
Iggy Pop solo inventó toda una manera de ser al frente de una banda de rock. A finales de la década de los sesenta James Newell Osterberg, jr. ya había desfilado como baterista de distintos grupos de blues y adquirido el mote de Iggy cuando el sonido crudo y primitivo de nuevas bandas como The Sonics o los MC5 lo inspiró a formar The Psychedelic Stooges con los hermanos Asheton, Ron y Scott en guitarra y batería respectivamente, y Dave Alexander en el bajo.
Sería realmente en el año jipi de 1967 que nacería una de las personalidades más claramente indicadoras de que el sueño de amor y paz estaba destruido. Iggy empezaría a transgredir los límites sobre el escenario luego de ver un concierto de los Doors contagiado por el estilo de Jim Morrison, pero acabaría siendo algo totalmente distinto. Porque lo que en Morrison o en Mick Jagger era una rebeldía sensual y carismática para las quinceañeras, el Pop lo volvía un acontecimiento monstruoso, la expresión de un sufrimiento desesperado que también manifestaba ese cuerpo tan escultural que era (y sigue siendo) como si cada parte de él gritara por una liberación irrealizable.
En 1969, con el nombre del grupo reducido a The Stooges, editan su álbum debut homónimo que presentaba en canciones como “1969”, “No Fun” o “I Wanna Be Your Dog” un potencial incendiario que no supo comprender el ex Velvet Underground John Cale, quien pretendió imponer en el estudio su trabajo metódico a una banda cuyo principal valor era lo impredecible de su ejecución en directo. Al final, el propio Iggy entraría al rescate del barco, asumiendo el control de las mezclas finales. Las cosas se compondrían para el segundo disco, Fun House, en el productor Don Galluci el grupo encontraría la libertad necesaria para explotar la intensidad de su sonido. En este, que para muchos músicos es el mejor álbum grabado en la historia, los hermanos Asheton y Alexander dan rienda suelta a su animal interno mediante unas improvisaciones basadas, no en el virtuosismo, sino en la electricidad de sus organismos conectados a los instrumentos que dan a luz un paisaje sónico del Bosco por el cual Iggy va desparramando los demonios que saltan en su voz. Existen horas de grabación que dan testimonio de una de las sesiones más delirantes en la historia y que Elektra puso a disposición de los aferrados hasta 1999 en una caja de siete discos.
Poco después de la salida de Fun House desafortunadamente la banda se desmembraría debido al romance que Iggy mantenía con la heroína. Y luego vendría un penoso episodio cuyas rencorosas consecuencias tardarían años en aclararse. Apoyado por David Bowie para salir de su adicción, en 1973 intenta revivir a los Stooges con los servicios del guitarrista James Williamson. A falta de mejores reemplazos, los hermanos Asheton son llamados a participar como simples músicos de apoyo en un grupo que era tan suyo como de Iggy (Alexander no fue requerido pues en ese momento batallaba con un alcoholismo que en 1975 lo llevaría a la tumba), sin participación en el proceso creativo y, para colmo, con Ron teniendo que pasarse al bajo para el lucimiento de la guitarra de Williamson. El resultado fue Raw Power, un disco estridente, caótico, la tensión que reinaba entre los involucrados se hace perceptible confiriéndole un aire amenazador, como si las cosas fueran a salirse de control en cualquier momento, escucharlo no es lo que uno describiría como una experiencia bonita, y tan traumático debe haber sido que por eso no tuvimos el placer perverso de que “Search and Destroy” o “Gimme Danger” sonaran durante la pasada visita de los Stooges a la ciudad de México, esas canciones no les traen buenos recuerdos.
El final de los Stooges ocurrió en medio de la escandalosa sordidez que siempre los rodeó el 9 de febrero de 1974, cuando tocaron en el Michigan Palace de Detroit para una audiencia compuesta mayormente por motociclistas beodos que terminaría con Iggy madreándose abajo del escenario, lo cual quedó documentado en Metallic K.O., una grabación del evento que a través de los años ha circulado en distintas ediciones cuyo atractivo primordial radica en ser, como escribió el crítico Lester Bangs, el único disco de rocanrol “donde de verdad puede oírse el ruido de botellas de cerveza rompiéndose contra cuerdas de guitarra”.
Después Iggy volvería a perder el norte un tiempo. Se internó en un hospital mental y todo indicaba que no viviría mucho más. Entonces Bowie volvió a echarle la mano, se lo llevó de gira y luego a Berlín donde en un solo año (1977) le produjo los dos álbumes más emblemáticos de su carrera solista The Idiot y Lust For Life. Durante los ochenta y los noventa Iggy Pop fue una presencia esporádica en los medios que se consolidó en su estatus de celebridad bizarra.
Las semillas para la reunión de los Stooges quedarían sembradas en el año 2003, cuando los hermanos Asheton graban junto a Iggy tres cortes para el álbum Skull Ring de este último, lo que representa su primera colaboración desde 1974. Decidiendo que se siente bien tocar de nuevo juntos, mandan llamar al ex Minutemen y FireHOSE Mike Watt para suplir al difunto Dave Alexander en el bajo y al saxofonista Steve McKey, quien participó en las sesiones de aquel Fun House, iniciando giras mundiales y concretando un disco entero de nuevo material, The Weirdness, aparecido este mismo año, que si bien dista de ser imprescindible, habrá que agradecerle haya servido de pretexto para traer a los Stooges al Corona Music Fest del 2007.
Ya no se revolcará sobre vidrios rotos en el escenario, pero ver a Iggy en acción sigue siendo uno de los espectáculos más vibrantes en el rock. Después de todo, él en gran parte originó esa estética decadentista que desde entonces muchos han querido adoptar con diversos niveles de credibilidad; sólo que mientras en Iggy aquello era manifestación de una locura genuina, en muchos de sus clones el efecto es más ofensivo que aterrador, como deberían darse cuenta muchos otros participantes en el cartel del Corona Music Fest. Iggy sigue manteniéndose vital frente a los escenarios ya que su espectáculo nunca ha pretendido el lucimiento del ego, es un acto desmoronado de pensamiento en donde la personalidad queda aplastada por la energía fuera de control… qué otra estrella, si no, se promovería con el sobrenombre de “El Idiota”?
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