sábado, 16 de febrero de 2008
Una rola de The Mission parte II
Llego a casa y no me siento en paz hasta que me clavo los audífonos para oír "Who Will Love Me Tomorrow". Aun después del vino y la cerveza y el whiskey. Aun después de las pláticas con mujeres que hablan de infidelidades y de masturbaciones y de tipos según-esto-cultos y de días que han disfrutado infinitamente más que yo. Aun después de la decente educación cristiana. Aun después de los periodicazos en el baño de hombres. Aun después de todo eso sigo prefiriendo el rocanrol. Porque es la misma mierda, pero sin eufemismos. Aun después de no ser nadie. De no tener para defenderte más que tu nombre. Supongo que ese es el origen de los blasones. Supongo que de ahí viene llevar el símbolo de tu apellido en un escudo. Porque al final sólo quedarás tú... y la sangre que acabarás por derramar tiene inscrito eso que tu padre y su abuelo, y tu chosto defendieron... Un buen amigo me recomendó leer la Torah... Supongo que si te remontas al origen es eso, la lucha del hombre y la mujer... algo así cantó Peter Gabriel cuando fue con el psicoanalista... Pero supongo que al final la Torah no es distinta a todos los demás libros: sólo tinta sobre blanco... por eso me burlo de todos los escritores, espíritu santo incuido, que nos bendiga a todos... al final es el hombre y la mujer contra Dios y Dios contra el Universo y el Universo contra la nada... ¿y después de la nada? Pues nada. Después yo, tú, nosotros... Una bocina volada
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