viernes, 29 de febrero de 2008
Oyendo "Me dejo llevar" de Juana la Loca un viernes por la noche
rumiando su iPod
Conozco la canción enredada en mis noches
Es como un estallido.
Conozco la tristeza en cada esquina de la ciudad
Se va quedando dormida
Conozco el destino escrito en graffiti en las bardas
A todos nos caza
Y no nos alcanza el tiempo, no nos alcanza el tiempo
Para deletrearnos
Al final todos volvemos al patio de juegos
De nuestros sueños
El primer lugar donde lloramos
El pedazo de goma que nos robaron
La niña que creímos que nos sonrió
Aquella tarde
Inventada
lunes, 25 de febrero de 2008
Cosas que los nietos deberían de saber
“Cosas que los nietos deberían de saber”
Me voy muy temprano a dormir
Todos piensan que es algo extraño
Me levanto muy temprano en la mañana
No importa cuánto me haya decepcionado
El día anterior
Se siente nuevo
No salgo mucho de la casa
No me gusta estar cerca de la gente
Me pone nervioso y raro
Tampoco me gusta ir a espectáculos
Para mí es mejor quedarme en casa
Algunos piensan que es porque odio a la gente
Pero eso no es tan cierto
Hago algunas cosas estúpidas
Pero mi corazón esta en el lugar que debe
Y esto es lo que sé
Tengo un perro
Lo saco a pasear
Y a toda la gente le gusta saludar
Yo estoy acostumbrado a ir con la cabeza gacha viendo las grietas en la acera
Estoy aprendiendo a cómo saludar
Sin que me cueste mucho
Estoy volviéndome como mi padre
Aunque juré que nunca me pasaría
Ahora puedo decir que le tengo cariño
Realmente nunca entendí
Cómo debió haberse sido para él
Vivir dentro de su cabeza
Siento como si él estuviera conmigo ahora
Aunque esté muerto
No todo es bueno ni todo es malo
No se crean todo lo que lean
Soy el único que entiende cómo es esto
Así que pensé que era mejor decírselos
Antes de irme
Así que al final me gustaría decir
Que soy un hombre muy agradecido
Intenté sacar lo mejor de la mayoría de mis situaciones
Y de disfrutar lo que tuve
Conocí el verdadero amor y conocí la pasión
Y la diferencia entre ambos
Y me arrepentí de algunas cosas
Pero si tuviera que hacerlo todo de nuevo
Bueno, es algo que me gustaría hacer
-Mark Oliver Everett (un hombre llamado E)
Versión al castellano (humedecida por el llanto) por un hombre llamado eRRe

*Escúchenla en vivo en Munich, 2005:
http://rapidshare.com/files/94893248/33Things_grandch_shouldknow.mp3.html
lunes, 18 de febrero de 2008
Tengo insomnio...
All You Need Is Hate
Pensaba en platicarles del gran engaño de los Beatles al presentarles esta canción. De cómo eso de que “todo lo que necesitas es amor” es una gran mamada. De cómo la paz es el periodo de la inequidad y sólo en la guerra se puede encontrar verdadera igualdad entre los hombres porque cualquiera que sea su bando estarán defendiendo lo esencial: la vida, poniendo lo único que tienen que dar a cambio: su muerte. De cómo el amor es difícil y el odio es fácil. De cómo el primero es siempre idílico y el segundo inevitablemente práctico. De cómo The Delgados con su disco Hate (del año 2002) y con el anterior, The Great Eastern (del 2000) sentaron las bases para darle de comer a un montón de bandas que hoy conquistan los gustos adolescentes bajo el apelativo de “indies”. Pensaba en contarles eso y quizá un par de cosas más, hasta que me di cuenta que no hacía falta, que la canción por sí misma basta y sobra… como sucede con todas las buenas canciones… así que aquí la tienen, The Delgados: “All You Need Is Hate” http://rapidshare.com/files/93064049/The_Delgados_Hate_02_All_You_Need_Is_Hate.mp3.html
Así fue como rompí lo mejor
Indiferencia, exagerada con confianza e ignorancia
Todo tenía sentido
Y luego los vi hacer la prueba
Yo creo que es mejor infligir que intentar el alivio
