domingo, 30 de marzo de 2008

Before he kills us...


Boy racer, boy racer, oh
We’re gonna kill this pretty thing.
-Morrissey


Un niño está jugando cuando de repente siente que la tierra se sacude y le llega un estruendo como nunca había oído. Sale de su casa corriendo, atraviesa océanos de humo con el olor a carne quemada punzándole en la nariz. Apenas logra detenerse a tiempo para no estrellarse con un pedazo chamuscado de la cola del avión que doblándole la estatura se alza como el ídolo de una cultura atávica. Años después el niño piensa que nunca ha vuelto a sentirse tan vivo como el día que todas esas personas murieron.

Just kill the pilot

Uno no le llama a alguien a tres continentes de distancia a menos que lo extrañe mucho… o que necesite pedirle dinero prestado. Al bajar del coche sabía que no sería parte de su nostalgia esa noche, que no soñaría con él esa noche, ni siquiera en una de esas pesadillas que cuando ella se las contaba lo hacían sentir absurdamente culpable. Toc-toc-toc. Una suite en el One Aldwych Hotel con vista a Covent Garden, un putero lleno de moscas en Bangkok, el cuarto al fondo de una librería en Buenos Aires, un pasadizo subterráneo en Berlín, la vida se las arregla para ensuciarse en cualquier lugar.

Just kill the pilot

Mejor que nos dé risa: El 3 de marzo de 1974 un DC-10 de Turkish Airlines se estrella en el aeropuerto de Orly matando a 346 personas; el accidente fue causado por una falla de fabricación en las puertas del compartimiento de equipaje. El 27 de marzo de 1977 dos boeing 747, uno operado por KLM y el otro por Panam, chocan en las pistas del aeropuerto de Tenerife, España, los capitanes de ambos vuelos eran pilotos experimentados, el de KLM incluso imagen de la compañía, un tipo rubio y gallardo que aparecía en folletos y publicidad. Ese sería el peor accidente de aviación en la historia si no fuera porque el 11 de septiembre de 2001… Bueno, el caso es que nos confiamos demasiado. El sabor que quieran lo tenemos. ¿Y usted ya le hizo la prueba del alcoholímetro al caballero tan guapo y agradable que la recibió al subir con esa ridícula gorra de policía?

Just kill the pilot

Mis pensamientos son crueles pero no tanto como el mundo. Todas las personas que se fueron, todas las que no quieren regresar. Todas vinieron al estadio y quiéranlo o no rugen al unísono mi cación. Por una vez voy a verme irrespetuoso y a decir que a Calamaro le tembló la mano. ¿Porque quiero dormir y soñar con ella? ¿Por qué? ¿Para qué quiere que por afuera le pasen los aviones? Puede ser más sencillo. Come on, sing it

Just kill the pilot

…but the pilot is dead…

Meet the mighty...

Falkor
he rocks!

Jam session

Me da miedo quedarme solo con mis sueños esta noche. Ahí habitan rostros imposibles de cumplir. Además hoy por la mañana me levanté con uno asfixiándome como un hueso de pollo atorado en el cogote, salí corriendo a mojarme la cara y tomar agua, todavía en este momento veo la cama con miedo. La gente que no duerme es más real, esto lo pudo haber dicho un inventor genial o un drogadicto, o un drogadicto genial , lo malo empieza cuando la genialidad se convierte en pretexto para la drogadicción, mejor drogarse y ya, o ser un genio y ya, pero cuesta resignarse a lo primero y sobrevivir a lo segundo. Todos quieren ser locos hermosos como James Dean o locos geniales como VanGogh, pero hay quienes simplemente son locos, ¿no? ¿He pecado por desear la muerte de los hombres que te lastimaron o podrían lastimarte? Mi dama rompeídolos baila dentro de la casa como si nada. Ni me gusta todo lo que hace ni me gusta todo lo que dice pero no puedo dejar de verla dando saltos en el balcón. Debo viajar como polizonte aferrado a los ejes del expreso Vía Láctea para encontrar el camino de vuelta a la Tierra. Hace un par de días noto un fulgor que no me deja espacio en sus ojos, pero aprendí a no hacer preguntas cuya respuesta no me gustaría escuchar. Y así se va, yo sentado de noche en una playa floreada de vasos de unicel y envolturas de papas fritas, viendo todavía en el televisor un partido de futbol que empezó milenios atrás. El día rueda por la escalera como una cubeta llena de mercurio o la cabeza de alguien abriéndose. Soy un apuesto muchacho atómico con los túneles de mi sonrisa, mi traje de tungsteno y mi corbata fosforescente. El letrero de bienvenida a la entrada del pueblo es porque realmente nadie quiere venir aquí. Los habitantes del subsuelo somos quienes mejor entendemos la epicúrea subyugación que irradian los reflectores en los teatros. Al llegar tendrás las historias de terror para hacerte reír. Que hay cosas peores, que hay cosas peores ¿Y qué chiste hay en decir que hay cosas peores? Para eso mejor hablar del cielo y del infierno, y es exactamente por eso que no quiero regresar a mi sueño. Me hacen cosquillas, sus pasos en el mirador. Hachazos en las canciones.

sábado, 29 de marzo de 2008

R File - Flaca

Hace poco el eRRe ha recibido un reclamo por lo que quien formuló la protesta define como "mucho tiempo sin postear en el blog". ¡Aunque todavía no se cumplía la semana del último post! Pues bien, el eRRe lamenta informar que por motivos de trabajo es difícil postear algo nuevo por el momento, aun así, el eRRe ha encontrado algo para calmar los ánimos buceando en el viejo bahúl y rescatando este textito originalmente escrito en 1997, al que se le ha dado una muy ligera remozadita en este 2008. Va. Cuídense.

