viernes, 11 de julio de 2008

Poema S.A.

Abriendo y cerrando cajas,
discos regados por el suelo
a medio sacar de sus fundas.
Al final el día renuncia
colgándose en la punta del asta bandera
en medio de la plaza de armas.

Querer contar los días que han pasado
desde la última vez que
rasuramos el campo de futbol
con tenis de ángel
es como voltear a ver el segundero
de un reloj de arena.
A veces el blanco pizarrón del silencio
nos pone frenéticos y sólo
sabemos estarnos quietos
hasta que lo rayoneamos
de palabras encimadas
de lectura imposible.

Le digo, señor comisario,
que cuando llegamos la discoteca
ya estaba en llamas
pero nos quedamos porque habían bajado
los martinis ala de mariposa
a mitad de precio
y todavía quedaban bailarinas en las mesas,
si entiende a qué me refiero.

Después el ambiente se puso muy pesado,
ya sabe, los gritos de histeria, los desmayos,
y sí, la verdad nos marchamos sin dejar propina.
Pero fuera de eso nada de lo que rumora la chusma
Nos preciamos de ser chicos refinados
que cumplen su deber de buenos cristianos.
Pagamos el diezmo y promovemos la caridad.
Una degolladita de vez en cuando,
pero nada que deje manchas en el traje.
Somos muy ordenaditos y, eso sí: honrados,
todo lo dejamos donde lo encontramos.

De cualquier forma planeábamos partir
en la primera diligencia de la mañana,
finalmente aquí ya fue misión cumplida
y hay muchos pueblos que esperan ser arrasados.
Para que no se olviden de nosotros les grabamos
un casete con nuestros grandes éxitos,
se nos ocurre que podrían ponerlo
en las oxidadas bocinas del ayuntamiento
-si es que todavía funcionan-
a la hora que más duro pega el sol
y ni siquiera quedan ganas de horca.

jueves, 10 de julio de 2008

Adiós, Niño Gusano asoleado en la Costa Brava

Bah, al final todo acaba en fallas ajenas a nuestra voluntad, ¿verdad? Esto es lo que no ves en el cine después del beso de los protagonistas. Justo cuando creías haberla librado, después de terminar la tarea y cenar, cuidar tu jardín y hacer tu buena obra del día. Sentarte como que no quiere la cosa a visitar los blogs amigos antes de sumergirte en el reino de los sueños y dar con la noticia de que Sergio Algora murió la madrugada del miércoles 9 de julio de 2008.

Fundador de El Niño Gusano, grupo célebre de la escena subterránea española proveniente de la misma ciudad que los Héroes del Silencio, Zaragoza, a los cuales en más de una ocasión influyeron y sobrepasaron en ingenio. De hecho el wattaje quizá fuese demasiado y el bulbo ardió rápido dejando tres discos tónicos para transmutar la esquizofrenia nuestra de todos los días en pegajoso tarareo: Circo Luso(1995), El efecto lupa (1997) y El escarabajo más grande de Europa (1999).

Lo cierto es que al eRRe la música de El Niño Gusano si bien le parece fundamental para un momento de la música española, ampoyetas de letras y sonidos con flechitas que señalan fuera de este mundo, éxitos potenciales si todos los radioescuchas sintonizaran Radio Syd Barrett, son grandes canciones a las que sin embargo les falta esa infecciosa universalidad, ese poder que se mete por las partes más innombrables del cuerpo y subyuga tu voluntad haciéndote pedir más que sólo otorga el cielo de la perfección pop que Sergio realmente acarició con la Costa Brava.