Si me preguntas qué necesitas
Odio es todo lo que necesitas
El odio está en todo alrededor encuéntralo en tu corazón en cada sonido que despierta
De camino a la escuela, el trabajo o la iglesia encontrarás que es la única regla
Construye un mundo diferente, el odio te ayudará a encontrar lo que has estado buscando
El odio está en todas partes, entra al corazón de tu madre y lo encontrarás ahí
Si me preguntas qué necesitas el odio es todo lo que necesitas
Así fue como gané el Oeste
Caridad, una broma que las ciudades amistosas creen que nos creemos
O así parece
Pateamos y pegamos y acuchillamos a muerte
Y todos aplaudieron mis acciones elegantes yo estaba superado
Si me preguntas qué he visto
Odio es todo lo que he visto
El odio está en el aire
Vamos gente siéntanlo como si no les importara
Odio eterno siéntelo en las personas cuando hace calor y todo es grandioso
Vamos odiate a ti mismo todos aquí hacen lo mismo así que disfrútalo
El odio está en todas partes, mira dentro de tu corazón y lo encontrarás ahí
Si me preguntas qué quiero decir
Odio es todo lo que quiero decir
sábado, 16 de febrero de 2008
Una rola de The Mission parte II
jueves, 14 de febrero de 2008
Una rola de The Mission...
De este quinto álbum que representó el suicido comercial para The Mission es del que les quiero hablar… Aunque no, no quiero hablarles de Masque -un título que de cualquier manera me parece injustamente castigado en la discografía del grupo, que muestra la madurez de Hussey como letrista, irregular en su continuidad auditiva pero con unas canciones auténticamente sólidas, sus incursiones de dance arabesco no menos desdeñables que los “Mysterious Ways” de Bono-, quiero hablar específicamente de una de las canciones de Masque llamada “Who Will Love Me Tomorrow”. Al sentarme a escribir esto la he escuchado no menos de diez veces seguidas. Por razones que al amable lector deberían valerle madre, desde hace algunas semanas se ha convertido en una especie de conjuro personal contra la voraz erosión del presente. Me gusta porque a diferencia de la mayoría del rocanrol que quiere todo para ya (“we want the world and we want it now” cantó Jim Morrison y cuántas rolas no hay que llevan el coro de “love me now”), esta expresa una inseguridad menos urgente pero, al quedar expuesta, quizá más humana: “tonight she is my pillow, but who will love me tomorrow”.
Ahora, ni siquiera es eso de lo que les quiero hablar. Les quiero hablar del instante de un colapso, de un despertar confuso como en deja-vu, de súbitamente prestar atención a una línea que flotaba perdida en la memoria: “reads to me Mishima like a honeymoon valentine”. Nadie me ha leído a Mishima pero todo esto entraña un misterio. ¿Todavía puede haber quien dude que mi vida la conduzcan las canciones, incluso las que uno lleva enterradas bajo un montón de años? ¿Adónde nos llevan todas las casualidades que nos pasan? Y si lo que nos pasa es eso, ¿nos seguiremos atreviendo a llamarlas "casualidades"?
Y más importante que todo lo anterior: ¿alguien tiene ganas (y dinero) para invitarme a Londres a ver los últimos cuatro conciertos de The Mission UK?
Con ustedes, “Who Will Love Me Tomorrow?”, ripeada del casete en el baúl del eRRe:
http://rapidshare.com/files/91957856/09_Who_Will_Love_Me_Tomorrow_.mp3.html
Ella me trae colores, vino blanco y rosas
Luego nos pintamos la cara y nos polveamos la nariz
Ella me entrega su aureola y la cuelgo junto a la mía
Me lee a Mishima como un Valentín de luna de miel
Ella es un arquitecto del placer y me diseña una fuente
Ella me lleva por las nubes a la cima de la más alta montaña
Desafiamos a los cielos en una carroza que tomamos prestada
Esta noche ella es mi cuna, pero
¿quién me amará mañana?
