domingo, 15 de febrero de 2009
De César Costa a Porter...
Ja, ja, ja. El eRRe se entera de que Porter se separó mientras en la tele programan el primer video solista del cantante. Qué bien, por fin lo lograron. Siempre aspiraron al estatus de banda de culto y lo han conseguido por la vía más expedita: la muerte. Digo, cuando estaban juntos a lo más que llegaron fue a Reactor y ahora hasta hablan de ellos en la tele, por algo será. Lo que da lástima es el pobre México que cada vez tiene leyendas más baratas. A los Caifanes les costó por lo menos un par de discos decentes. A Porter, ¿qué? Ni siquiera uno. Porque esos remedos de Radiohead y Mew con pelliscaditas de Sigur Ros dominados por una voz de muñequita Lily-Ledy, ni siquiera califican como rolas. En cuanto al sencillo del video de este güey, disculpen que la desidia del eRRe le impida interesarse en su nombre, ¿qué decirles? Hay muchos sintetizadores. Unas pinzas muy grandes apretando salva sea la parte para sacarle tonos tan agudos al cogote. Mucho desvelo para querer sonar “distinto” o “vanguardista” o “indietronic” o cualquier otro terminajo que haya decidido plantearle este cuate a su productor. Aquella parodia que los Naftos de Federico Arana hacían de César Costa, “me fui del pueblo para ver si así/me hacía famoso solo yo, me, mí”, causaba gracia porque había éxito de por medio. Esta precocidad de los Porter también divierte, pero al estilo nada saludable de un güey que quiere contar un chiste pero es incapaz de aguantarse la risa.
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