jueves, 2 de julio de 2009

Efectos de tener seis horas de sueño en tres días:

Anoche mientras creía que no dormía el eRRe vio esto: Que de niño había conocido la casa del artista plástico Vlady –tenía que escribir una entrevista sobre la exposición de autorretratos de este pintor para el día siguiente, o sea hoy; analizando el pasado no es tan estrafalario que en efecto de niño hubiese conocido la casa del artista. Había una escultura de un charro –totalmente kitsch- que en el ala del sombrero tenía escrito “esta es la casa de Vlady cabrones” y la cara era idéntica al del pintor –una especie de hermano perdido de los hermanos Marx. Creo que la que me había llevado allí era… Ella… pero en cuanto entramos a la casa y el eRRe se enredaba en sus recuerdos… Ella… inmediatamente dejaba de dirigirle la palabra. Lo curioso era que el sombrero charro se podía quitar y al hacerlo se abría un pasadizo secreto, como ese que llevaba a la cueva de Batman en la serie de los cincuenta o sesenta… Ella… entraba, pero el eRRe no se atrevía a dar un paso admirando la casa recargada de ornamentos. En la especie de Baticueva resulta que estaba el taller de Vlady quien esperaba sonriente en una de las cabeceras sin ocultar uno solo de los días de putrefacción que han pasado desde su muerte… Ella… lo saludaba efusivamente con un beso en la mejilla, le acariciaba la desgreñada sien y se sentaba sonriendo a su lado como invitando al eRRe a entrar, aunque a partir de ese momento se mantuvo como témpano de hielo –sin saber a ciencia cierta si estaba soñando o no. Resulta que entre las asistentes al taller –de grabado, era de grabado- resulta que estaba su hermana E. quien también le sonreía aunque con una risa más mefistofélica, burlona, y acompañándola sus pachequísimas amigas. Todas sonreían –la ruiseña, que le llaman- dizque siguiendo las instrucciones de Vlady –al que por la falta de dientes a duras penas se le entendía lo que decía-, pero lo más que lograban era como esos gallitos de latón que venden en los mercados de artesanía, mientras Vlady lograba verdaderas obras de arte, y aparte de él… Ella… que sin salirse de su estilo grababa esas junglas pobladas de ojos a las que es tan afecta… En eso, por la espalda, aparecía la otra hermana del eRRe, CL, quien como energúmena le reclamaba quién sabe qué cosas hasta que en sus manos ponía dos plumones, uno negro y otro rojo, que el eRRe tomaba y manejando uno con cada mano, empezaba a rayar en su cara trazos sin rumbo pero verdaderamente hermosos, para sorpresa de todos, incluso para el eRRe, todos callaban y admiraban su destreza. Pero el eRRe sabía que eso no estaba bien, que debía detenerse, pero no podía. Entonces… Ella… era la única que lo notaba, la angustia –como el Capitán Angustia de la canción de Andy Chango-, discretamente le pedía un taxi porque sabía que era la única manera de detenerlo. Mientras el eRRe como en un trance seguía dibujando, realizando diseños cada vez más intrincados y extraños. Entonces el taxista, un chaparrito simpático, irrumpía en la puerta diciendo “señor, su taxi”… Ella… se levantaba de la mesa del taller y conducía al eRRe hasta el taxi como quien lleva a un desahuciado al loquero… Entonces despertó, aunque nunca sintió que estuviese soñando… Lo mejor es que no ha llorado, aunque según el E de los Eels no lloras sino hasta el cuarto día de insomnio… Aunque hoy estuvo a punto de hacerlo al cantar a capela la siguiente canción imaginada en la voz de Johnny Cash:

Desesperado, ¿por qué no recobras el sentido?
Has estado saltando cercas por mucho tiempo ya
Oh, eres un tipo duro
Sé que tienes tus razones
Pero estas cosas que te dan placer
Pueden lastimarte de alguna forma.

¿No sacaste la reina de diamantes, chico?
Te vencerá si tiene oportunidad.
Sabes que la reina de corazones siempre es tu mejor apuesta.
Ahora que a mí me parece que cosas buenas
Se han servido a tu mesa.
Pero tú sólo quieres las cosas
Que no puedes tener.

Desesperado
Ohhhh, no te estás haciendo más joven.
Tu dolor y tu hambre
Te están llevando a casa.
Y la libertad, ohh, la libertad
Bueno, esas son sólo habladurías de la gente.
Tu prisión es caminar por el mundo solo.

¿No se te enfrían los pies cuando llega el invierno?
No nevará del cielo y el sol no brillará.
Es difícil distinguir la noche del día
Y estás perdiendo todas tus altas y bajas
No es gracioso cómo el sentimiento se va
Lejos…

Desesperado, ¿por qué no recobras el sentido?
Bájate de tus cercas y abre la reja.
Puede que esté lloviendo, pero hay un arcoiris encima de ti.
Mejor deja que alguien te ame
(deja que alguien te ame)
Mejor deja que alguien te ame… ohh… hoo…
Antes que sea demasiado… tarde

1 comentario:

Anónimo dijo...

Falso. Lloras desde el segundo, lloras cuando ya no hay remedio, lloras y quieres vomitar, lloras cuando los tafiles se vuelven de juguete y la vida también, segundo día de imsomnio... Ya se le pasará...