La Costa Brava surgió cuando en su camino se cruzó Fran Fernandez (aka Francisco Nixon), que en su propio peregrinaje desde las filas de Australian Blonde decidió unir fuerzas para despresurizar la revulsión creativa que los movía a trabajar un nuevo tipo de material. La Costa Brava no cantaban en inglés ni ponían guitarras saturadas en primer plano como Australian Blonde, tampoco le daban forma los batidillos psicodélicos que caractarizaron a El Niño Gusano, desde una aproximación más equilibrada que la acostumbrada en cualquiera de sus dos agrupaciones originales, el sonido compacto decantado por la nueva banda ayudó a que Fran y Sergio soltaran amarras creativas y tomaran el control absoluto de sus virtudes como escritores de canciones. En el 2003 debutaron con un disco, Déjese querer por una loca, que sonaba a los Beach Boys y Big Star y new-wave, pero también a Burt Bacharach y orquesta mareada en el bar de un crucero, un sonido de lo más moderno que no escondía sus deudas con preclaros contemporáneos (uno podría pensar en The Delgados como referencia, el cover a "Two Scientists" de los Flaming Limps es sintomático) y que de algún modo conservaba un invariable aire de bohemia clásica, como si Verlaine y Rimbaud hubieran trastabillado por las calles de París canturreando una tonada sobre la novia de Spider-Man asesinada por un duende de verde absenta, el carisma combinado de sus dos miembros frontales alcanzaba para librar cualquier influencia. En el mismo 2003 vino Se hacen los interesantes, empezando con ello a ganarse una fama de prolíficos que en el rock panhispánico sólo Andrés Calamaro les competiría, editando otros tres discos en un lapso apenas mayor a un año: Se hacen los interesantes (2004), Llamadas perdidas (2004) y el mini-LP en exclusiva para las tiendas FNAC Costabravismo (2005). Su último álbum, Velocidad de crucero, salió en el 2007. En medio de El Niño Gusano y La Costa Brava, Algora formó Muy Poca Gente, grupo de breve existencia con los cuales grabó el EP Con zapatos nuevos en el 2000 y en el 2001 el muy viajado larga duración En flor, joyita perdida del pop español de principios de milenio en donde prácticamente toda la música popular del siglo XX es pasada a revisión a través de un calidoscopio de refinada psicodelia que anticipa muchas ideas que la Costa Brava llevaría a su esplendor. Paralelamente a la música mantuvo una intensa actividad literaria que cobró forma en los poemarios Paulus e Irene, Otro rey, la misma reina, Cielo ha muerto y Los versos dictados, la colección de relatos A los hombres de buena voluntad y la obra de teatro La lengua del bosque.

En una canción de El Niño Gusano, Sergio cantaba: "¡Qué bien sabe no existir!". Si por lo menos fuera garantía, con gusto uno pagaba la cuota de dolor. Detalles de su fallecimiento pocos, por no decir que ninguno. Eso, que murió durante la madrugada, "mientras dormía", lo más probable a causa de un fallo del corazón que hace algunos años le habían operado. Así de sencillo. Así de... insulso. Ayer estaba. Si hoy van y le tocan a su casa de Zaragoza, él ya no abrirá la puerta. Tenía 39 años.

Veinte canciones de La Costa Brava que -hoy- el eRRe les recomendaría escuchar (sin orden jerárquico) son:

Cuéntame cosas tuyas
La música, las drogas, el láser, las minifaldas
Canción de regalo
La condesa aragonesa
Hazte camarera
Falsos mitos sobre la piel y el cabello
Déjese querer por una loca
Justicia poética
El cumpleaños de Ronaldo
Cena recalentada
Perruca campeón
Mi última mujer
Nadie sabía que estaba muerto
Te cambio por un mundo donde no valga la pena
Novias con el pelo largo
Gwen Stacy
Adoro a las pijas de mi ciudad
Treinta y tres
Quinceañeros
El hombre que perdió los papeles


*Encuentren discos de El Niño Gusano y La Costa Brava acudiendo al blog del amigo Horacio en http://enciclopediadelrockentuidioma.blogspot.com/

Un poema de Sergio Algora

"Hombres pelados con cuchilla,
mujeres en el sacapuntas,
niños en la mina, planetas en el zoo, estrellas en el cortejo."

Dejé mi país para ser etíope por un año.
Dejé de dictar para subordinarme.

Etiopía estaba bajo la nieve.
La fiebre la había helado.

El matadero de la Adis Abeba estaba abandonado.
Los buitres habían construido allí una nueva ciudad.
Los niños, como heraldos, soplaban los cuernos
arrancados de las reses.
Los ancianos se convertían en pergaminos.

El ganado se reducía a cenizas.
Los adivinos contemplaban el humo
y las heces.
Los brujos traducían los poemas del premio Loewe.
Nos dábamos por el culo sin cesar,
tiritando en las chozas.

Cada nevada exterminaba una tribu.
Nos quedábamos con sus cuerpos y con sus enseres.

Parecía que un sueño invernal
iba a terminar con el hambre.

Llegaron los renos y Santa Claus
y cargaron en el trineo los leones famélicos
que se exhibían en el palacio presidencial.
Le dimos un león a la uno,
dos a la dos, tres a antena tres, cuatro a la cuatro,
cinco a la cinco, seis a la sexta, una jirafa a la once,
todo el oro de África a todos los santos,
el único clítoris mayor de dieciocho años
al único dios.

