
Ahora nada
Qué insoportable horizonte
Una pecera tan pulcra
¿Por qué nos pasan las cosas malas?
¿Porque cayó una brizna de polvo,
Una de las minúsculas virutas
Que se nos van desprendiendo
En la humillante rutina
De todas las noches caer
Levantarnos cada mañana?
Como un pensamiento
Que sin remedio encendió
Una palabra inoportuna
Que quisiéramos tragarnos
Apenas nos resbala de la boca
¿Qué te cuesta verlo
Nadando en el aire
Atareado mensajero
Ondulando de tu sueño al mío?
¿Te imaginas lo limpio del cielo
que la primera humanidad imaginó?
Nada. A todos los que te visitaban
les preguntabas “¿ya viste mi pez?”
¿Ahora qué vas a enseñarles? Nada.
Eso. Nada que ver.
Qué insoportable horizonte
Una pecera tan pulcra
¿Por qué nos pasan las cosas malas?
¿Porque cayó una brizna de polvo,
Una de las minúsculas virutas
Que se nos van desprendiendo
En la humillante rutina
De todas las noches caer
Levantarnos cada mañana?
Como un pensamiento
Que sin remedio encendió
Una palabra inoportuna
Que quisiéramos tragarnos
Apenas nos resbala de la boca
¿Qué te cuesta verlo
Nadando en el aire
Atareado mensajero
Ondulando de tu sueño al mío?
¿Te imaginas lo limpio del cielo
que la primera humanidad imaginó?
Nada. A todos los que te visitaban
les preguntabas “¿ya viste mi pez?”
¿Ahora qué vas a enseñarles? Nada.
Eso. Nada que ver.
O quizá sólo sea que ocurrió
Para hacernos voltear a ver
Para hacernos voltear a ver
Todo esto que tenemos.
Uno al otro. Abrazados.
El único escudo contra el naufragio.
Uno al otro. Abrazados.
El único escudo contra el naufragio.
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