Quiero alguien para destruir. Alguien bonito e ingenuo para destruir. Quiero una guitarra para rocanrolear, un escenario para romperme la espina dorsal en diez mil pedazos de rola. Quiero aprender a rodar como avisa José Alfredo. Quiero perderme en bares y en puteros y en picaderos y regresar con un sol alrededor de la sien. Quiero pasar la noche de flores que pasaste en Marruecos. Quiero ser malo. Y saber cómo traicionarte. Cómo bendecirte. Quiero ser todas las criaturas de la noche, menos un lobo. Nunca quiero estar solo. Quiero, como narco, un zoológico propio. Quiero, como padre, las noches dándole vueltas a una hoguera. Quiero jamás hablar en primera persona. Quiero un jardín. Volver a balbucear. Ba-ba-ba. Quiero pasar toda la noche oyendo discos de rocanrol. Quiero bailar sobre tu tumba. Sin culpa. Sin fiestas. Sin estos encapuchados que nos persiguen. Quiero encontrarte desnuda con todas tus hermanas en Palermo. Quiero que nos vayamos de reven por Nueva Jersey dejes a Tony y a Bruce con ganas de un beso tuyo. Quiero cabalgar en tu caballo blanco. No quiero telarañas en el cielo. No quiero pensar en el día que mueran mis amigos. No quiero pensar en cuando deje de pensar ni en el señor arrullado en el péndulo, tic-toc. Quiero pensar en las flores que pisoteas en mi sueño. En todas las razones por las que no queremos ser felices. En el fondo del vaso de vino. En el salto de las neuronas cuando leen esto. Flip-flop. Quiero creer que todos los discos me llevan a un lugar. Que ese lugar seas tú. Que en ese lugar me sienta perdido. Y Charly, espeluznante, vestido de plateado pone a volar su sonrisa malévola: “la vanguardia es así”. Para volver a empezar. Para... volver... a empezar...martes, 18 de noviembre de 2008
Debraye de un martes Say No More
Quiero alguien para destruir. Alguien bonito e ingenuo para destruir. Quiero una guitarra para rocanrolear, un escenario para romperme la espina dorsal en diez mil pedazos de rola. Quiero aprender a rodar como avisa José Alfredo. Quiero perderme en bares y en puteros y en picaderos y regresar con un sol alrededor de la sien. Quiero pasar la noche de flores que pasaste en Marruecos. Quiero ser malo. Y saber cómo traicionarte. Cómo bendecirte. Quiero ser todas las criaturas de la noche, menos un lobo. Nunca quiero estar solo. Quiero, como narco, un zoológico propio. Quiero, como padre, las noches dándole vueltas a una hoguera. Quiero jamás hablar en primera persona. Quiero un jardín. Volver a balbucear. Ba-ba-ba. Quiero pasar toda la noche oyendo discos de rocanrol. Quiero bailar sobre tu tumba. Sin culpa. Sin fiestas. Sin estos encapuchados que nos persiguen. Quiero encontrarte desnuda con todas tus hermanas en Palermo. Quiero que nos vayamos de reven por Nueva Jersey dejes a Tony y a Bruce con ganas de un beso tuyo. Quiero cabalgar en tu caballo blanco. No quiero telarañas en el cielo. No quiero pensar en el día que mueran mis amigos. No quiero pensar en cuando deje de pensar ni en el señor arrullado en el péndulo, tic-toc. Quiero pensar en las flores que pisoteas en mi sueño. En todas las razones por las que no queremos ser felices. En el fondo del vaso de vino. En el salto de las neuronas cuando leen esto. Flip-flop. Quiero creer que todos los discos me llevan a un lugar. Que ese lugar seas tú. Que en ese lugar me sienta perdido. Y Charly, espeluznante, vestido de plateado pone a volar su sonrisa malévola: “la vanguardia es así”. Para volver a empezar. Para... volver... a empezar...
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