martes, 27 de octubre de 2009

Let's Dance

"Do you love me?
Now that I can dance"
-Del éxito de 1962 de The Contours "Do you love me?", escrito por Berry Gordy, Jr.

“Antes de liberar nuestras mentes, no hay que olvidar que el rocanrol liberó nuestros cuerpos”, decía en una entrevista Steve Van Zandt, el guitarrista de Bruce Springsteen –y el Silvio de Tony en Los Soprano. Es verdad. Hoy en día el rocanrol, o mejor dicho el “rrrrrrawk” se ha convertido en todo lo que lo rodea: en sexo premarital, anuncios de telefonía celular, en la base de nuestra cultura portátil y personalizada (aunque no lo crean hijitos, el iPod y el iPhone no hacen más que prolongar la idea de los discos de 45 revoluciones: llevar tu entretenimiento a todas partes). Principalmente el rocanrol se ha vuelto en una idea empresarial por demás redituable para colocar productos en el mercado (principalmente juvenil), pero que poco tiene que ver con la música que le dio nombre.

Stevie aka Silvio declaraba lo anterior en alusión al programa que tiene en la radio satelital Xirus donde programa básicamente oscuras bandas de garaje que propagan ritmos infecciosos que te sacuden el esqueleto. Personalmente lo detesto porque soy pésimo bailando, pero eso no impide darme cuenta que ahí está el incio de nuestra admiración por las estrellas de rocanrol, lo demás vino después (o ya estaba antes, como lo quieran ver): la lírica, la política, la ideología, el sexo, las pedas, todo eso bien puede existir fuera de la música. Cuando Elvis movía la pelvis pudo haber pasado por un loco, en cambio se volvió un gigante que bailaba con las multitudes. No son ñoñerías. El baile puede cambiar la vida de una persona más rápido y de manera más efectiva que la letra más críptica de Dylan. Una de las personas favoritas de mi vida me ha contado tantas veces la alegría que sintió la primera vez que la sacaron a bailar que me hubiera gustado ser ese niño, un niño al que le gustaba bailar. Pero hablo de algo más.

Hablo, por ejemplo, de la encantadora invitación que Francisco Nixon hace en “Inditex”, una canción que entenderá cualquiera que haya desarrollado algún tipo de infatuación por una persona a la que uno sabe que lo más probable es que nunca reúna el valor de hablarle -la dependienta de una tienda en este caso-, albergando desde lejos la esperanza de reunir el valor para que “un día de estos si me animo te invito a ir a bailar”. Buscando en Youtube si había un video para este corte que abre su álbum El perro es mío (2008) –no lo hay, por cierto, puras cosas hechas por los fans-, una usuaria se quejaba: “hoy en día ya nadie invita a bailar”. Y es cierto. ¿Por qué si le debemos tanto no le pagamos al rocanrol esa última cortesía? No es como sacar a bailar a alguien en una fiesta o en una boda, porque tus papás te pican con alfileres o porque tu esposo te lo está pidiendo. Es invitar a alguien a ir a bailar como la contraparte (o sea el paso después de) ir a misa. Por algo es un tema recurrente en algunas de las más grandes canciones de rocanrol, ni siquiera te hace falta una pareja para ponerte bailar, la música es tan poderosa que lo justifica –y de ahí se desprende la larga tradición de canciones onanistas que lleva a “Dancing with Myself” de Billy Idol como principal estandarte. Es la música que le devolvió su propiedad ritual al baile, que sí, puede ser el prolegómeno de una actividad física más íntima, pero también puede que no pase de ahí, quedarse en el puro acto simbólico de bailar. ¿En qué momento el rocanrol dejamos de bailar? La escena rave que en sí misma no ofrecía nada nuevo respecto a la idiosincrasia rocanrolera brevemente nos devolvió la fe de una comunidad unida por el baile, pero como siempre nos las arreglamos para echarla a perder llevándonos vidas y billetes de por medio. Y los jipitecas que a las 2 de la mañana prefieren bailar cumbias a canciones de rocanrol pretendiendo que así se distancian del imperialismo yanqui me dan risa y lástima porque no se dan cuenta que no estarían ahí, a esas horas, haciendo lo que hacen, moviéndose como se mueven, metiéndose lo que se meten, si no fuera por el rocanrol. ¡Qué hueva de mal agradecidos! Por eso, la próxima vez que encuentre una chica que me guste, voy a saltarme la trilladísima invitación de ir al bar por unas cervezas y luego a la farmacia por preservativos para intentar algo más arriesgado, más viril: voy a invitarla a bailar... y no cualquier pinche musiquita... voy a invitarla a bailar rocanrol... si me animo, claro.