Flaca, le decía, ven, acompáñame a perdernos por ahí. Y la Flaca tomaba mi mano y caminábamos a pasos lentos, envueltos en besos y risas y abrazos. A la Flaca le daba por hablar de las fatalidades más terribles como si fuera un juego de niños. Y a los dos nos gustaba jugar. Andábamos a pasos lentos, dando vueltas, por aquí a la derecha, dos cuadras después a la izquierda, como una pareja de ciegos intentando orientarse en una ciudad nueva.
Me gustaba mucho la Flaca. Quizá suene chocante, pero me gustaba más cuando recibía carta de sus padres que hacía mucho no veía y los extrañaba tanto, aunque prefería fingir que se le iban olvidando. Estaba mejor así, cuando venían le reprochaban que viviera conmigo, en este lugar sombrío, ganando poco dinero y terminaban peleados a gritos. Y si bien me gustaba el brillo especial que adquiría la Flaca cuando lloraba, me sentía muy incómodo teniéndola que consolar; era tan tonto: yo, pretendiendo consolar a la Flaca que con poco estaba a gusto y lo único que le interesaba era encontrar la manera de espantarle el dolor a la gente. “Es tan fácil”, me decía, “basta con escucharlos”.
¡Qué extraña era la Flaca! Levantándose por un café y un trozo de gelatina a las tres de la mañana. Su mirada recorriendo la avenida desierta a través de la ventana de la cocina mientras acariciaba a Felipe, un perro callejero que una tarde nos siguió hasta la casa después de nuestro paseo sin rumbo y no hizo falta platicar para saber que ambos queríamos adoptarlo. Me caía bien Felipe, sus ladridos traducían la sospecha en mi mirada cada vez que algún desconocido enganchado por el descaro de la Flaca se acercaba y le hacía platica. A veces escapaba, no lo veíamos en dos o tres días, y justo cuando pensábamos que jamás regresaría de repente aparecía jadeando, débil, y era capaz de tragarse una bolsa de croquetas completa. Me caía aun mejor entonces, se parecía a la Flaca con su rostro pálido, masticando sin hacer ruido, como si más que comiendo estuviera rezando. En ocasiones no pude resistir y por reflejo me arrodillaba para darle un beso en la cabeza apretándole el hocico. “Cuánto quieres a ese perro”, murmuraba la Flaca sin ocultar los celos en su voz. Yo me levantaba, me dirigía hacia ella, y dándole un abrazo la invitaba a hacer el amor.
Compartíamos varias aficiones: la comida china, las canciones de Bob Dylan, las películas que pasan los domingos por la madrugada y alguna otra cosa demasiado íntima para querer recordarla…
La Flaca, mi Flaca, vaya si era bonita. Bueno, seguro lo sigue siendo. No pienso explicarles aquí por qué fue que nos separamos, eso no le pertenece a nadie, si acaso a mí –y a la Flaca, pero ella ya no está–, he jurado al espejo que nunca lo revelaría. Lo que sí puedo decir, ya tranquilo, libre de miedo, es que me mostró las dos caras del amor y cumplí el deber de vivirlas como merecen los alfabetos que no abarca el mundo.
Un día daré la vuelta a la esquina y ahí estará la Flaca, usando su gastado abrigo marrón, moviendo nerviosamente sus dedos blancos y delgados, esperando el autobús. Me acercaré comentando que en las ciudades grandes los encuentros no son tan azarosos como presentidos. Volteará a verme, lanzará sus brazos para rodearme con ellos más por no saber qué otra cosa hacer que por emoción. Platicaremos un rato. La Flaca me contará que se casó tres años atrás y ahora es madre de dos niños. Vive en una casa de dos pisos, no se queja –nunca ha sabido quejarse- y de vez en cuando, no con mucha frecuencia, le vienen a la mente los días que pasamos juntos, sonríe un instante y sigue lavando los platos. Yo… yo, lo más seguro es que tenga un nuevo empleo mal pagado, habré perdido un par de libros y estaré enamorado de una mujer seguro de que nunca me separaré de ella.
Nos despediremos, le daré un beso en la frente y subirá al autobús. La veré perderse. Me daré la vuelta y caminaré silbando la canción que odio estar oyendo ahora, entonces será demasiado vieja para que alguien, ni siquiera yo, pueda recordar su nombre.

domingo, 23 de marzo de 2008

Algunas escenas de la fiesta por los 33

Chido por los que fueron y se extrañó a los que faltaron... se perdieron una lasaña que les hubiera cambiado la vida.

