jueves, 10 de septiembre de 2009

Mew estuvo poca madre, pero...

Aquí lo interesante de preguntar no es si un tipo llamado Josmar intentó raptar o no un avión de Aeroméxico. Es el hecho mismo de que nos lo preguntemos. ¿Por qué en México todo nos parece un circo escrupulosamente planeado que para alejar nuestra atención de los impuestos y no sé qué? ¿Por qué especialmente aquí cuándo sabemos que los mexicanos somos un desmadre? Una cosa es enterrar bajo la alfombra las cochinadas entre esa raza maldita que todos sabemos que son los políticos. Pero al eRRe en particular con la falta de organización que ha caracterizado a este gobierno le parece muy difícil que haya tenido la capacidad para poner de acuerdo a un conjunto de cientoytantos pasajeros + la tripulación para tramar un compló, brody, por más lana que tuvieran para dispendiar. Pero la pregunta va más allá, ¿será que ya a todos todo nos parece digno de sospecha? ¿La fantasía del Internet, y de los héroes que nos creamos a través de los blogs y tuiter -¡ay tú!- y yutiub y feisbuk, será que en serio nos la creímos y ya todo nos parece una chaqueta que nos hacemos enfrente de la realidad? Igual. E igual y está bien. El eRRe vive en un mundo de discos de acetato que ya nadie quiere, de casets que ya nadie quiere, de cedés que ya nadie quiere; sí, también de iPods que todos tenemos. Él no más pregunta. Él por eso no se ensucia las manos con estas teclas de la computadora. Para eso tiene un esclavo que escribe sus dictados –y siempre con torpeza. Ah, y últimamente su mundo también se compone de Flight of the Conchords, una serie que recomienda a todos los que odien los musicales y amen las canciones… Ah, y de ir a conciertos acompañado de chicas bonitas. Bueno, de una chica bonita. O bueno, de más que una chica bonita, porque para chicas bonitas cualquiera que vaya a un concierto. Pero ir con LA chica bonita, no tiene comparación –y LA chica bonita siempre es la que puedes abrazar y besar y dejar que te bese cuando se le pegue la gana y contarle lo que quieras y solazarte en que por lo menos hay una docena de cabrones a los que les gustaría estar en tu lugar. Man, eso es algo que le recomiendo a cualquiera… vale madres qué concierto sea.

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