martes, 13 de octubre de 2009

Fuga del paralítico

¿Ves cómo sólo hacía falta un día de buen viento para limpiarse de melancolía? Qué fácil es enamorarse de los lugares y postergar a las personas. Un pato en el hielo trae más esperanza que los esqueletos de mis manos. Aquí ya sabes que todos te esperamos con la cara maquillada de payasos. Todo está en su lugar correcto: tú te sigues moviendo, yo me enredo en el alfabeto, como el Hombre-Araña en su capullo. Algún día el mundo será mío en un beso atómico. ¿En cuál de todas las noches? ¿En aquella recargados en un coche, campanas rotas, el director de la escuela y tu marido pedaleando piña colada, burlándose en humo escarlata? Este es el sonido de los horarios como un montón de corcholatas bajando las esclaras cling-clang-cling-tiling. Para eso sale la gente a trabajar todos los días. ¿La emoción es más rápida que el pensamiento? ¡Responda el escarabajo! Con la gloria entera de los santos y nada de la de los héroes. Mientras en la distancia reencuentras tu patria, yo me rasco el círculo hinchado alrededor de mi cuello. No debiste liberarme, sabías que volvería a cometer los mismos crímenes. ¿O fue por este jurado de pelícanos que apagaste la radio? Este maldito rocanrol que no nos deja dormir. ¿Pero entonces a qué dios le rezamos? ¿A las paredes acabadas en cromo del edificio de enfrente? Por estos días ni siquiera el vino me habla, monto un dragón asmático, como el de Cascarrabias… A ti te asusta que me acerque, a mí me mantiene despierto. Nada más que se acabó la persecución. Sólo cuido de la hierba junto a la pista de aterrizaje. No hay Princesa Amanecer. No hay pitufos para Gárgamel. Me llamo Gepetto. Total, si hasta lo que se dice al oído lo desbarata un bramido de avión. No necesito moverme para estrellarme y arder. Qué desastrosas me salen mis noches de suerte.

domingo, 11 de octubre de 2009

Ojo avisor

Un videíto que bien podría resumir la semana del eRRe.

A'i se los encargo...



Nunca gano y nunca pierdo
No hay mucho de donde escoger
Entre lo que está bien y lo que está mal
Nada se pierde y nada se gana
Aun así las cosas no son iguales
Entre tú y yo

Vigilo de cerca a este corazón mío
Vigilo de cerca a este corazón mío

Todavía oigo tu voz en la noche
Cuando apago la luz
E intento calmarme
Pero no hay mucho que pueda hacer
Porque no puedo vivir sin ti
De cualquier forma

Vigilo de cerca a este corazón mío
Vigilo de cerca a este corazón mío

-John Cale

sábado, 10 de octubre de 2009

Meditaciones en una emergencia, por Frank O'Hara

Amante del oxímoron, era de esperarse que al eRRe lo embelesara un título como Meditaciones en una emergencia. Un oxímoron te paraliza como la imagen de una serpiente que muerde su propia cola porque es la realización de lo inconcebible; claro, la unión de los opuestos, pero más allá una de los creaciones mejores acabadas del intelecto humano que únicamente se hace posible traicionando una de nuestras vanidades más grandes, la del lenguaje. Surgen ahí significados que antes no estaban, es la mejor forma que hemos encontrado de hacerle corrección de estilo al mundo… y quizá también el mejor vehículo para penetrar un poco en su verdad. La meditación, un acto que generalmente asociamos con la calma, con tranquilidad para la reflexión, ¿es compatible con la premura de una emergencia? En realidad es un falso oxímoron. Si consultan la definición que la RAE da del verbo "meditar", se darán cuenta que en ningún lugar la relajación forma parte de la ecuación. Sí se menciona una “profunda atención del pensamiento”, se habla de discurrir sobre soluciones de conocimiento, pero eso podría pasar lo mismo en décimas de segundo que durar años. Nada hay contradictorio, puede haber meditación en la acción, sólo es un fenómeno que ahora nos resulta raro porque no ocurre muy seguido. Meditaciones en una emergencia sería un subtítulo perfecto de las Lecciones espirituales para los jóvenes samuráis, de Yukio Mishima.