Primero un enorme agradecimiento al carnal Leo-Mike, que en un arranque de inconsciencia hizo posible tan adorable celebración. Gracias, maestro, que los dioses sigan resguardando su senda.


La fiesta:







Pirañas por todas partes

Esperen el debut de este dueto de hip-hop (abstracto)

Dos hombres fuertes

En la franja de Gaza deberían tomar nota

Nat y su cámara


Primos



Quién sabe qué se traían estos muchachos



*Fotos por eRRe y M. Girl (con ayudas varias)

viernes, 21 de marzo de 2008

Chorito a los 33

¿Recuerdas que lejana e imponente parecía esta edad en aquel entonces? No sé si especialmente para nosotros que fuimos educados para ser buenos muchachos católicos. Si a esta edad Cristo dejó este mundo bastándole tres años de prédica para fundar una religión, bien podría ser el final de cualquiera. Sí, en aquel entonces los 33 años sonaban a muerte. Ya ven, 33 años y básicamente nada ha cambiado, como dice Bridget Fonda en Singles. Claro que en esa película Bridget lo decía a los 25. Pero, bueno, podrían hacerse de la vista gorda, ¿no? Está bien, mejor pasemos a una lista rápida de tus cinco películas predilectas: La última tentación de Cristo, Goodfellas, Ghost-Dog, Mátenme porque me muero, Brazil (mañana podría ser completamente distinta). Tu disco predilecto salió el mismo año en que naciste, 1975, curiosamente se llama “Born to Run”, aunque no hayas corrido mucho durante tu vida ni viajado todo lo que soñabas de chico, más bien te la has pasado anclado al mismo lugar; bueno, cosas que pasan. Siempre quisiste tener una novia bien bonita, como dice Rockdrigo en “El feo”; no una reina de belleza sino la máquina de sueños que todos quieren, como dicen los Counting Crows; te gusta pensar que tu vida coincide con las canciones que has escuchado porque así parece más manejable, menos vulgar que la realidad. Hoy las niñas que nacieron cuando empezaste a comprar discos ya son mayores de edad. Da igual, ellas y las otras siguen pasando sin mirarte. No eres guapo ni simpático, así que no es de extrañarse que te hayas pasado la mayor parte de tu tiempo solo. Antes te dolía, ahora más bien queda una nostalgia por los días en que ese dolor era posible. Aun así, ya ves, te las arreglaste para que la mañana que chocó tu auto alguien en el mundo pensara en ti. Ahí vas otra vez, ésa es de Charly García, otra vez las canciones. ¿Qué no tienes algo que decir? Haces bien en no salir mucho de tu casa. Quizá sólo por eso tus amigos te perdonan todas tus traiciones. ¿Y cómo se le hace para que lo quieran tanto a uno? ¿Cuántos días deben pasar para que se borren las marcas de cigarro en la carne? ¿Cómo tienes todavía historias que contar? Deberías tropezar en el hielo. Deberías caminar en el alambre. Como sea, hoy cumples 33, no tienes de qué preocuparte, a estas aturas ya deberías saber que lo que ocurra será sólo porque debía ocurrir.
Salud.

sábado, 15 de marzo de 2008

¿Que quiénes somos? ¿De dónde venimos?

¿A dónde vamos si se acaba el vino?


SOMOS...
SINIESTRO TOTAL

homenajito improvisado

...porque ya no hacen bandas de esa madera

*Fotos cortesía de M. Girl


viernes, 14 de marzo de 2008

Ésta es una lista de las cosas que debí haber sido...

y no soy.

Ésa es la línea de la nueva canción de los Counting Crows, "Cowboys", que cruzó con una brutal descarga eléctrica la espala del eRRe cuando hace unos momentos la escuchó por primera vez. Su disco "Saturdays Nights & Sundays Morning" saldrá el próximo 25 de marzo y a la usanza de los entrañables LP's de acetato esta dividido en dos lados: "Saturdays Nights" con rolas eléctricas y prendidas (como el desenfrene de una noche de peda, sí, como suele pasar los sábados) y el segundo "Sundays Morning" con canciones acústicas, meditabundas y retraídas (curándose la cruda). Quién sabe por qué a los programadores de la radio mexicana los Crows les parecen una banda digna de escarnio, como si su trayectoria se resumiera en el baile exuberante de Adam Duritz en el video de Mr. Jones y sus canciones hablaran de cualquier cosa. "Cowboys", por ejemplo -que no desentonaría en la banda sonora de "No Country For Old Men"-, trata de perder el sentido de la realidad y ser capaz del acto más bajo -por ser el más fácil de realizar, como enuncia la rola-: matar a otro ser humano. Convertirse en un asesino. Cuando los amarres que mantenían nuestro globo anclado al suelo son tasajeados, la cabeza puede irse por las rubes y eso como dice Duritz en la introducción que hiciera del tema el pasado 8 de febrero en las transmisiones del World Café desde la estación de radio WXPN, "no es una vida real o es una versión pesadillesca de la vida real". Chéquense la voz desgarrándose al final como si fuera el quiebre final de la razón.

