sábado, 5 de septiembre de 2009

Quiero el ángel

Es una pena no poder conseguir en castellano el efecto de los malabares aliterativos que confieren a este poema de Jim Carroll su trepidación aérea, como si viajáramos en alas de un planeador sin piloto o una química desbocada. Aunque “I Want the Angel” es uno de los temas que conforman el disco Catholic Boy de la Jim Carroll Band, no creo que sea un error considerarlo poema antes que canción, parece muy claro que hay una musicalidad intrínseca en el texto que precede y a la que se subordina la ejecución de los instrumentos. Subeybajas de respiración, la inercia de la rima no para una vez toma vuelo, con una pegada no muy distante a la de una canción de hip-hop. De hecho sería una rola de hip-hop, si no fuera porque Jim Carroll entrega cada sílaba masticada en la mueca displicente del punk, con voz que no se sabe si es andrógina o simplemente aniñada, porque también está cargada de esperanza, este güey todavía cree en Santa Clós… o bueno, pues, en los ángeles, ¿qué diferencia hay? Como en el hip-hop, el flujo lírico es lo que acaba determinando el significado de cada palabra, así la palabra “doubles”, que en inglés funcionaría al mismo tiempo como pronombre, adjetivo y verbo, el eRRe se ha visto forzado a reducir sus lecturas semánticas con el verbo "duplicar", que sin dejar de traicionar el original, asume que sería lo más cercano a la intención del autor si éste pensara en español. Al mismo tiempo para mantener el misterio visionario al que “I want the angel” aspira desde el título, se ha omitido el uso del pronombre "she" (ella), una forma posible en nuestro idioma a la que el eRRe acude apegándose a la tradición que concibe a los ángeles como hermafroditas o en todo caso sin sexo definido. Después de todo la rola, aunque busca la redención, no es necesariamente luminosa, cuesta imaginar criaturas de más contraluces que los ángeles. No son representantes incondicionales de la gracia. Pregúntenle a Lucifer. A San Pablo no hacían más que inspirarle sospechas, recomendaba cuidarnos de ellos pues los consideraba inútiles luego de haber oído la Palabra de Dios directamente de la boca de su Hijo . En la montaña rusa de palabras por la que nos empuja Jim Carroll alcanzamos a vislumbrar los horrores y las delicias que los ángeles son capaces de prodigar, pero la velocidad nos impide una visión clara de cada cuadro. Apenas breves vistazos. ¿Por qué andamos tan nerviosos? Porque el carrito va muy rápido. ¿Y por qué el carrito va tan rápido? Porque lo mueve el deseo. Tanta prisa tenemos por perseguir al ángel que no alcanzamos a entender cómo vive un ángel. Queremos el ángel pero no queremos un ángel. Queremos un ángel pero uno que no nos lance a las tinieblas. Queremos un ángel, pero no la luz cegadora. Queremos un ángel al que podamos verle la cara. Queremos un ángel pero no queremos el ángel. Porque queremos un ángel perfecto.


Quiero el ángel
De sueños que son fatales
La causa por la que la leche de serpiente corre y se corta
Quiero el ángel
De oscuridad que duplica
Absorbe la brillantez de todos mis problemas
Quiero el ángel
Que no se despedaza
Cada vez que susurro, nena, no importa
Quiero el ángel
Que tenga la prueba
Que señale su devoción de los rieles en el techo
Quiero el ángel
Que se atreve a decir
Que no deja que los abogados y la ambición guíen su camino
Quiero el ángel
De ojos que desvarían
Que toma lo que doy y no lo que estoy ahorrando
Quiero el ángel
De huesos tan filosos
Que puedan atravesar sus propios pretextos
Bueno, ser ciego,
Oye, eso estaría bien,
Entonces podría soñar en la noche de completos desconocidos
Y toda la música sería tan carente de espacio
Y todas las mujeres serían tan carentes de rostro
Tan carentes de rostro que serían como película vieja
Simplemente como película vieja que nunca revelé
Quiero el ángel
Que conoce el cielo

Tiene la virtud, tiene la luz paralela en el ojo
Quiero el ángel
Que es en parte torpe
Que filtra la claridad de su vergüenza desesperada
Quiero el ángel
Que conoce el rechazo
Que es como una puta enamorada de su propio reflejo
Quiero el ángel
De tacto que no se pierde
Cuando la sangre cae del gotero como gordo beso rojo
Si yo pudiera atravesar tendría la certeza
Pero esta obsesión es como una cortina fiera
Todos los números reducidos a cero
Y los que murieron jóvenes, ellos son mis héroes
Todos son mis héroes, salieron a dar el paseo
Donde el corazón tiene sentido y la mente no puede hablar
Quiero el ángel
Con hijo que no llora
Tiene sueños diseñados para dormir eternamente
Quiero el ángel
Que no se transformará
En un monstruo cuadrúpedo enamorado de lo extraño
Quiero el ángel
Que nunca escoge
Y no regresa corriendo cada vez que pierde
Pero quiero el ángel que nunca pierde

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