Meditaciones en una emergencia es el libro que un extraño lee en el primer capítulo de la segunda temporada de Mad Men, una serie sobre el despegue de las agencias de publicidad en Nueva York durante la década de los sesenta. Don Drapper, el protagonista, come en la barra de un bar, escapando de la oficina, seguro que todavía abrumado por cómo terminó la temporada anterior: enterándose del casamiento de su amante, a la que le propuso huir y empezar juntos una nueva vida –como él mismo lo ha hecho antes. El encuadre se cierra a un primer plano de la portada del libro. El título también intriga a Don, que interrumpe al extraño, quieto como una estatua, acaso intrigado por una concentración que muy probablemente en ese momento a él se le presenta inconcebible. Le pregunta: “¿Qué tal está?”. El extraño le da una de esas respuestas de intelectual no resuelven tu duda inicial pero que te dan datos desconocidos del autor que funcionan como excelentes despliegues de arrogancia. “¿Y es bueno?”, insiste Don. El otro que desde hace rato barre al trajeado de pies a cabeza lo para en seco: “No creo que te gustaría”. Y Don, como a cualquiera de nosotros le pasaría, se queda con un gesto de perplejidad, desarmado. Al final del capítulo vemos que ahora Don lee el libro, más compungido que concentrado, a diferencia del extraño hay emoción en su rostro. Hasta que escribe en la primera página “Me hizo pensar en ti. –D”. Lo mete en un sobre, el sobre en un buzón. Es natural pensar en la amante perdida como la destinataria.

Tanta fascinación despertó en el eRRe esa frase: “meditaciones en una emergencia”, que durante semanas se había negado a investigar qué había detrás de un libro con semejante título, le parecía de mal gusto, romper la magia. Incluso se deleitaba pensando en que cuando por fin lo hiciera descubriría que en realidad era un vulgar manual de maquinaria o tal cual un instructivo para actuar en casos de emergencia. Antes le interesaba tejer sus propias divagaciones y cuando escribió el anterior post todavía ignoraba que Meditaciones en una emergencia era esto que van a leer a continuación. Hoy que finalmente escarbó en Google, fue un momento de iluminación. Tuvo la impresión que, si bien con mucho menor éxito, la búsqueda que al menos tenía en mente al escribir ese post no se distanciaba mucho de la de Frank O’Hara. “Soy el menos difícil de los hombres. Todo lo que quiero es amor sin límites”. Para el eRRe esta sentencia es el eje del texto. Frank O’Hara fue un poeta que se mantuvo muy activo en los sesenta formando parte de la llamada “Escuela Poética de Nueva York”. Meditaciones en una emergencia incluye una referencia directa a su homosexualidad, sin embargo verán que sustantivos como “dear” se han traducido en femenino (“querida”). Esto por varias razones. En primera porque cuando O’Hara habla con angustia de la inexorable cercanía de la heterosexualidad, ni siquiera creo que le interese hablar de sexo sino de algo más aterradoramente oscuro de lo que el sexo es apenas una de sus caras: el desgaste de la costumbre, anemia del espíritu, y en dado caso daría lo mismo que en lugar de heterosexualidad hablara de la rutina del trabajo, la familia o la edad. Incluso en el ritmo sinuoso del texto sorprende que de repente aparezca una alusión tan directa al mundo que refuerza por contraste la extrañeza del poema. Traducir en femenino los pronombres en segunda persona es un aporte adicional a esa extrañeza desde el castellano para que no se tome como “literatura gay”, sino simplemente como literatura espléndida, al eRRe le gusta pensar que Frank O’Hara lo aprobaría (lástima que ya no esté aquí para constatarlo). Por otro lado, la lectura del eRRe para siempre estará irremediablemente ligada con el recuerdo de Mad Men, donde Don fuera de dudas mira desde una postura heterosexual. A fin de cuentas es lo de menos. Es como dice Nick Hornby de “Thunder Road”, la primera canción del Born to Run de Bruce Springsteen, que por coincidencia es también la canción favorita de todos los tiempos del eRRe. Dice Hornby que aunque ya no era joven, y no tenía pelo para que volara con el viento mientras manejaba, y lo que él veía como el pueblo de perdedores del que hablaba Bruce era Londres con su activa vida cultural, cuando oía “Thunder Road” entendía cada palabra, más importante: creía en cada palabra y le ayuda a sentirse menos solo. Así el eRRe, aunque no sea homosexual, ni tenga los ojos azules y nunca haya pisado Nueva York, eso no reduce su claridad para entender lo que Frank O’Hara dice, una claridad que no sabría explicar. Ni siquiera es que un día quiera escribir como Frank O’Hara. Es que le gustaría escribir de lo que Frank O’Hara escribe. Que le gustaría pertenecer a la familia de escritores que dio a Frank O’Hara .