El entrenador de dios,
colocó el clítoris africano en el centro del campo
de un chochito blanco
y lo hizo debutar en el mundial.

martes, 1 de julio de 2008

¡Gloria a los Modern Lovers!

Sólo es posible aguantar un rato de Mick Jagger hablando de frustración sexual [en "Satisfaction"], en cambio de algún modo “Roadrunner” nunca envejece.
-Judy Berman en tinymixtapes.com
En su atinado libro Rebelarse vende, los canadienses Joseph Heath y Andrew Potter señalan cómo todo el garlito de la revolución sexual terminó para algunos de nosotros en la ridiculez de no saber cuál es la mejor manera de saludar a una dama: ¿dar un desinhibido beso o un apretón de manos respetuoso de la igualdad de género? Uno de esos fue Jonathan Richman, curiosamente el alumno más avezado del Velvet Underground en Boston entendió que cuando Lou Reed cantaba “Heroin”, no se refería a una droga sino a encontrar algo real –real para uno, como es la única posibilidad que la realidad tiene de existir. Cuando fundó el grupo The Modern Lovers acostumbraba iniciar sus shows con una canción llamada “Someone I Care About” en la cual declaraba cambiar gustoso “los triunfos de cocaína en un bar” a favor de mejor encontrar a “una chica que me importe o mejor nada”. Afirmación inusualmente “uncool” para su época. Y también para la nuestra.
“Someone I Care About” es comandada por una guitarra que repite frenética los mismos acordes, como queriendo encontrar una construcción estable y duradera en medio de la dispersión psicodélica de los hippies que a la postre terminaría en el horror del rock progresivo (léase rock con aspiraciones sinfónicas sin los suficientes huevos para de verdad componer una sinfonía). “Old World” declara sin vergüenza su amor por la década de los cincuenta citando a la “novia de Nueva York que no podía entender cómo es que todavía amo a mis padres y todavía amo el viejo mundo”. Es la voz de alguien simplemente demasiado confundido para encontrar su lugar en un mundo que ha borrado todo tipo de certezas y en “Girlfriend” acepta su necesidad por dar con un concepto susceptible de ser manejable: “he encontrado una novia, eso es algo que puedo entender”.
Y aun así en el coro es incapaz de deletrearlo bien: “That’s a G-I-R-L-F-R-E-N”. Imposible tener una "girlfriend" en forma como las de antes. Hace no demasiado tiempo el eRRe platicaba con su Pontificio Maestro de Guanajuato acerca de cómo el arte de hoy ha perdido cualquier horizonte de moralidad. Cuando Jonathan Richman eligió el nombre para su grupo lo que más le gustó fue que se trataba de una justa representación de sus canciones: combinaba lo más nuevo con lo más viejo. Su aprecio por los valores eternos sería imposible desde un panorama que justamente ha negado toda su justificación. En “Roadrunner”, por ejemplo, una canción versionada entre otros por epítomes del libertinaje como los Sex Pistols, oímos: “I’m in love with modern rock & roll/Modern girls and rock & roll”. Pero resulta que las “modern girls” no quieren saber nada de ineptos que necesiten una “g-i-r-l-f-r-e-n” para saber de qué va el asunto o alguien que de verdad les importe más que cualquier otra persona. Ellas quieren andar con “hippie Johnny”, con todos esos novios que dicen ser profundos y abiertos de mente,“pero si de verdad todos esos tipos son tan grandiosos, ¿por qué por lo menos no pueden tomar mi lugar y ser derechos”. El mundo moderno en realidad es la gran influencia de Richman: “hay sexo en un día soleado/que brilla en la calle Boylston/y estoy enamorado con los E.U.A./Así que comparte el mundo moderno conmigo”. ¿Pero en realidad hay algo que compartir cuando da igual con quien lo compartas?
Para Jonathan Richman este es el tiempo más excitante para amar a alguien. Las luces de neón, las carreteras infinitas, la música estridente, lástima que nadie pueda darse cuenta de ello, entonces el Roadrunner viaja solo “con la radio prendida”. En sus conciertos a menudo Jonathan pedía que parase la banda con la intención de que la audiencia pudiera entender las letras en el aluvión de abucheos y botellazos. Durante una de las sesiones en que los Modern Lovers intentaban grabar su primer disco, John Cale bajista y violista de sus admirados Velvets le suplicaba que cantara con más rabia. “¿Por qué?”, contestaba Richman, “si no quiero transmitir rabia”. Quizá por eso lloraba cuando cantaba “Hospital”, era un himno de resignación ante lo que nunca podría cambiar, las chicas modernas inevitablemente acabarían en el hospital y aun así cuando salieran él quería que lo dejaran volver a entrar en su vida. No entendía lo que hacían, a veces no las entendía a ellas mismas, pero había algo mayor, algo inevitable: “estoy enamorado con el poder que translucen tus ojos”. Y eso está fuera de los calendarios, más allá de las creencias que uno pretenda mantener, más allá incluso de las dueñas de esa mirada. Algo eterno. Un revoltijo de entrañas que no pasa por la razón… igualito que el rocanrol.

