viernes, 18 de septiembre de 2009

Adiós, Jim, los mucachos católicos te extrañaremos

¿Se acuerdan que hace poco les decía que quería el ángel? Pues ahora ya lo tiene.

Enterarse así de estas noticias sí duele porque le despiertan a uno malos pensamientos. Le refuerzan la superstición. Lo ponen a uno a preguntarse por los misterios. Lo sumergen en el abismo. Para serles franco el eRRe ya se está cansando de esta rachita. De que apenas empieza a clavarse en un músico medio olvidado, éste va y se muere. Hace unos meses los contaba lo mismo cuando falleció Antonio Vega, de Nacha Pop. Pues nada, que la misma historia. Y en esta ocasión, para peor, tengo pruebas que lo demuestran en este post y este otro –toda la semana pasada el eRRe no pudo levantarse de la cama sin antes empezar su día con “I Want the Angel”, ¿qué tipo de retorcida premonición es esa? Pues eso. Que Jim Carroll fue y se murió. La semana pasada. El domingo que no fue diferente a cualquier otro domingo. Aunque al parecer ocurrió dos días antes: el 11 de septiembre -¡qué fecha aciaga! Un infarto. A la edad de 60. Trabajaba en su escritorio al momento del estoque final, según dice la nota en su página catholicboy.com. No, el dominio, no es de una asociación contra la pedofilia. Es de Jim Carroll.

Sus Diarios del basketball, una selección de los diarios que escribió durante la adolescencia empiezan describiendo el entusiasmo por la vida que sintió por haber debutado en las ligas infantiles de básquetbol. Para el final del libro Jim se ha convertido en un yonqui que se prostituye para conseguir más varo para el pico. Después de limpiar las bolsitas de joyero donde viene la droga, entra al baño y vomita mientras piensa que sólo quisiera ser puro. Esto me lo fusilo de la nota que sacó el New York Times, pero lo cito porque me parece que así se resume la jornada de Jim Carroll con su escritura, la jornada que siguieron Rimbaud y Burroughs y Lou Reed antes que él. La legión visionaria de la que Jim Carroll fue uno de los últimos guerreros. Muchos años después los diarios del básquetbol llegaron a la pantalla grande con un Jim Carroll transformado en el guapo de Leonardo DiCaprio. La verdad es que Jim Carroll también era guapo. Es sólo que los feos reclamamos la sordidez y el genio para nuestro reino.

En 1980 Ketih Richards le consiguió un contrato de tres discos. El primero, Catholic Boy es el más perdurable. Su canción “People Who Died”, un recuento de los camaradas que se le habían quedado en el camino, apareció en la película de E.T. Vinieron dos más, Dry Dreams (1982) y I Write Your Name (1983), que si bien tenían lo suyito no se desprendían la piel como en las canciones del debut. Después Jim se retiró de la música para centrarse en su carrera de escritor. Dejó varios poemarios. Dedicó 8 fragmentos a la muerte de Kurt Cobain con quien ahora debe compartir una botella de vino y muchas cajetillas de cigarros. Imagino a Kurt hablándole al oído mientras Jim lo escucha con la cabeza gacha y gesto serio sin acabar de estar totalmente de acuerdo con lo que está escuchando. En el CBGB's el club punk ahora también fenecido. Ambos llevan camisas de cuadros. Y la cabeza de Foucault les sirve de mesa. Todo es muy oscuro y lleno de humo -¿o serán las nubes? Todo se ve en un tono púrpura luctuoso de Semana Santa. La música se oye como una sierra eléctrica. Muy alto. La noche se desparrama en Nueva York para satisfacción y angustia de nosotros, los muchachos católicos, los que aprendimos a sublimarnos sólo en el dolor, nunca en el regocijo.

Andabas tras el ángel. Por fin lo tienes. Descansa, Jim... This song is for you, my brother!!!

Amén.



La letra aquí.

3 comentarios:

Jorge Pedro dijo...

¿y fuiste a nacho vegas? me encantó el concierto. saludos.

eRRe dijo...

Tuve que perdérmelo. No soy tan fan... que si hubiera venido con Christina otra sería la historia. ¡Tráela! ¡Hasta el acetato con cd extra de "Tu labio superior" ya me conseguí!

eRRe dijo...

Vaya pues leyendo tu crónica veo que sí ha venido con Christina. ¿Pues qué nadie le pasó el recado de mi último post respecto a ella, sobre el vido de "Tu boca"? ¡Qué mal! Ahora tengo bajón por no haber ido, mejor ni me hubieras preguntado. "That's the story of my life...", diría morrissey