El eRRe encontró sólo una traducción en línea de Meditaciones en una emergencia. Como no quedó satisfecho, tuvo que hacer la propia. Aquí les va:

MEDITACIONES EN UNA EMERGENCIA

Por Frank O'Hara

Versión al castellano: eRRe

¿Habré de volverme dispendioso como si fuera rubio? ¿O religioso como si fuera francés?

Cada vez que mi corazón se rompe hace que me sienta más aventurero (¡y cómo siguen repitiéndose los mismos nombres en esa lista interminable!), pero uno de estos días no quedará nada para seguir aventurándose.

¿Por qué habría de compartirte? ¿Por qué no tú te deshaces del otro para variar?

Soy el menos complicado de los hombres. Todo lo que quiero es amor sin límites.

¡Si hasta los árboles me entienden! Por todos los cielos, también me recuesto bajo ellos, ¿no? Soy sólo como un montículo de hojas.

Sin embargo, nunca me he atascado con los elogios de la vida pastoral, ni con la nostalgia de un pasado inocente de actos pervertidos en el pasto. No. Nunca hace falta salir de los confines de Nueva York para que uno cumpla sus deseos verdes –ni siquiera puedo disfrutar de una hoja de hierba a menos que sepa que hay un tren subterráneo cerca, o una tienda de discos o alguna otra señal de que la gente no se arrepiente totalmente de su vida. Lo más importante es afirmar lo menos sincero; las nubes reciben suficiente atención como están las cosas e incluso ellas siguen pasando de largo. ¿Sabrán de lo que se están perdiendo? Uh-huh.

Mis ojos son de vago azul, como el cielo, y cambian todo el tiempo; no discriminan pero son efímeros, enteramente específicos y desleales, por lo que nadie confía en mí. Me la paso mirando a otra parte. O de nuevo hacia algo después que ha renunciado a mí. Eso hace que me ponga intranquilo y me hace infeliz, pero no consigo mantenerlos quietos. Si tan sólo tuviera ojos grises, verdes, negros, cafés, amarillos; me quedaría en casa y haría algo. No es que sea curioso. Al contrario, soy aburrido pero tengo el deber de estar atento, hay cosas que me necesitan como el cielo debe estar por encima de la tierra. Y últimamente tanto ha crecido su ansiedad que puedo ahorrarme un poco de sueño

Ahora sólo hay un hombre sin afeitar al que me gustaría besar. ¡Heterosexualidad! Te acercas inexorablemente. (¿Cuál será la mejor manera de desalentarla?)

San Serapio, me envuelvo en las túnicas de tu blancura que es como la media noche de Dostoievsky. ¿Cómo me convertiré en leyenda, querida? He tratado con el amor, pero eso te esconde en el seno de otro y siempre broto de ahí como un loto –¡el éxtasis de salir disparado! (¡pero uno no debe distraerse con eso!) o como un jacinto, “mantener alejada la mugre de la vida”, sí, ahí, incluso en el corazón, donde se bombea la mugre adentro y calumnia y contamina y determina. Deseo mi voluntad, aunque puedo volverme famoso por una misteriosa vacante en ese departamento, ese invernadero.

¡Destrúyete si no sabías!

Es fácil ser bello; es difícil parecerlo. Te admiro, amada, por la trampa que has preparado. Es como el capítulo final que ya nadie lee porque se termina la trama.

"Fanny Brown está prófuga –se fue a toda prisa con una corneta como caballo, amo a esa pequeña Descarada, & espero que Ella pueda ser feliz, aunque me haya sacado de quicio por este Explotar un poco también. –¡Pobre de la tonta de Cecchina! o F:B: como acostumbrábamos llamarla. –Ojalá que tenga una buena Azotaina y 10’000 libras.” –Sra. Thrale.

Tengo que salir de aquí. Escojo un trozo de chal y mis bronceados más sucios. Volveré. Resurgiré, derrotado, del valle; no quieres que vaya adonde vas, así que voy adonde no quieres que vaya. Apenas es de tarde, falta mucho por avanzar. No habrá correo escaleras abajo. Volteando, escupo en la cerradura y el picaporte gira.

