A finales de este mes The Mission UK, una de las primeras bandas que seguí en mi vida, se despedirá en el Shepherd Bush Empire de Londres tocando sus cuatro primeros álbumes durante cuatro noches consecutivas. No es la primera vez que los Mish anuncian un retiro y Wayne Hussey, el cantante, es honesto admitiendo que a lo mejor no es la última. Pero por ahora parece bueno poner a descansar el nombre. The Mission es una banda cuya entrada es más bien menor en la historia del rocanrol y que incluso causa la mofa de algunos. Armada por Hussey junto a Craig Adams tras la salida de ambos de Sisters of Mercy (con la incorporación de Simon Hinkler y Mick Brown), luego de su disco Carved in Sand de 1990 la década parecía traer cosas buenas a su rivera. Desgraciadamente a Carved in Sand siguió Masque, un disco de inflexiones electrónicas (siguiendo el rastro del Achtung Baby de U2) que decepcionó a quienes esperaban el gran álbum de rock para estadios lo mismo que a los góticos de terciopelo negro que habían sido los seguidores naturales del grupo desde un principio.
De este quinto álbum que representó el suicido comercial para The Mission es del que les quiero hablar… Aunque no, no quiero hablarles de Masque -un título que de cualquier manera me parece injustamente castigado en la discografía del grupo, que muestra la madurez de Hussey como letrista, irregular en su continuidad auditiva pero con unas canciones auténticamente sólidas, sus incursiones de dance arabesco no menos desdeñables que los “Mysterious Ways” de Bono-, quiero hablar específicamente de una de las canciones de Masque llamada “Who Will Love Me Tomorrow”. Al sentarme a escribir esto la he escuchado no menos de diez veces seguidas. Por razones que al amable lector deberían valerle madre, desde hace algunas semanas se ha convertido en una especie de conjuro personal contra la voraz erosión del presente. Me gusta porque a diferencia de la mayoría del rocanrol que quiere todo para ya (“we want the world and we want it now” cantó Jim Morrison y cuántas rolas no hay que llevan el coro de “love me now”), esta expresa una inseguridad menos urgente pero, al quedar expuesta, quizá más humana: “tonight she is my pillow, but who will love me tomorrow”.
Ahora, ni siquiera es eso de lo que les quiero hablar. Les quiero hablar del instante de un colapso, de un despertar confuso como en deja-vu, de súbitamente prestar atención a una línea que flotaba perdida en la memoria: “reads to me Mishima like a honeymoon valentine”. Nadie me ha leído a Mishima pero todo esto entraña un misterio. ¿Todavía puede haber quien dude que mi vida la conduzcan las canciones, incluso las que uno lleva enterradas bajo un montón de años? ¿Adónde nos llevan todas las casualidades que nos pasan? Y si lo que nos pasa es eso, ¿nos seguiremos atreviendo a llamarlas "casualidades"?
Y más importante que todo lo anterior: ¿alguien tiene ganas (y dinero) para invitarme a Londres a ver los últimos cuatro conciertos de The Mission UK?
Con ustedes, “Who Will Love Me Tomorrow?”, ripeada del casete en el baúl del eRRe:
http://rapidshare.com/files/91957856/09_Who_Will_Love_Me_Tomorrow_.mp3.html
Ella me trae colores, vino blanco y rosas
Luego nos pintamos la cara y nos polveamos la nariz
Ella me entrega su aureola y la cuelgo junto a la mía
Me lee a Mishima como un Valentín de luna de miel
Ella es un arquitecto del placer y me diseña una fuente
Ella me lleva por las nubes a la cima de la más alta montaña
Desafiamos a los cielos en una carroza que tomamos prestada
Esta noche ella es mi cuna, pero
¿quién me amará mañana?
Cindy Pavo Frío quita los espejos de la pared
Camina descalza sobre vidrios rotos y entra tambaleando al pasillo
Dispara tigres de papel con una jeringa que tomó prestada
Esta noche ella es mi almohada, así que
¿quién me amará mañana?
¿Debo cantar en voz tan baja para llegar tan alto?
No puedo purgarme de los demonios y no sé por qué
Siento mi corazón como un campo de batalla con todos mis soldados muertos
Nunca estaré limpio, nunca seré puro otra vez
Me da la bienvenida como una sirena con todas sus luces brillando
Me invita a su calabazo con la promesa de un latigazo
Y con una sonrisa como un amanecer que juega en sus labios
Me enseña su colección de mariposas, cicatrices y látigos
Con uñas como garras deja recuerdos para los turistas
Como en zanjas en mi espalda se baña en lágrimas olor sacarina
Yo me siento como un actor en una obra llamada “Querida Amiga Tristeza”
Esta noche ella es mi refugio, pero
¿quién me amará mañana?
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