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11 discos de la primera mitad del año...

que el eRRe está considerando para ser incluidos en la lista final de 2008

The Raveonettes – Lust, Lust, Lust El dueto de suecos obsesos de Phil Spector y Jesus & Mary Chain lo hacen de nuevo entregando una placa de siniestra sensualidad.

Vampire Weekend – Vampire Weekend El entusiasmo inicial habrá pasado, su presentación en Coachella habrá decepcionado a más de uno, pero eso no quita que hayan entregado uno de los discos más contagiosos de la escena indie, la mezcla perfecta entre Paul Simon, Gang of Four y una pizca de Television.

Sole – Sole & the Skyrider Band Hip-hop que sacaría ámpulas a nuestros "trendsetters" de la Condesa eruditos de Jay-Z y Kanye West, las letras de Sole siguen siendo corrosivas e incómodas, ahora con una banda en vivo que está a la altura del ladrido de sus rimas rabiosas.

Marah – Angels of Destruction! En el principio fue simplemente el rock y eso lo sabe bien Marah. Su cantante, David Bielanko, habrá dejado el alcohol, pero afortunadamente eso no resulta en un puñado de canciones sobre rehabilitación sino en la recuperación de la garra de sus letras pobladas de inadaptados y perdedores irredentos.

Nick Cave & the Bad Seeds – Dig, Lazarus Dig!!! El de la voz cavernosa se nos pone funky con letras tremendamente sexosas, sus malas semillas son un torbellino todavía poseído por las vibraciones de Grinderman

Jonathan Richman – Because Her Beauty Is Raw and Wild Convencido de que menos es más, Jonathan Richman se encerró con una guitarra acústica, una eléctrica (sin efectos) y un amigo a la batería para demostrar que no hay austeridad que valga frente a una gran canción.

Joan as Police Woman – To Survive La ex novia del difunto Jeff Buckley nuevamente abre su alma en canal dejando caer un torrente de suaves melodías con el piano al frente que acarician como un golpe de brisa al salir del cabaret con los primeros rayos de sol.

Matmos – Supreme Balloon Los hijos más nerds de la bandera del arco iris, alguna vez acompañantes de Bjork, dejan a un lado los sampleos de tubos para liposucción y juegos de naipes para demostrar que también saben hacer electrónica con los medios tradicionales .

Etran Finatawa – Desert Crossroads Si bien Desert Crossroads no alcanza la portentosa hipnosis de Tinariwen con su Aman Iman del año pasado, esta vez desde Níger Etran Finatawa llegan a demostrar que todavía queda mucho por descubrir en el blues nómada de los beduinos.

Sigur Ros – Með suð í eyrum við spilum endalaust Los de Islandia se nos ponen más luminosos con ayuda de coros infantiles, los cuarenta-y-pico miembros de la London Sinfonietta, muchas percusiones y la orquesta de vientos que intentó salvar el día en el infame Festival Cólmame la Paciencia de Tepoztlán. Lo único feito: la portada elegida de último minuto. .

