martes, 27 de mayo de 2008

Gente impresentable

Una gente impresentable
por donde quiera que vamos
hay que llevar la contraria
porque si no reventamos
debemos ser algo tontos
porque no nos enteramos
que nos comen la merienda
ya hasta los propios marranos.
-Celtas Cortos

Todos corremos el riesgo de toparnos con uno de ellos, están por todas partes: en la escuela, en tu lugar de trabajo, apretándose a tus costillas en el metro, en los restaurantes más caros y en la televisión. El encuentro puede suceder en el momento más inesperado, cuando te sientes tranquilo con tu melancolía y estás escuchando un disco que te gusta a todo volumen y piensas qué escribirás en ese correo y te vas echando en reversa para estacionarte... cuando, ¡zas! Imbecilidad a la vista. Un coche llega y se mete con toda la mala leche del mundo. Mentas madres y vas a estacionarte a otro lugar. Cuando llegas a la tienda te encuentras a un par de energúmenos vociferando quién sabe cuánta madre. Tú les respondes que son unos gatos y no estás acostumbrado a tratar con personajes de tan baja estofa. Uno de los gatos empieza a gritar como desesperado "chúpamela, "chúpamela". Esbozas una ligera sonrisa ante la traumatizada vida sexual del pobre diablo y le respondes, "no, maestro, yo no le hago a eso, chúpatela tú si te alcanzas". Pero ya ves, hay atracciones fatales, esta imitación de hombre te sigue rogando "chúpamela, chúpamela", y como no ves que te ofrezca ninguna paleta o algo por el estilo, vuelves a reírte y procuras explicar: "lo siento, maestro, soy machín, a ver si te alcanzas y te la chupas tú", a estas alturas más bien empieza a darte lástima y le das unas palmaditas en la espalda... y a cambio recibes un manazo en la jeta (ay, manis, manis)... y la imitación de hombre, como era de esperarse, sale corriendo y hace un alarde de cobardía, como si no fuera suficiente exhibir de forma tan patética su frustración sexual . Como te corre sangre en las venas intentas perseguirlo, pero no quieres rebajarte a la altura del cobarde, así que mejor tomas tu sitio en la fila de la tienda para comprar lo que necesitas. Mientras, el otro gato, el amigo del cobarde se queda junto a ti soltando palabras incomprensibles. Cuando finalmente regresa el cobarde... bueno, hay que dejar las cosas claras, y le devuelves su mismo manazo maricón... y cuando el amigo se da cuenta del peligro que corre el cobarde, te sujeta las manos y te jala para atrás... Así que no sólo era un cobarde, sino dos... Al estar a punto de irte, caes en la cuenta... el segundo cobarde es un tipejo que has visto en la televisión... Entonces te da tanta lástima que sientes naúseas... un tipo de vida inútil, de esos que por decreto cualquier ciudadano de provecho debería tener el derecho de quemar si tiene una lata de gasolina a la mano, salido de un triste concurso de VJ's para rescatar un canal musical agonizante, una de esas basuras valemadristas que se creen merecedores de reverencias por perderse todo el respeto a sí mismo ante los ojos de todos en Big Brother, un excremento de carne y hueso que debió rodar por las calles de la ciudad para que alguien le costeara un seguro médico al pobrecito, una bola de grasa cuyo único mérito ha sido bajar decenas de kilos... gracias a una operación de bypass gástrico... es decir, alguien que nunca ha conseguido nada usando sus propias manitas y cabecita... lástima, lástima que le hayan podido sacar a la ballena que nadaba en su asquerosa barriga, pero que la ciencia médica no alcance para limpiarle de mierda las neuronas... Al final cualquier persona medianamente civilizada más bien se compadecería... de él y de su amiguito... al que ojalá le haya cumplido con la chupada que tanto anhelaba, era notable que buena falta le hacía.

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