Cindy Pavo Frío quita los espejos de la pared
Camina descalza sobre vidrios rotos y entra tambaleando al pasillo
Dispara tigres de papel con una jeringa que tomó prestada
Esta noche ella es mi almohada, así que
¿quién me amará mañana?
¿Debo cantar en voz tan baja para llegar tan alto?
No puedo purgarme de los demonios y no sé por qué
Siento mi corazón como un campo de batalla con todos mis soldados muertos
Nunca estaré limpio, nunca seré puro otra vez
Me da la bienvenida como una sirena con todas sus luces brillando
Me invita a su calabazo con la promesa de un latigazo
Y con una sonrisa como un amanecer que juega en sus labios
Me enseña su colección de mariposas, cicatrices y látigos
Con uñas como garras deja recuerdos para los turistas
Como en zanjas en mi espalda se baña en lágrimas olor sacarina
Yo me siento como un actor en una obra llamada “Querida Amiga Tristeza”
Esta noche ella es mi refugio, pero
¿quién me amará mañana?
San Valentín era un jodido mártir
viernes, 8 de febrero de 2008
Inventario
Que todos tengamos buen fin…
martes, 22 de enero de 2008
The R Files - Portarretrato
Portarretrato
I hate my generation
-Cracker
El rocanrol no es ningún funeral
Tampoco el límite del bien y del mal
-Def Con Dos
Te gusta llorar por las estrellas de rock. Por sus semblantes patéticos que te miran desde los pósters que cuelgan por las cuatro paredes de tu cuarto (desordenado escrupulosamente). Por una respiración truncada de un golpe en el momento menos oportuno. En tus sueños eres el hada negra que murmuró una palabra secreta en el oído de Jim Morrison bañándose en su tina de París. Elvis, moviendo su colosal pelvis toca a tu puerta suplicando cobijo en medio de la tormenta. Besas la limpia frente de Kurt justo antes de ser afeada por la escopeta que zurce una bala entre los sesos y el cráneo.
Te gusta llorar por esas vidas hechas añicos como un frasco de barbitúricos arrojado con estrépito al piso. Por el divorcio de sus padres y por sus hijos huérfanos -¡si yo pudiera cuidarlos! También lloras por la aguja que inyectaba sueños y succionaba ganas de vivir. Caminas hechizada por la visión de Hendrix, luminoso, con una Fender en lugar de arpa y un juego de alas gigantescas brotándole de la espalda. Y de verdad te retuerces y suspiras y te limpias los mocos con la manga de tu camisa de franela. Y, por supuesto, bebes una cerveza o forjas un carrujo en honor a sus memorias divinas; lo vuelves rito, te acercas al sacrificio. Quisieras ser el cordero que con sangre sanara sus culpas, exorcista de las miserias que acecharon su pasado o limpiar el futuro de espíritus afines, colmados de arte, gracia, creatividad. ¡Oh, creatividad! ¡Virtud envidiable, monarca de nuestro tiempo! …Este tiempo inconcebible en un mundo que rueda por la pendiente, con el Anticristo que celebramos a cada beso, esparciéndolo, regalándole horas extras.
Te gusta llorar por las estrellas de rock. E incluso se te olvida que ninguno creía en Dios, tú te hincas y rezas por la salvación de sus almas y cierras los ojos y los imaginas en un templo silencioso, nubes de mariguana en lugar de incienso y una aureola rodeando sus sienes magníficas. Te gusta vestirte de negro, gritar lo puta que es la vida, coger en un coche distinto cada fin de semana y llorar y gemir y quedarte dormida con el dedo hundido en la yaga por las estrellas de rock.
Pero en cambio, nada te conmueven estos días que nunca terminan, de manteles de plástico con cuadros rojos, inmutables como la pareja de viejos sentados frente al televisor que sólo mueven los labios para susurrar sí o no a un tipo que los mira abrazado del teléfono esperando una llamada -¡sólo una!- que le diga si vale la pena el ejercicio de respirar... exhalar...
miércoles, 9 de enero de 2008
Meditación sobre los bootlegs...