Hot Chip – Made in the Dark Luego del estupendo The Warning, los ratones de biblioteca (¿o debería decir de laptop?) que molestábamos en la escuela regresan para ponernos a bailar con un disco tan intelectual como físico, lección de pop electrónico construida sobre pautas propias de la mal llamada música “culta”.

sábado, 28 de junio de 2008

Con dedicatoria: Pulp Surfin' y Forseps 5

Desde hace algunas semanas el carnalísimo Tachepiranha había solicitado este ponchado tónico de música surf editado en 1995 bajo la inercia de la banda sonora de esa cúspide del cine de Tarantino llamada Pulp Fiction. Pulp Surfin' es un estupendo compendio de surf pasado y presente (bueno, de 1995), que reune temas bien conocidos como "Pipeline", "Penetration", "Surfer Girl" o "A Shot in the Dark" en versiones no tan difundidas, junto con originales de noveles bandas en ese entonces como los Young Jacques o los Insect Surfers, además de algunos clásicos como el torturado genio de Brian Wilson interpretando junto a Andy Paley "In My Moondreams" o Frank Zappa usando el pseudónimo de Mr. Guy brindando su loquísima versión de surf en "Letter from Jeepers". Dicho esto, el eRRe debe confesar que lo mejor del disco le parece la historia de cómo llegó a sus manos. Cerca de las navidades de 1995, su buen amigo Chava FT le pidió que lo acompañara a un centro comercial con la intención de comprar algunos regalos fonográficos con motivo de las fiestas. Mientras Chava repasaba los anaqueles intentado ubicar el título exacto para cada uno de sus seres queridos, el eRRe se entretuvo escuchando las novedades en las estaciones de audio, entre ellas precisamente el disco que ahora nos ocupa, el cual separó con la intención de comprarlo. Chava tardó más, el eRRe escogió otros discos. Se encaminaron a la caja, pagaron. La tienda, en una época en que la gente todavía compraba discos, estaba atestada, salían y entraban por decenas, la mayoría con envoltorios para regalos. Al abandonar la tienda Chava y eRRe oyeron sonar la alarma de robo de la tienda. Voltearon desconcertados, aunque no tanto como el guardia de la puerta que entre tanto gentío no sabía a quién revisar su mercancía. Fue entonces que Chava vio las manos del eRRe, "no mames, pinche eRRe, traes un disco sin pagar". El eRRe, que todavía intentaba detectar al ladrón, volteó a ver sus manos y en efecto, ahí, detrás de la bolsa de los discos que sí había pagado, invisible para el vigilante, estaba el disco de Pulp Surfin' que había tomado al llegar a la tienda. Se quedó sin saber si seguir su camino o regresar a saldar su deber de buen consumidor capitalista. El Chava, más vivaz, y ante la mirada del pobre guardia de seguridad que seguía esforzándose en ubicar al caco, lo tomó fuertemente del brazo y le dijo "ya, sigue caminando, total ya lo sacaste". Y entre risas celebratorias los dos mandamases de Estereo UIC se perdieron en la multitud a disfrutar de sus adquisiciones discográficas, lícitas e ilícitas. En defensa del eRRe, debe decirse que se trató por completo de un juego del subconsciente. El eRRe siguió por la tienda, escogió más discos, los pagó (ven, ven, tenía la intención de pagarlo), pero nunca reparó en que ese disco seguía en una de sus manos. Quizá fuera una respuesta reflejo en venganza por la fortuna dilapidada en el curso de los años en tiendas de discos o simplemente un breve lapso de cleptomanía que resultó en el jugoso botín de estas rolas surferas. El riesgo en que estuvo la libertad del eRRe sólo valdrá la pena si sacan sus tablas, sus camisas hawaiianas, se arman un coco loco monumental y le trepan al volumen de esta gemita.

http://rapidshare.com/files/125646794/Pulp_Surfin_.zip


También especialmente hasta Berlín para Tachepiranha, ferviente fan de la Cuca, vaya éste, el más reciente disco de su cantante José Fors, Forspes 5. Hace pocos días que está en poder del eRRe y no ha parado de escucharlo, quizá sea el disco más equilibrado y personal que haya sacado el también artista plástico. El material abre con el rock duro de "Transplante", donde Fors confiesa una salida del ostracismo que no es todo lo que parece: "Me he dejado de esconder, últimamente me he dejado ver/En los antros y en los viejos lugares, presumiendo renacer". Sigue "Mis cuervos", una balada acústica en la línea de, bueno, "La balada", de la Cuca, apropiada para sentarse en las sombras con un mezcal volando en el cogote. "Tu país" es una velada mentada de madre para todos los mexicanos quejumbrosos: "Te quejas todo el día aquí no hay porvenir/que estamos en el hoyo y te quieres salir/soñando en otras tierras no encuentras tu lugar/no sabes lo que tienes y quieres dejar tu país", lo cual cobra un signifcado especial viniendo de un exiliado cubano que ha elegido México como su hogar, al final de la canción estremece la sinceridad de Fors cuando declara: "yo lo daría todo sólo por sentir/lo que es pertenecer y poder decir/aquí es donde he nacido, éste es mi lugar/sentirlo en los huesos, dejar de buscar mi país". Deja de buscarlo, Pepe, tienes más huevos y derecho para sentir que esta es tu patria que muchos de nosotros. "Vudú" destaca como uno de los mejores cortes del disco, iniciando con unas percusiones fondeando la voz de Fors engolada en su tono más grave, como en sus mejores tiempos con Duda Mata, que canta "estoy escuchando el tambor que me invoca hacia al dolor", avanzando hacia un crescendo de guitarra eléctrica y batería hasta explotar en el coro, "tres velas negras prenderé para trerte otra vez/con el conjuro en mi canción y otro alfiler al corazón/sangre de luna beberé para poder saciar la sed/restos humanos junto a mí/mientras que tú no estás aquí conmigo", con la voz femenina de Vera Concilión contrastando para conseguir un clásico instantáneo de azote rocanrolero.