Meditación en una emergencia

Holding my breath for the fear of sleep again
holding it up behind my head again cut in deep
to the heart of the bone again round and round
and round and it's coming apart again over
and over and over...
De "Disintegration", de la Cura

Escribe. Se levanta. Pone un disco. Vuelve a sentarse. Enciende un cigarro. Sigue escribiendo. Lo que sea para mantener la mente ocupada. Para no quedarse solo dentro de su cabeza. Si no, será como ver una chispa en una cinta de celuloide. ¡Fzzzzzzz! ¿De dónde viene nuestra maravillosa voluntad para tirarnos al vacío? De la distancia que nos separa. De querer llegar al otro lado y fracasar miserable y magníficamente en el intento. Y como no alcanzamos a tocarnos, qué nos queda más que nuestros cuerpos, arrugar la envoltura del dulce, revolcarnos en la orfandad compartida, deformarnos, volvernos rayones en un lienzo, siluetas imposibles donde ya no hay arriba o abajo sólo baba, sudor, sangre… sustancias viscosas que te dejan pegosteosos los dedos, líquidos asquerosos que te alimentan los sueños. Y como entonces descubrimos que las palabras tampoco sirven, creemos en poder comunicarnos con los cuerpos, ensayando una lengua imposible que sólo a los dioses fue dado practicar. Al final cada uno agotado, retraído a la soledad que avanza su mano fría por tus muslos en posición fetal. Entonces creemos ************** Creemos que esa intimidad compartida nos da derecho a esperar que nos cuiden, que nos oigan, que nos tengan paciencia. Nada más porque cuando llegamos aquí nos dimos cuenta que seguíamos siendo niños. Pero es el mismo simulacro: la receta para el espejismo. Precipicio revisited. Eso o claudicar a la batalla. Romper la antena a golpe de hacha. Algunos hombres son buenos sólo porque tienen miedo, dice Calamaro en una rola. Por si no fuera suficiente, qué miedo ser uno de esos. Todos en algún momento tenemos que serlo, o... o… Suena el teléfono. Se para a contestar. Ninguna voz del otro lado. Regresa frente a la computadora. Vuelve a sonar el teléfono.

viernes, 9 de octubre de 2009

Hoy oficialmente...

empieza el infierno. ¡Ja! El eRRe acaba de recibir papeles que dan inicio al proceso judicial promovido por sus "hermanos" (¡doble ja!). Respondiendo al post anterior: aquí es por donde se va toda la energía. ¿Qué deparará esta aventura además de la sangre y las calumnias de cajón? Manténganse sintonizados. No a eRRemental -porque ya saben que aquí raramente hablamos de estas linduras de la humanidad-, pero sí a la vida del eRRe.

Y antes de despedir este post habrá que citar a esos grandes demiurgos, Siniestro Total:

"La familia es la célula de la sociedad moderna
Aunque sea cancerígena desde la Edad de Piedra."

Salú, pues.



Después de larga estancia en el espacio exterior
vuelvo al fin a casa con muchísima emoción.
Allí me espera mi familia, me esperan los míos
con los brazos abiertos por el hijo perdido.
No puedo pensar en ninguna cosa más
que en la sopita con bromuro que me hace mi mamá.
Mi padre azota a mi hermana pequeña
y la chacha que es muy culta se masturba en la despensa.

La familia es la célula de la sociedad moderna
aunque sea cancerígena desde la edad de piedra.

Sobrinitos aulladores que patean los pasillos
y mi tía embarazada por el cerdo del vecino.
Da gusto ver a todos así de tranquilitos
cada uno a lo suyo en la chabola en que vivimos.

Al fin ya vuelvo, por fin regreso
a casa, a casa a descansar.
Voy a casa, a casa a descansar.
Voy a casa, a casa a descansar.
Vuelvo al paraíso de la tranquilidad.

El abuelo que tiene un rabo gigantesco
está en el juzgado acusado de secuestro.
La abuela está feliz con su tetabrik de vino
que acaba de robar para curarse el delirium.
Mi hermano el mayor se asoma a la ventana
y como esta pasado de ácido cree que vuela y salta.
Mi tío es terrorista en un comando legal
y mi cuñado hace la calle en plena Diagonal.

La familia es la célula de la sociedad moderna
aunque sea cancerígena desde la edad de piedra.