Aquí la tienen:
http://rapidshare.com/files/99565860/04_Cowboys__live_on_WXPN_World_Cafe_.mp3.html

Vaqueros
Vaqueros en el camino esta noche
Llorando en su sueño
Si fuera un hombre hambriento con una pistola en la mano
Y algunas promesas que cumplir
Con ganas de cambiar el mundo…
¿Qué hay más fácil que el asesinato?
Todo faros de coches y rastros de vapor
Matones de Círculo K
Y podría ver a cualquiera excepto a ti ahora
Podría caerme en los ojos de cualquiera excepto en los tuyos ahora
Atraviesa ahora
Vamos, vamos, vamos, vamos
Atraviesa ahora
Ésta es una lista de lo que debí haber sido pero no soy
Ésta es una lista de las cosas que debí haber visto
Y no estoy viendo
La mirada de tus ojos mientras las puntas de sus dedos prendían tu cuello
Y te hacía temblar
Sólo estoy alejándome del lugar donde debí haber estado
Porque yo soy nada
El presidente está en su cama esta noche pero no puede dormir
Porque todos los vaqueros de la radio son asesinos
Y creo que ella te ama
Porque tú nunca la hiciste sentir nada
Ella dijo que no sentiría nada
Pero puedo sentirlo, oh, puedo sentirlo
Y sé que podría mirar a cualquiera excepto a ti ahora
Podría caer en los brazos de cualquiera excepto en los tuyos ahora
Así que vamos, vamos, vamos, vamos
Atraviesa ahora
Vamos, vamos, vamos, vamos
Atraviesa ahora
Ésta es una lista de lo que debí haber sido pero no soy
Ésta es una lista de las cosas que debí haber visto
Pero no estoy viendo
La mirada de tus ojos mientras sus dedos bajaban el cierre de tu vestido
Y te hace temblar
Sólo me estoy alejando de lo que no debería ver
Porque yo soy nada
Todo mundo está en cama esta noche pero nadie puede dormir
Porque todos esos satélites nos vigilan a través de las ventanas
Ella dice que no me ama como si estuviera actuando
Pero es como si no estuviese hablando
Porque la cabeza de Mr. Lincoln sangra
En primera fila mientras ella habla
Dije, vamos, todos ustedes, vaqueros
Todos ustedes niños bonitos de ojos azules
Vamos, todos ustedes, gallardos caballeros del verano
Los esperaré donde el sábado es un recuerdo
Y el domingo viene a acogerme
En los brazos del dios que me dará la bienvenida
Porque yo creo… oh, yo creo…
Y sé que podría mirar a cualquiera excepto a ti ahora
Podría carme en los ojos de cualquiera excepto en los tuyos ahora
Así que vamos, vamos, vamos, vamos
Atraviesa ahora
Vamos, vamos, vamos, vamos
Atraviesa ahora
Ésta es una lista de lo que debí haber sido pero no soy
Ésta es una lista de las cosas que debí haber visto
Pero no estoy viendo que me mires
Así que, por favor, ¿no podrías mirarme?
Porque no veo que me estés mirando
Oh, haré que me mires
Si no yo soy nada

Letra y música: Adam Duritz
Versión al castellano: eRRe

Al final todo está condenado a convertirse en folclor

Me vas a hacer feliz...

...o vas a matarme con tu forma de ser.

Por lo pronto estos últimos días este blog ha hecho muy feliz al eRRe, que no es egoísta con su placer y aquí se los comparte. Visítenlo:

http://zonagarciablog.wordpress.com/

Say no more.

jueves, 13 de marzo de 2008

Salvemos a los árboles

A los escritores debería pagárseles como albañiles: por trabajo a destajo y sólo si lo que hicieron funciona bien. Deberían pagarles sólo si escribieran manuales o algo que realmente pueda servirle a alguien. ¿Que se pasan muchas horas los pobrecitos limando sus líneas de perfección? Bueno, yo he visto a maestros plomeros sudar por horas para tapar una gotera y valerse de un ingenio envidiable para hacer verdaderas obras de arte con cinta selladora y unas gotas de silicón. Sólo que ellos terminan su cansina labor y no se quedan a esperar halagos, somnolientas entrevistas en los periódicos, programas de televisión, ¡groupies! Si alguien escribe algo medianamente bueno por lo menos debería tener la decencia de ser discreto. ¿A quién le hace falta un nuevo libro –la mayoría amasijos de papel- en el mundo cuando ni siquiera somos capaces de leer la Biblia como Dios manda, es decir, como atlas universal de los estilos literarios que a la humanidad le ha dado por practicar? ¿Para qué queremos más gente perdiendo el tiempo frente a cuadernos o computadoras nada más porque no encuentran un mejor pretexto para hacerse pendejos? Que les pongan a un esturión látigo en mano para que supervise si lo que están haciendo vale la pena, o de lo contrario que sean fustigados hasta que salgan corriendo a buscarse una manera más honrada de ganarse la vida. Para que no se aparten de su querido “arte” y, como "Jaimito el Cartero", eviten la fatiga: les convendría intentar de payasos... por lo menos hasta que descubran algo que de verdad sepan hacer.