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martes, 24 de junio de 2008

¡Los benditos Mogwai otra vez en México!

El 17 de marzo del año 2006 el sistema nervioso central del eRRe fue azotado sin misericordia por las ondas expansivas de éxtasis sonoro emitidas por un grupo escocés que sacó su nombre de la película de los Gremlins: Mogwai. Como si por un breve espacio se le hubiera permitido conocer una dimensión de sensualidades inabarcables, fuera del tiempo, donde cada canción hablaba de paisajes en donde has estado pero que nunca has visto, el eRRe guarda ese concierto como uno de los episodios en que de plano la emoción le chorreó por todas partes, para cuando alguien empezó a tirar botones (pins) del grupo hacia el final de la tocada, por unos instantes le pareció que llovían estrellas. Mogwai logró introducir al apretado público reunido en el edificio exNAFINSA en esa especie de rara hipnosis que provocan las experiencias místicas. Para las pobres almas que tuvieron la mala fortuna de no asistir a tan exquisito festín, ahora se les presenta la oportunidad de redimirse. Mogwai vuelve el 26 de junio a esta ciudad olvidada por los dioses para tocar íntegro ese monumento de azogue eléctrico con el que hace diez años se presentaron al mundo, The Young Team, próximo a ser reeditado en versión doble y remasterizada. Promete grandes alturas. Piérdanselo a riesgo de quedar eternamente condenados.

Para ir calentando motores, vayan un par de ligas (tomadas de mixingdesk.blogspot.com) para bajar un concierto que Mogwai ofreción el Gothic Theatre de Englewood, CO, durante esa misma gira en que visitaron México:

http://rapidshare.com/files/52576739/Mogwai_-_Denver_2006_-__1.rar
http://rapidshare.com/files/52582384/Mogwai_-_Denver_2006_-__2.rar

lunes, 23 de junio de 2008

Explicaciones a la audiencia

Debe ser una de las historias más choteadas por las películas que pasan los sábados por la madrugada. La del suicida felizmente frustrado. El tipo se lanza de un puente, con la pierna encadenada a la piedra más pesada que encontró en el parque, sólo para descubrir que el lago no era tan profundo como pensaba y dar de frente con el cielo de los ojos de la mujer de su vida que disfruta de un solitario día de campo en la orilla con todo y mantelito de cuadros y canasta conteniendo deliciosas viandas como si hubiera estado esperándolo siempre. Eso o una cursilidad parecida estilo Sólo con tu pareja o Mientras dormías, da igual. Aunque se trata de la misma estupidez que hay en accidentes de consecuencias más lamentables. Un puñetazo dado en la mesa que no pretendía ser tan fuerte como para tirar el jarrón chino que lleva generaciones en la familia. El recargón de un idiota justo en el botón rojo de autodestrucción. La muerte de Isadora Duncan. Los pormenores son lo de menos, el caso es que eRRemental iba a desaparecer por un accidente parecido, el hecho de que esto sucediera el día del primer aniversario no entrañaba mayor misterio que la circunstancia completamente azarosa de que al estar cerca la fecha el eRRe, que por todas partes ve señales, quiso dotar al acontecimiento de algo de significado. Pero mucho cuidado que incluso una sentencia tan desaliñada como esta puede revelar la naturaleza misteriosa hasta de nuestra decisión más baladí. Fue por un accidente que eRRemental iba a terminar y un accidente fue lo que evito que pasara. Y no fue un accidente particularmente feliz. Fue un accidente en la pedestre extensión de la palabra que pasó ese día. No se preocupen, parece que nadie salió lastimado. eRRemental debía desaparecer ese día, pero ese día pasó y se fue. Ahora no tiene sentido, parece demasiado ridículo hacerlo hoy cuando quedan tantos rocanroles que contar. Un día tal vez ya no queden monedas para echar en la rocola y habrá que bajar la cortina del congal. Sólo por hoy ese día no llega. De modo que al eRRe le gustaría proponerles la misma sabia solución por la que optaron los Simpsons cuando resultó que Skinner no era Skinner y al final ya no sabían cómo solucionar el capítulo: mandemos todo a la chingada y hagamos como que nunca pasó nada.

