Acabamos de ver a los reformados Soda Stereo y The Police. Y el eRRe salió de ambos conciertos con la sensación de que más que una banda sobre el escenario presenció a unos actores cumpliendo con su papel de rock stars. Lo peor para el eRRe es que cuando tiene que explicar por qué, debe aceptar que en ambos la ejecución fue impecable, el público respondió bien y técnicamente casi no hubo reproches… pero aun así diría que faltó algo.
El problema no es de nadie más que del eRRe. El caso de Soda Stereo lo entristeció particularmente. Una banda que lo ha acompañado desde su adolescencia, que se caracterizaba por arriesgar nuevas apuestas en cada disco, instalada en la cómoda seguridad de aventar los hits y esperar las ovaciones del público que alimenten su ego, sin ápice de espontaneidad pese a los nuevos arreglos, como en un concierto de U2, todo está diseñado para que salga bien… tal vez demasiado bien. Por ejemplo, el eRRe se acuerda del concierto en el gimnasio Juan de la Barrera de la Alberca Olímpica, cuando sacaron Dynamo, un disco que hoy es venerado como joya del rock en español pero que entonces había dividido a la fanaticada. Además, estaba el detalle poco recordado de que por ese entonces el prestigio de la banda, al menos en esta capital, había decaído debido a un concierto en el Palacio de los Deportes con los Caifanes donde según la leyenda, cumpliendo el sueño de una final de Copa América, los mexicanos le ganaron a los argentinos (esa noche, por cierto, ambos cerraron con una versión conjunta de ni más ni menos “Message in a Bottle”). Reinaba un componente de riesgo que en esta ocasión se echo mucho en falta. Y no se trata de repetir los gritos de “pelón” a Zeta hace 15 años, de los abucheos en las rolas menos conocidas, de armar un slam violento donde si no corre sangre no hay diversión. Se trata de que en ese entonces, o la siguiente ocasión en la gira del Sueño Stereo, escasas noches antes de que grabaran su Unplugged, o incluso en la falsa gira de despedida, tenían algo que probar. Ahora dio la impresión que simplemente vinieron a recoger los laureles, a pasear su estampa para recibir la segura admiración del pueblo, como nobles. Lo cual por otro lado puede ser muy respetable, pero emociona poco.
Quizá proporcionalmente al número de años que habían pasado separados como que el corazoncito se movió un poco más con The Police. A esto contribuía la expectación de una audiencia que mayoritariamente nunca había visto al trío. Musicalmente, el eRRe debe reconocer que incluso superaron sus expectativas, al proponer unos arreglos vigorizantes –en los que destacaba la infatigable guitarra de Andy Summers- para una lista de éxitos asesina con la que no podían fallar. Pero al final pasa lo mismo que con Soda; más allá, nada: todo está planeado para gustar, para que salga bonito, para perpetuar la autoindulgencia de la estrella confirmada como tal por la autoindulgencia de un público satisfecho de que le sirvan el platillo al que su paladar está acostumbrado. Muy seguro, uno sabe que esperar del otro, todo en su lugar. Sólo que esto es rocanrol, es lo que nos enseñó que un tipo como Bob Dylan podía cantar, que bastaban dos acordes para tocar la guitarrra, que los artistas de oropel habían terminado y se valía hablar de lo que antes escondíamos bajo el tapete del alma.
Aun así, leyendo en el blog de Ozamo cuánto disfrutó del concierto de Soda o recordando a los miles de personas que se contorsionaban al compás de “So Lonely” (como todos lo hicimos en algún momento: borrachos abrazados de nuestros amigos), debe reconocerse que hasta en sus peores excesos de vanidad el rocanrol es un espectáculo más respetable que, por ejemplo, el que cada añon dan los escritores en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Por lo menos aquellos son tipos que salen a sudar la gota gorda cada noche sobre un escenario con rolas que de verdad le llegan a la gente. No perros hambreados de reconocimiento que van lamiendo una pasarela.
1 comentario:
Es la onda de gente como U2 y sus supergiras: "Todo tiene que salir perfecto y profesional"...
Saludos.
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