Nos visitan nuestros primos que vienen desde el pueblo
quieren pillar burro para pasar el crudo invierno.
Mira alrededor que tierna escena familiar
todos tan unidos por cariño visceral.

Toda esta energía

Dudaba el eRRe sobre si postearles este videíto de la canción que abre Chill Out, el nuevo disco de Joe Crepúsculo, porque de hecho lo vio por primera vez en el blog de don Jorge Pedro, donde está colgado desde hace algunas semanas, y p's eso de fusilarse contenido de otros blogs no está tan chido. Es demasiado bueno, sin embargo, para privarse del gusto de incluirlo en eRRemental. Además: si bien hace poco encomiaba que Anntona escribiera una canción que por fin defendía a quienes las alturas nos provocan vértigo, sólo por hoy el eRRe está dispuesto a creer con Joe Crepúsculo que aún se puede volar y con él también quisiera saber... ¿A dónde? ¿A dónde putas madres? ¿A dónde va a parar toda esta energía?

Pues vean...

lunes, 5 de octubre de 2009

La chica más guapa de... de...

Tras debatirse sobre si postearles un video de Lou Reed tocando “What’s Good” o de John Cale con “Dying on the Vine”, el eRRe se percata que no son las canciones más alentadoras para empezar el último trimestre del año, así que opta por convidarles un video que lo pone de buen humor. Los Flight of the Conchords se supone que son un dueto de comedia y si bien es cierto que hacen reír con sus canciones honestas hasta el ridículo, al faltarles las pretensiones de una banda “en serio” la ingenuidad que proyectan no sabe fingida, como un refrescante aire de realidad en un negocio que apesta a delirios de grandeza peores que los de Fox y López Obrador encerrados en Los Pinos. Si al eRRe le diera por la metafísica les diría que a los Flight of the Conchords les sobra lo que otros presumen: alma. El siguiente video le gusta porque le recuerda montonal de fiestas con todo el elenco toqueyrol en la época de la universidad -y hasta algunas di'ora-, incluyendo la retórica pedida de permiso al wey de la fiesta para proceder y los bailes en brama. Para qué te voy a mentir diciéndote que eres la chica más guapa del mundo… Pero de la fiesta seguro que sí. Bret, el de las barbitas, le recuerda al Alquimista –si están familiarizados con la serie y con el Alquimista sabrán por qué, de esos que ligan hasta por accidente-, el otro podría ser cualquiera de nosotros que no sabemos hablar de nuestros avances románticos más que mediante metáforas futboleras, musicales o citas de la tele o las películas. La mejor parte para el eRRe viene por ahí de los 2 minutos 42, cuando Jemaine encarrerado tiene que cortar su propuesta de irse a “sentir” en el sofá resignándose a ir despacio – eso sí, sin perder el estilo de su crescendo soul-, completando el coro de “you’re so beautiful” con un “like a tree”. ¡A huevo! Si no por falta de talento poético voy a quedarme con la canción incompleta, ni con las ganas de tener una onda, no estoy hecho de palo, ¿o sí? Luego el gran piropo de la rola “you could be a part time model”, claro con la aclaración “but you’d probably have to keep your normal job” y así pasarías parte de tu tiempo modelando y parte conmigo (y parte en tu trabajo normal). No se pierdan cómo se descompone la cara de la güerita después del agudísimo falsete de Jemaine. Una lección de la obviedad como una de las bellas artes(o algo aproximado). Otros grandes piropos que propongo incorporar de inmediato a nuestro arsenal para la conquista, compañeros: “podrías ser azafata en los sesenta” y “podrías ser una prostituta de clase alta”. Prometemos pronto corregir esa errónea impresión de las damas sobre la devaluación del romanticismo. De por qué la serie en HBO de los Flight of the Conchords retrata con delicada belleza el caos de nuestras relaciones neomilenaristas el eRRE espera tener chance de platicarles después largo y tendido. Mientras deberían prepararse viendo la temporada uno, que según el chismerío de Internet es la mejor de las dos que hay –el eRRe tampoco ha visto la segunda. Me parece que es una de esas series que sí requieren de una sensibilidad especial para disfrutarla, básicamente ser medio freak en eso de la música y los artefactos de la cultura pop. Disfruten el videíto. Sobre los subtítulos: ninguna traducción le hace justicia a los Flight of the Conchords… porque no son una banda, hermano, son una forma de vida… Tsss… Rola…