jueves, 5 de junio de 2008

Los tipos duros escriben canciones de amor: Two Gallants

And yes, I guess I made this bed
But I'll take the sidewalk instead
That's how we deal with boys like me
-de "Despite What You've Been Told", por Two Gallants


Al eRRe siempre le ha costado evitar la parcialidad hacia grupos a los que parece irles la vida en cada interpretación. Los Two Gallants son de esos, tipos duros que no pierden el tiempo tomándose las cosas con calma. Two Gallants es un grupo minimalmente compuesto por dos integrantes, a la usanza de los White Stripes, sólo que mientras estos se han vuelto vehículo para las “indulgencias creativas” de Jack White, el sonido crudo de los Gallants sirve para enraizarlos en el blues y la más añeja tradición folk norteamericana. Tyson Vogel es un tamborilero con más imaginación de la que Meg White jamás soñó y Adam Stephens no se habrá ganado un nicho en la devota película que el maestro Martin Scorsese realizó con los Stones, pero toca las seis cuerdas desde los pantanos más recónditos de su alma, de donde también proviene su voz, esa voz desgañitada que competiría por el puesto en cualquier conjunto de hard-core, escupiendo linduras del tipo:
Darlin I can't wait

for you to leave this town

you just got here too late

and no one wants you 'round

with one foot on my back

and the other on the rail

I don't want to see you fall

I just want to see you fail


Versos inmisericordes que aniquilan cualquier posibilidad de metáfora devolviendo cada palabra a su justa dimensión: nada de irse por las ramas, no voy a decirte que quiero verte caer, cuando realmente quiero ver que fracases, absolutamente, sin lugar a dudas. Así, con la frialdad de uno de esos matones de las novelas de Cormac McCarthy, a quien por cierto Adam cita como un autor predilecto, aparte dice de Faulkner: “leerlo me cambió la vida, pero eso le pasa a todo el que lo lee” y el grupo se llama igual que uno de los cuentos incluidos en Dublineses, la colección de James Joyce. Entre los escritores de canciones menciona nombres clásicos: Hank Williams, Dylan, Leonard Cohen, Tom Waits, especialmente Closing Time, el primer álbum, el más elemental. En verdad, sus canciones no desentonarían en la banda sonora de No Country For Old Men, evocan los mismos paisajes desérticos, la adrenalina fugitiva, el destello carmesí que nos corre por las venas. Era de esperarse que se hicieran una fama de forajidos que adquirió tintes próximos a la leyenda la noche del 13 de octubre del 2006, cuando la policía interrumpió un concierto en un club de Houston, Texas por quejas de exceso de ruido y el grupo fue sometido con lujo de brutalidad en pleno escenario. Camino a la patrulla Stephens triunfó en zafarse y echar a correr en la oscuridad como alma que lleva el diablo.

Para un par de rufiancetes, sin embargo, son capaces de conmover a grados que deberían estar proscritos. Tomemos por ejemplo “The Trembling of the Rose”, que ya desde el título estremece por su fragilidad, ahí el cantor declara con una sinceridad inusual haberse levantado tan lleno de odio como siempre ha vivido. Es el lenguaje del hombre tosco que no sabe de formalidades ni urbanidad, el ranchero sincerote que habla directo del corazón, limpio del pudor que le impida confesar: “you know I died the day you set me free”; se ha quedado solo con la dignidad de su hombría para salvarse de la adversidad: “but I must remain compose beneath the trembling of the rose”. Pero, ¿en qué quedamos entonces si en “Ribbons ‘round My Tongue” volvemos a toparnos con una línea que los psicólogos diagnosticarían con una autoestima alarmantemente baja: “If ever I could love myself I’ll stop loving you”? Simplemente que cuando el oficio de tu elección implica un roce constante con fuerzas indominables o con la muerte, aprendes que lo mejor es ahorrarse rodeos, ir directo al grano, soltarlo todo de una vez, el enojo, la tristeza, la desesperación. Para qué darle largas, lo que sea que truene, como el estruendoso resplandor de los besos que da esta pístola. Los tipos duros escriben las mejores canciones de amor porque son despiadados hasta con ellos mismos.