Jaime López y pre-despedida de Ozamo en el (reloaded) Black Horse

El eRRe estrena una cosa a la que llaman "cámara digital"...

López y su armónica

Jaimelo y su lira
Llega Ozamo

Ozamo y M. Girl secretean

Penúltimo brindis en el hemisferio Norte
eRRe y Ozamo casi despidiéndose

lunes, 10 de marzo de 2008

Todavía clavado con Things the Grandchildren Should Know

Hace poco platicaba con la Mystery Girl (aka Brujita, aka Mm.) de cómo las rolas que los músicos escriben para sus hijos generalmente son lamentables (excepción hecha de “My Sweet Lord”, de Harrison, pero ya ven que resultó fusil de una sexosa melodía grabada por las Chiffons). Sin embargo, “Things the Grandchildren Should Know”, de los eels, es una canción que se mueve con dulzura envolviendo al oyente como la brisa a las ramas de los árboles que finalmente derriba. No tiene nada de cursi y sin embargo conmueve como el último atardecer con la persona que amas.
Cuenta Mark Oliver Everett (E) en la autobiografía que comparte título con la canción que una vez en Francia le preguntaron acerca de ésta: “¿tienes hijos?”. Él respondió: “todavía no, voy a irme directo por los nietos”. La periodista parpadeó perpleja y balbuceó, “¿pero cómo? Eso no es posible”. “Bueno, ya me las ingeniaré”. Las razones que E daba para saltarse a los hijos al eRRe le parecen indiscutibles: “a los nietos sólo los ves los fines de semana y te queda el resto para ti”. La verdad es que si uno lo piensa, la respuesta de E puede entenderse de más de una manera. Las canciones escritas para los hijos pocas veces funcionan por su inmediatez, son fruto de un acontecimiento especial y emotivo, pero al estar ligadas a una experiencia tan personal de alguna manera tienen fecha de caducidad. Una canción a los nietos adopta una perspectiva tan amplia que puede hablarle no sólo a los nietos para los que fue escrita sino a los nietos de todos. Y para esto no importa la edad, como hace poco escuché declarar a un raboverde intelectual con intención de impresionar a la excelentísima dama que tenía delante: “sólo cuando has vivido varios años eres capaz de escribir una novela, porque ya tienes cosas que contar”. Bueno, ¿saben qué? That’s bullshit. Porque la edad no es garantía y hay personas que pasan sus años en la Tierra sin darse cuenta de nada, como esos caballos de carreras a los que les colocan viseras a cada lado de la cabeza para que no se distraigan y sólo miren el camino de frente, ciegos de egoísmo, que viven sólo para alimentar su propia vanidad, y eso en el mejor de los casos, eso cuando no son androides indiferentes a cualquier agudeza del aparato sensorial. Es pura mierda, porque igual John Kennedy Toole escribió la Conjura de los necios sin importarle que la publicaran o no y se suicidó a los 31 años arreglándoselas ingeniosamente para hacer que su propio coche lo atropellara, manteniéndose imaginativo hasta el final. Si algo importa es eso: la imaginación, el talento, el azar, como le quieran llamar (imagínenle un nombre) porque ya ven, a Mark Oliver Everett no le hizo falta tener nietos para escribir la mejor canción para nietos que uno pueda imaginar (o al menos que el eRRe pueda imaginar). ¿No es eso a lo que aspira cualquier artista? Hablar más allá de su tiempo, resonar en la eternidad, poner en juego lo imposible.
Por la tarde el eRRe veía el documental “Dreams to Remember” sobre Otis Redding y pensaba que ahora es muy difícil que se den historias como esa, que el chofer del camión te salga con una voz capaz de sacudir a los muertos. Hoy todo es ya demasiado viejo, demasiado limpio, demasiado coordinado por marketing managers, personal managers, business managers, A&R’s, senior chiefs, junior chairs y la puta que los parió. Aunque todavía perdidos por ahí es posible hallarse con tipos como E, a los que les cuesta trabajo sacar cada disco, enamorados de mujeres que saludan diciendo “you are not beautiful” y escribiéndole canciones a sus nietos sin tomarse la molestia de tener un hijo.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Del libro de Mark Oliver Everett

Un fragmento del libro de memorias Things the Grandchildren Should Know de Mark Oliver Everett, el mero-mero de los eels. En versión del eRRe