Yo he llegado a explicármelo conforme la lógica del amuleto. El cántico multitudinario que opaca la voz de Robert Smith al entonar “Fascination Street”, la joven próxima al micrófono de la grabadora que recibe a gritos “A Letter to Elise”, el eco del Palacio de los Deportes, no pueden más que inevitablemente arrancarme una sonrisa no sólo por recordarme el concierto de una manera tan vívida sino por todo lo que rodeó a esos días. Por supuesto, el efecto es más concentrado en un bootleg de un concierto al que fuiste. Pero el encanto por cualquier bootleg sigue los mismos rasgos generales. Queremos retener los buenos momentos. Que no se nos escapen y, cuando ya se fueron, mantener algo que sobreviva la erosión de la memoria, algo que nos haga creer que debe haber días más luminosos porque antes los hemos conocido. Si nuestra banda favorita va a tardar dos años en sacar nuevo disco, pues consigamos todos los conciertos que podamos para soportar la espera. Es como si en algunas canciones o artistas que nos gustan y de los cuales quisiéremos tenerlo todo –aun cuando sea la vigésima versión de Dylan silbando “Like A Rolling Stone” sentado en el retrete- encontráramos cierta protección, la seguridad de que mientras giremos en su órbita nada vulgar nos manchará, porque a través de las salvajes embestidas del animal intempestivo que es la vida son lo único que ha permanecido inmutable, como los caballeros que velaban sus armas antes de la batalla esperamos que su compañía nos salve de todo mal.
A los no iniciados este tipo de cultos les parece algo excéntrico. “¿Para qué quieres 34 discos dobles de la gira de verano de Pearl Jam? ¿De verdad, qué diferencia hay entre la versión de Thunder Road que Springsteen tocaba a finales del 74 y la de la primavera del 75? ¿Por qué tanto alboroto por ese concierto recientemente descubierto de Joy Division?”. Con idéntica extrañeza los aludidos responden, “¿cómo es posible que no aprecies ese prolongado solo al final de “Traveling Band”?” o “por favor, el quiebre vocal que Leonard Cohen hace en el primer coro de “So Long, Marianne” en este concierto de suiza cambia por completo la intención de la canción, nadie debería morir sin antes haberla escuchado”. En sus reuniones los cofrades, usando un lenguaje extraterrerste, se enfrascan en discusiones interminables sobre en qué año, mes, día, hora, minuto, segundo exacto los Ramones interpretaron de manera más contundente el riff de “Blitzkrieg Bop” o cuál ha sido el mejor bajista que ha pasado por King Crimson.
Lo cierto es que no debería extrañarnos tanto. En la novela Alta Fidelidad el personaje Rob Fleming se pregunta “¿qué fue primero: la música o la tristeza? ¿Me dio por escuchar música porque estaba triste? ¿O es que estaba triste por escuchar música?”. Y es que como bien destaca su autor, el inglés Nick Hornby, más del 90 % de las composiciones pop abordan de un modo u otro la temática del corazón destrozado. Aunque no lo parezca, un libro muy distinto aparecido más recientemente podría orientarnos. El castillo en el bosque, la última novela que Norman Mailer publicó en vida es una ficción-histórica sobre la infancia de Hitler que al principio subraya lo difundido del incesto en el medio agrario: “Es una excelente razón para que los viejos campesinos sean devotos. El miedo intenso de un pecador tiene que manifestarse por uno de estos dos extremos: devoción absoluta. O nihilismo”. Se trata en el fondo del antiguo anhelo de encontrarle algún sentido a nuestro dolor, que sirva por lo menos para redimirnos de los desgarramientos de nuestra precaria condición de pecadores. De los objetos que le arrebatamos al mundo, del que vivimos con miedo porque algún día nos lo reclame. Ahora que las deidades a las que antes implorábamos misericordia han sido segadas, algunos todavía buscamos el absurdo consuelo de "ese acorde secreto que David pulsó y complació al Señor"… pero a ustedes no les importa un carajo la música, ¿o sí? No, ustedes vinieron a ver cómo los satélites se caen .