Degusten un par de discos de los Two Gallants:

http://rapidshare.com/files/120359964/Two_Gallants_-_Two_Gallants__2007_.zip


http://www.zshare.net/download/648318180844e8/

sábado, 31 de mayo de 2008

¡Primeros 100 posts de eRRemental!

Así es, el eRRe se complace en informarles que con la "Pequeña oración a Syd" (¡qué mejor!) publicada el martes 27 de mayo de 2008, este blog llegó a los primeros cien posts. A manera de celebración y para agradecer a todos los paseantes de este espacio les traemos: una selección de la reserva personal del eRRe, el actualmente inconseguible acoplado de "21 finalistas del concurso nacional Rock en tu idioma"; por otro lado, un texto original del eRRe bajo los efectos de la prolongada audición del álbum This Desert Life de Counting Crows y una traducción del santo patrón del blog, Lester Bangs, en una aventura más poniendo su vida al límite por el bien del rocanrol.

¡A gozar!

De la eRRemita: "21 grupos finalistas del concurso nacional Rock en tu Idioma"

Allá por 1987, cuando en México se renovó el entusiasmo popular por el rock cantado en castellano vía grupos españoles y argentinos, la discográfica BMG/Ariola organizó un concurso de nuevas bandas mexicanas para fortalecer el slogan de “Rock en tu idioma” que con tanta fortuna colocaron en el mercado entonces todavía existente de compradores de discos. Al concurso, que ganó el grupo Los Amantes de Lola, siguieron una serie de reclamos por parte de muchos participantes a los cuales la compañía prometió promoción y futuras grabaciones que nunca llegaron a concretarse, convirtiéndolo durante cierta temporada en un punto de escarnio común en la efervescente y todavía rudimentaria escena del rock mexicano. Quizá el mejor –o si no el más divertido- testimonio al respecta lo proporcione la canción “El pastel de mamá” editada posteriormente de forma independiente por Pedro y las Tortugas, uno de los defraudados, que incluía las incunables líneas: “Perdiste el concurso de rock en tu idioma, tu novia te dejo por los Amantes de Lola”.

El disco 21 grupos finalistas del concurso nacional Rock en tu Idioma fue un LP doble que sirvió de memoria del concurso, el cual ha permanecido descontinuado luego de agotarse su tirada inicial de 1988. Entre las 21 bandas que lo integran, no constan los Amantes de Lola, que tenían garantizada la producción de su debut, pero sí los ya mencionados Pedro y las Tortugas –aquí con la nostálgica y tecnosona “A veces”-; también Huizar, ex cantante de los heavy-metaleros Luzbel que de hecho quedó en segundo o tercer lugar, con la irrebatible “No te cases con un rockanrolero”; “Lejos de ti” de los tapatíos 40 Grados abre con la extenuante guitarra de Galo Ochoa, futuro integrante de Cuca; Escoria, liderado por la aguardentosa del mismísimo rudo del pancracio Dr. Wagner, explota un aceitoso “Rocanrol mierda” nada complaciente en el que se mofaba de la tosca pericia entre los distintos participantes del rock nacional; “La Herida” es un potente ejemplo de la energía que entregaba Radio Carolina, un grupo que, como muchos de sus contemporáneos, prometía, pero del cual no se volvió a saber mucho más; incluso los que gustan de la trivia televisiva encontrarán de interés saber que Patricio Cabezut, presencia habitual en varios programas de chismes y anuncios para detergentes actuales, era el cantante de Mistiko-Mas, un grupo de Tamaulipas.

Por encima de todo, “21 finalistas de rock en tu idioma”, con su inclusión de grupos provenientes de todas partes de la república, tiene valor como fotografía de un momento particularmente virulento en el rock mexicano, momento que si bien nunca terminó de cuajar, resulta imprescindible para entender escena nacional más o menos estable del presente. Al mismo tiempo constituye una muestra de cómo la avaricia de las discográficas y la ingenuidad de los músicos resulta en una combinación que puede arruinar las mejores intenciones.

Pasen a lo barrido:

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