Algunas noches, después de todos estos años, estoy sentado aquí y pienso en cuando era muy joven y en lo grandioso que se sentía cuando las cosas marchaban bien y todos estábamos en la casa: mi papá leyendo el periódico, Liz poniendo Neil Young una y otra vez en su habitación, mi mamá riéndose con su risa tonta de algo que para empezar ni siquiera era tan gracioso. Cuando pienso en cómo se sentía estar en medio de todo eso, el deseo me abruma, como si fuera capaz de dar cualquier cosa con tal de pasar otra noche ahí.
La vida está repleta de impredecible belleza y extrañas sorpresas. A veces la belleza es tan grande que no puedo manejarla. ¿Conocen esa sensación? ¿Cuando algo resulta demasiado bello? Cuando alguien dice o escribe o toca algo que los conmueve hasta el llanto, que incluso tal vez los cambia. Es lindo cuando un incrédulo tiene que cuestionar sus dudas. Puede ser eso lo que me llevó a la música en primer lugar. Fue como magia. Podía trascender las situaciones jodidas que me rodeaban y aun convertirlas en algo positivo simplemente con ponerles música.
Tal vez la gente no me guste tanto como al resto del mundo parece gustarle. Pareciera que la raza humana está enamorada de sí misma. ¿Qué clase de ego debe tenerse para pensar que uno fue creado a semejanza de Dios? Quiero decir, para inventar la idea de que Dios deba ser como nosotros. Por favor. Como una vez observó Stanley Kubrick, si un día se descubre vida inteligente en otro lugar aparte de la Tierra, sería una catástrofe para la humanidad, simplemente porque ya no tendríamos la posibilidad de pensarnos como el centro del universo. Supongo que lentamente voy convirtiéndome en uno de esos viejos huraños que piensan que los animales son mejores que las personas. Pero, ocasionalmente, las personas me sorprenden agradablemente y voy y me enamoro de una de ellas, imagínense no más.
De modo que, ¿qué clase de ego debe tenerse para escribir un libro acerca de tu vida y esperar que alguien esté interesado? ¡Uno muy grande! Pero no tan grande como para creer que fui creado a semejanza de Dios. A menos que Dios sea un ectomorfo velludo con mala postura (Dios me perdone si no uso su todopoderosa “D” mayúscula). Y sé que no soy el tipo más famoso del mundo. La gente no anda inventándose rumores sobre los roedores que traigo atorados en el culo o algo parecido. Algunas personas piensan que deliberadamente tiré mi fama por los suelos con ciertas decisiones de mi “carrera”, pero eso no es lo que importa. Nunca quise ser famoso por el gusto de la fama. Decidí que intentaría hacer algo bueno en el mundo, al menos lo mejor que pudiera, y ése era el único objetivo. Así que solamente hago lo que quiero hacer y mucho de mi tiempo en la Tierra me lo paso diciéndole “no” a todas las cosas estúpidas que me piden que haga y que sé no son buenas ideas para mí. En realidad no soy un tipo famoso, y habitualmente son ellos los que escriben libros acerca de sus vidas, no obstante he pasado por algunas situaciones y he decidido que es momento de escribir de eso. Esta no es la historia de un tipo famoso. Es sólo la historia de un tipo (que ocasionalmente se encuentra en situaciones que se parecen a la vida de un tipo famoso). Existe un inherente, YO, QUE SOY TAN IMPORTANTE en esto que me incomoda. Pero no lo haría de no pensar que la historia resultó peculiar. Yo no soy tan importante.
Gracias a mi ridícula, a veces trágica y siempre inestable crianza, se me concedió el don de una inseguridad quebrantahuesos. Un detalle notable en las personas con problemas mentales es lo absortas que están en ellas mismas constantemente. Yo creo que eso se debe a que la lucha por ser ellos mismos es tan grande que les resulta difícil pasar de ahí. No soy la excepción a esta regla. Pero afortunadamente para mí, encontré la manera de lidiar conmigo y con mi familia tratándolo todo como un proyecto artístico en constante desarrollo. ¡Disfruten! ¡Sean bienvenidos!
También, a juzgar por mi historia familiar, es probable que mi mediana edad haya pasado hace mucho. Así que siento que quizá sea mejor escribir todo esto ahora, por si no consigo superar los pronósticos.

Ahora, existen diferentes maneras en que podría hacer esto. Podría ponérmeles poético. Algo así:

Parado ahí en el porche noté el punzante olor del pasto recién cortado y podía oír el ligero canturreo de los cortacéspedes por todo el vecindario. El aire acondicionado me azotaba mientras esperaba. Mary bajó al fin. Nunca pude entrar. Ahí mismo rompió conmigo. Volví a casa con el canto de las cigarras, indiferentes a mi pesar.

O podría subirle un poquito al volumen y ponérmeles todo florido. Algo así:

A la distancia alcanzaba a oír el ligero canturreo de los cortacéspedes. Muchachos dorados con torsos bien pulidos sudando bajo el sol, una última experiencia con un trabajo verdaderamente físico antes de llenar bolsas de ropa y partir a Yale o Brown. Podía oír los pasos de Mary en la escalera, vacilante. Noto un grillo –no, un saltamontes- en mi zapato. No sé qué sienta Mary por mí, pero este pequeñín me aprecia por quien soy realmente. Congeniamos por un momento antes de que se aleje saltando. Ahora estoy solo. Mary aparece. Va a terminar conmigo. Lo veo en su cara. Va a tomar el amor desenfrenado y absolutamente incondicional que le he ofrecido y lo arrojará al piso, despedazándolo en miles de diminutas e inútiles esquirlas. Tengo que calmarme. Tengo que calmarme. (Fin del capítulo.)

