miércoles, 19 de diciembre de 2007

Sala de espera

No me gusta esperar, pero igual te espero
-Andrés Calamaro

Te he estado esperando con los duendes realizando actos aberrantes delante de mí. Adolorido por las horas que se me quemaron entre los dedos. Con los discos regados por todo el departamento a medio meter en sus fundas. Te he estado esperando subiéndole al volumen hasta que la música me arrinconó y me puso de cuclillas. Te he estado esperando entreteniendo a la locura con cerveza, pero la noche se le está subiendo a la cabeza y me preocupa mi sala nueva. Viendo en el balcón aletear a las niñas vestidas de verano en su lección de vuelo. Despellejando las palabras que no debo decirte la próxima vez que nos veamos. Te he estado esperando bailando sobre el cable de alta tensión que cuelga de mi ventana a la antena que de noche transmite a tus sueños para que por la mañana no tengas piedad del mundo. Te he estado esperando imaginando una condena apropiada para ambos. Entre estas bestias monolíticas a medio terminar he estado fregándoles los pisos, cuidando de sus resacas. Entre estos murmullos que oxidan el pensamiento. Te he estado esperando rayoneando los mapas, escurriendo baba, jugando a las canicas con mis ojos. Te he estado esperando con la daga guardada en el cuello de este lobo tierno que chorrea sueños escarlatas encima de mi regazo.

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