Aunque sucedió exactamente hace dos semanas, fue apenas esta mañana que el eRRe se despertó, como un mazazo para terminar de integrarse al día, con la noticia de la muerte de Danny Federici, el organista de la E Street Band que acompañaba a Bruce Springsteen desde los lejanos días de Child y Steel Mill, las bandas seminales del “Jefe” a finales de la década de 1960. El 21 de noviembre pasado, la oficina de Springsteen había emitido un comunicado para dar a conocer que Danny dejaría temporalmente la gira que hasta la fecha conduce la E Street Band alrededor del mundo para someterse a un tratamiento contra el melanoma. Quizá fuera el menos vistoso de la E Street, cada noche que Bruce lo presentaba hecho un energúmeno de rocanrol, él apenas se hacía notar agitando la mano allá atrás de su Hammond y su Glockenspiel. Musicalmente, sus partes aunque igual de discretas eran un pilar que daban organicidad a la fiesta que armaba el resto de los habitantes de la calle E. Son muertes como ésta las que nos hacen sentir el paso del tiempo, no las muertes pasmosas y legendarias, sino las muertes de los tipos callados, con los que crecimos asumiendo que siempre estarían ahí, haciendo lo que saben hacer, y que realmente no empezamos a apreciar hasta luego que se han ido. Algo así también pasó cuando murió John Entwistle, “el Buey” de The Who, todos extrañamos los dedos del chico que nunca se movía. Ahí tienen, otra banda predilecta que, mientras no le quede de otra que seguir haciéndose viejo, el eRRe sólo pudo ver completa en el escenario de sus sueños…
jueves, 1 de mayo de 2008
Oh Danny boy, the pipes, the pipes are calling…
Aunque sucedió exactamente hace dos semanas, fue apenas esta mañana que el eRRe se despertó, como un mazazo para terminar de integrarse al día, con la noticia de la muerte de Danny Federici, el organista de la E Street Band que acompañaba a Bruce Springsteen desde los lejanos días de Child y Steel Mill, las bandas seminales del “Jefe” a finales de la década de 1960. El 21 de noviembre pasado, la oficina de Springsteen había emitido un comunicado para dar a conocer que Danny dejaría temporalmente la gira que hasta la fecha conduce la E Street Band alrededor del mundo para someterse a un tratamiento contra el melanoma. Quizá fuera el menos vistoso de la E Street, cada noche que Bruce lo presentaba hecho un energúmeno de rocanrol, él apenas se hacía notar agitando la mano allá atrás de su Hammond y su Glockenspiel. Musicalmente, sus partes aunque igual de discretas eran un pilar que daban organicidad a la fiesta que armaba el resto de los habitantes de la calle E. Son muertes como ésta las que nos hacen sentir el paso del tiempo, no las muertes pasmosas y legendarias, sino las muertes de los tipos callados, con los que crecimos asumiendo que siempre estarían ahí, haciendo lo que saben hacer, y que realmente no empezamos a apreciar hasta luego que se han ido. Algo así también pasó cuando murió John Entwistle, “el Buey” de The Who, todos extrañamos los dedos del chico que nunca se movía. Ahí tienen, otra banda predilecta que, mientras no le quede de otra que seguir haciéndose viejo, el eRRe sólo pudo ver completa en el escenario de sus sueños…
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