O podría simplemente ser directo con ustedes. Algo así:

Un día de julio fui a casa de Mary para pasar un rato juntos. Abrió la puerta pero nunca pude entrar. Terminó conmigo en el porche.

No quiero hacerles perder el tiempo con la mierda florida, así que por respeto a usted, amable lector, voy a mantenerme apegado al enfoque directo.
Nunca me interesó llevar un diario. Tenía las manos llenas con sólo intentar vivir la vida, así que nunca llevé uno. Y no sentía que fuera capaz de revivir gran parte de aquello. Pero eso fue exactamente lo que me atrajo cuando mi amigo Anthony me instó por milésima ocasión a escribir un libro de mi vida. Tengo un mecanismo extraño que se activa cuando creo que algo está fuera de mis alcances: sé que tengo que ir ahí. Aun cuando ello signifique recordar penosamente todos los eventos que mi memoria selectiva pueda reunir.
En la primaria era un niñito escuálido de cabello largo que frecuentemente era confundido con una niña y siempre el último o el penúltimo en ser escogido para los equipos deportivos de la escuela. Ahora soy un adulto que pasa la segunda mitad de su primera crisis de mediana edad escondido tras los guardias de seguridad que intentan protegerlo del más reciente acosador obsesivo en sus conciertos de rock. ¿Cómo fue que llegué aquí?

*Tomado del capítulo I: The Summer of Love
Everett, Mark Oliver. Things the Grandchildren Should Know. Little Brown. London, 2008.

martes, 4 de marzo de 2008

Un paquete...

Han pasado un par de días extrañísimos. Donde todo lo que no depende de ti ha encontrado la oportunidad de demostrártelo. Y al llegar la noche te sientas frente al resplandor de la computadora, pintándote las paredes mentales de blanco, cuando de repente descubres un paquete. Un paquete que alguien ha dejado en tu escritorio. ¡El libro que encargaste de Mark Oliver Everett, un hombre llamado E, el hacedor de los eels! Things the Grandchildren Should Know. Y desgarras el papel mientras piensas que llegó mucho antes de lo que creías, y ves que la edición es preciosa aun cuando es ya la segunda reimpresión en un 2008 que algunos creemos que todavía no ha empezado. Y aunque en el curso de los dos últimos extraños días has comprado libros, de repente sientes que su inesperada aparición manda que sea el que leas en este momento. Y quién es uno para ignorar las señales del azar. Esperen pronto la traducción de algún fragmento.

lunes, 3 de marzo de 2008

El problema con querer pasársela bien...

es que el resto del mundo no quiere pasársela bien, uno se cansa de estar feliz “while everybody all around just brings me down”, como dicen los Candyskins. Para explicarlo sobran los ejemplos, el “coño, todo esto es tan hermoso” de Siniestro Total y el “goddamn right is a beautiful day” de los eels. Lo chistoso es que en el fondo estas afirmaciones tan hurañas en apariencia dan forma a canciones verdaderamente luminosas por donde quieran verse. Ambas contienen estrofas que contradicen lo afirmado en sus coros; en el caso de Siniestro de manera muy clara cerrando cada conjunto de versos melcochosos con una imagen aberrante desde la primera estrofa: “Los pájaros nos cantan/las nubes se levantan/las flores en el campo/dos monjas traficando” y los eels entrando de manera más directa con una columna de humo que pinta de hollín el cielo claro. Ninguna de las dos canciones da razones para que sus intérpretes vociferen las aseveraciones de sus respectivos coros. Lo que el día tenga de bonito –o hermoso- sólo ellos lo saben, y de hecho es justo ese conocimiento exclusivo el que los incomoda: “me quieres y todo es hermoso, te quiero y todo es hermoso”, ergo: “¡coño, todo esto es tan hermoso!”.
Si la felicidad fuera total como de Descartes a Kant –y no me refiero a la encomiable banda de Guanatos- llegando hasta Ronald McDonald nos la han querido vender, uno saldría del mejor restaurante de la mano de la princesa de nuestros sueños con un cielo estrellado sin tener que sacudirse a los pedigüeños en las aceras o a los limpiaparabrisas en los semáforos. El principal error de quien sale de su casa dispuesto a pasársela bien es no considerar que a nadie le interesa seguirle la corriente y en cambio es muy probable que él se contagie de las telarañas de los demás, no sólo porque son más pegajosas, sino porque aunque sea sólo por número le ganan: “los feos somos más”, como cantan en otro tema los siniestros. He ahí el curioso optimismo que despliegan estas canciones de bolsillo, enfurruñarse con la propia felicidad equivale a no tomarse en serio a uno mismo, ponerse en ridículo ante los demás, que codician esa vid tan escasa. Pero al mismo tiempo es renunciar a la satisfacción egoísta para no quedarse fuera del bullicio burlón del público, sacar risas a nuestras costillas para no quedarnos solos con nuestra felicidad. Es la oportunidad para no tomarnos nada en serio y todos pasárnosla bien, como resume la parte final del “Mr. E’s Beautiful Blues”:
Bueno, yo no sé cómo te tomas toda la mierda que ves
No le creas a nadie y principalmente
No me creas
Créete a ti.

