

El miembro de un foro que frecuenta el eRRe lo ha llamado "el mejor álbum de comedia del año", lo cual sería bastante atinado de no ser por lo patético que resulta escucharlo. Son este tipo de artilugios los que deberían traer una advertencia en la portada: "Cuidado, incluye música que puede anquilar su optimismo y hacerle prguntarse si valió la pena vivir para presenciar este momento". Pero la depresión es lo de menos. Más allá de las decisiones que Chris Cornell ha tomado desde la separación de Soundgarden, el verdadero enigma que plantea Scream –lo que de verdad da miedo- es: ¿qué tan bajo puede caer un hombre antes de perder por completo su dignidad?
Cállense, por lo menos déjenme la ilusión de que todavía le queda una poca...

lunes, 2 de febrero de 2009

Yeah!

Gracias por la primera alegría de un año que no parece vaya a traer muchas... aunque un infarto casi abate al eRRe en el último cuarto.


¡Ahhhh!
...y gracias a Bruce y a la E Street por esa patada de rocanrol al mundo en el medio tiempo que convirtió una noche de gloria en una noche perfecta.
Is there anybody ALIVE out there????!!!!!

¿Librepensadores?


-¿Cómo es ese poema que acabas de escribir?
-Pos moderno.
Conversación entre vates coyoacanenses

¿Han notado qué fanatizada está la mayoría de la gente que de entrada se presenta con bandera de libre pensador? Es prácticamente imposible mantener una conversación si los conceptos que expones no se adaptan a la versión manejable del mundo que les han endilgado. Dios es una ilusión fácilmente desechable, no hay vuelta atrás para el futuro de la historia más que la lucha de clases y el amor es una idea mercadológica para vender cajas de chocolates el día de San Valentín. Muchos de ellos fueron educados en colegios que presumen de cátedra libre y democrática, sin embargo muestran una tozudez en sus creencias que ya envidiaría el superior de la orden de Carmelitas Descalzos. Yo no sé. El eRRe, como muchos de ustedes saben, desde la primaria directo a la universidad siempre fue educado por una u otra orden de religiosos; desgraciadamente su mejor aprendizaje no fue el de la fe católica (y sí, piensa que desgraciadamente, tiene mucha envidia por aquellos cuya fe parece sostenerlos contra toda adversidad), pero por más que en su tiempo renegó de cada una de esas escuelas, puede presumir de haber obtenido muy buena educación. Yo no sé cómo sean las cosas en las citadas escuelas republicanas y socialistoides, ignoro si cualquier mención a Cristo, los Santos, Yahvé, Jehová, San Juan el Bautista, el Apocalipsis o incluso de Budha o Hutzilipochtli (lo dudo, este tipo de deidades suelen parecerles curiosas y, sobre todo, “autóctonas”) sea castigada con una mirada flamígera del maestro o de plano con un reglazo. Alguna idea tiene el eRRe, pues cuando en el TEC Edomex le pidió a sus alumnos que leyeran el Libro de Job, prestando atención no tanto al discurso religioso como a la construcción literaria, se topó con que casi ninguno había leído el texto simplemente porque el mero nombre de “Sagradas Escrituras”, les causaba alergia. Sí puedo decirles que en todas esas escuelas de padrecitos en donde estudió el eRRe, los nombres de Marx, Lenin y demás secuaces se discutían con la seriedad y naturalidad que merece un aula, por supuesto, nunca faltaba el maestro que quería orientar tu opinón hacia uno u otro lado (aunque no lo crean, en ese tipo de escuelas, también hay maestros que entran en la calificación de “rojillos”), pero nunca imponían un punto de vista, vamos, por lo menos estaban en el programa; porque a veces se tiene la impresión de que los religiosos, simplemente por el hecho de serlo, son estúpidos e ignorantes, o más aún, que son grandes magos capaces de ocultar grandes etapas de la historia humana a las mentes anquilosadas de sus pupilos. Es más de lo que puede decirse, al menos, de esas otras escuelas en las que pareciera que la relgión nunca ha jugado un papel fundamental para la vida del hombre. Tomen, por ejemplo, a dos chavitos, filósofos unameros, con los que el eRRe la otra vez compartió unas chelas. No recuerdo cómo fue que García Lorca salió en la plática, ante cuyo nombre los fisolófos se postraban y no cansaban de lanzar adulaciones. Cuando el eRRe se atrevió a insinuar que compartía la opinión de Borges, según el cual la figura de García Lorca fue engrandecida más que por su obra literaria, por las circunstancias de su muerte, ¡oh, gran indignación! Los chavitos respondieron como si en lugar de estar vaciando un limón en la botella de Noche Buena lo estuviera haciendo sobre sus llagas cardiacas. Lo curioso es que el único argumento que pudieron esgrimir fue que “Borges era un reaccionario”. Bueno, sí, ¿y? ¿Eso quiere decir que tenía razón o no en lo que decía? Nada sobre la métrica de García Lorca, nada que realmente llevara a la continuación de la disquisición. O tomemos a estas amigas súper liberales (¿ves?) que están preocupadísimas por el interés que la hija de una de ellas a últimas fechas muestra por los iconos de la religión católica. ¿Cómo es posible? Mejor que creyera en Hannumanh…. Pero por más herencia hindú que tenga la bella niñita de la que les hablo, dudo que la figura de un chango sea de mayor utilidad para las dudas espirituales de una adolescente creciendo en la ciudad de Londres, año 2009. Lo que yo me pregunto es, si estas chavas a las que tanto les gusta presumir su libertad, a las que nunca nada ha detenido, mujeres fuertes y maravillosas que sólo deben la sobrevivencia a sí mismas, ¿por qué simplemente no dejan que la niña haga igual que ellas, que descubra, que le rece a la virgen si quiere rezarle, que lea los Evangelios si le divierten, que construya altares a los santos? ¿Qué tiene de malo? Algunos de nosotros a esa edad empezamos a tapizar nuestras recámaras con pósters de Led Zeppelin, Pink Floyd, los Doors, Rambo, el Hombre-Araña, básicamente con el mimo objetivo: tener algo en que creer. Cuando ya no tienes algo en que creer es cuando el mundo te parece acartonado y el sexo no es más que sexo, y la literatura que lees sólo es la que te han dicho que debes leer, y sólo te sientes vivo cuando hay un trono que derribar, y todo se explica por fórmulas o células o composiciones químicas... y te aburres y te mueres y te pudres.

La única libertad posible está en elegir las cadenas a las que te quieres sujetar.
Nota de última hora: el eRRe se reporta felizmente libre... aunque de vez en cuando le gustaría serlo un poquito menos.