En Rock-Stock por Rock-101: Fobia

Continuado la etapa de revisionismo personal y limpieza (o más bien actualización) de los cajones empolvados, eRRemental les trae una cinta entrañable por muchos motivos. Se trata de un concierto en un antro donde nuestro personaje vivió algunas noches de alcohol y rocanrol y que harto tiempo tiene de haber bajado su cortina definitivamente, aunque extrañamente su logo todavía alcanza a distinguirse sobre Reforma casi esquina con Hamburgo, el Rock-Stock. Cuando no había oportunidad de acudir, la experiencia se podía compensar sintonizándose a otro clásico de la época, la estación de radio Rock-101, que los viernes o sábados tenía por costumbre pasar en vivo lo que pasaba en el escenario del Rock-Stock. Una banda de la colonia rival del Valle (¡Narvarte hasta la muerte!) empezó a armar ruido y se volvieron habituales del Stock, el Rockotitlán, el Nueve, la Cumbancha, se llamaban Fobia y en plena euforia del Rock en Tu Idioma consiguieron grabar su primer disco. El guitarrista y el cantante habían sido novios de las hermanas de uno de los mejores amigos del eRRe. Crecer parecía un juego. Los amigos metaleros del eRRe se mofaban de la portada del disco de Fobia, ya desde entonces considerados fresas, con sus dibujitos infantiles; la verdad es que oír ese disco fue uno de los placeres culpables del eRRe durante aquel periodo de sobredosis de Kreator, Napalm Death y Testament. No hace falta comentar que finalmente Huidobro terminó convertiéndose en uno de sus autores predilectos del rock nacional, pues en alguna otra parte del blog el eRRe ya ha mencionado algo al respecto. Igual nunca pudo sacudirse la decepción –como muchos fans de la banda en aquel entonces- cuando ese primer disco no incluyó “Morder el polvo”, éxito indiscutible en vivo pero cuya lírica que exhibía sin pudor alguno su asotadez (“al verme los niños lloran/al verme los perros me ladran… me corto la lengua le echo sal y me la trago/me visto de negro, me pongo en el sol y me deshago”) desentonaba con el tono de cri-cri-new-wave del álbum; aun así hasta la fecha podría considerarse como uno de los himnos de angustia adolescente más esenciales del rock mexicano. El eRRe con su memoria elefantiásica que tantos problemas trae recuerda que en alguna entrevista de la época la banda dejó la posibilidad de incluirla en un futuro disco en vivo, lo cual nunca sucedió. La grabación quizá también sea apreciada por algunos debido a la inclusión de otros dos temas nunca lanzados comercialmente, “Por las noches” –presentada desde aquellos días como “parte del material viejo del grupo”- y “Los deditos”, en la misma vena azotada de “Morder el polvo”. Así que aquí lo tienen todo: el Rock-Stock, las identificaciones de Rock-101, Fobia, las noches de radio y de soñar despierto, las rolas, los casetes, la inocencia… una especie de extracto concentrado de la adolescencia del eRRe. ¡Disfruten!

*Fobia en Rock-Stock por Rock-101 en algún momento al final de los ochenta:
http://rapidshare.com/files/96758514/Fobia.zip.html

Gerardo Enciso, corredor callejero

La primera vez que el eRRe publicó un texto no lo hizo bajo el apelativo por el que ahora es conocido o el que le dieron sus padres en la pila de baustimo. Lo hizo bajo el nombre de una canción de Gerardo Enciso, “Corredor callejero”, en una revista que los hermanos maristas hace tiempo se encargaron de exterminar. En una vena menos picaresca que la de Rockdrigo o Jaime López, el Enciso siempre pareció contener la dosis de drama exacta para el rocanrol –que finalmente quizá sea la expresión cenital del romanticismo. En las canciones del Enciso resonaba el espíritu del Springsteen de “Racing in the Street” al unísono con el José Alfredo de “Tu recuerdo y yo”. Varias veces el eRRe ha tenido la oportunidad de saludar a este buen maese a través de los años, entre las primeras una en los baños de Rockotitlán a la voz de “al cabo son meados” y la última a principios de 2007 –quizá finales de 2006- entre bastidores del Zinco Jazz Club con traguitos de tequila de por medio preguntándole por su siguiente disco que al parecer todavía no ha visto la luz. Revisando el cofre de lo pasado, eRRe dio con esta grabación de un concierto ofrecido por Gerardo Enciso en el entonces llamado “Espacio de Alternativo del Sur”, una especie de Tianguis del Chopo que en algún momento de los noventa la estación de radio Estéreo Joven (hoy transformada en Reactor) intentó poner en marcha los domingos por la mañana en la explanada del IMER de la capital mexicana. El concierto fue grabado por un eRRe preparatoriano grabadorcita en mano, así que disculparán la calidad. En compensación se incluyen un par de rolitas, “Puertas” y “Un poco de amor”, tomadas de una transmisión de la misma Estereo Joven limpiecitas –salvo timbrazos telefónicos de los radioescuchas. Salud!

http://rapidshare.com/files/96646134/Gerardo_Enciso_En_un_mar_de_gente.zip.html