jueves, 5 de junio de 2008

Los tipos duros escriben canciones de amor: Two Gallants

And yes, I guess I made this bed
But I'll take the sidewalk instead
That's how we deal with boys like me
-de "Despite What You've Been Told", por Two Gallants


Al eRRe siempre le ha costado evitar la parcialidad hacia grupos a los que parece irles la vida en cada interpretación. Los Two Gallants son de esos, tipos duros que no pierden el tiempo tomándose las cosas con calma. Two Gallants es un grupo minimalmente compuesto por dos integrantes, a la usanza de los White Stripes, sólo que mientras estos se han vuelto vehículo para las “indulgencias creativas” de Jack White, el sonido crudo de los Gallants sirve para enraizarlos en el blues y la más añeja tradición folk norteamericana. Tyson Vogel es un tamborilero con más imaginación de la que Meg White jamás soñó y Adam Stephens no se habrá ganado un nicho en la devota película que el maestro Martin Scorsese realizó con los Stones, pero toca las seis cuerdas desde los pantanos más recónditos de su alma, de donde también proviene su voz, esa voz desgañitada que competiría por el puesto en cualquier conjunto de hard-core, escupiendo linduras del tipo:
Darlin I can't wait

for you to leave this town

you just got here too late

and no one wants you 'round

with one foot on my back

and the other on the rail

I don't want to see you fall

I just want to see you fail


Versos inmisericordes que aniquilan cualquier posibilidad de metáfora devolviendo cada palabra a su justa dimensión: nada de irse por las ramas, no voy a decirte que quiero verte caer, cuando realmente quiero ver que fracases, absolutamente, sin lugar a dudas. Así, con la frialdad de uno de esos matones de las novelas de Cormac McCarthy, a quien por cierto Adam cita como un autor predilecto, aparte dice de Faulkner: “leerlo me cambió la vida, pero eso le pasa a todo el que lo lee” y el grupo se llama igual que uno de los cuentos incluidos en Dublineses, la colección de James Joyce. Entre los escritores de canciones menciona nombres clásicos: Hank Williams, Dylan, Leonard Cohen, Tom Waits, especialmente Closing Time, el primer álbum, el más elemental. En verdad, sus canciones no desentonarían en la banda sonora de No Country For Old Men, evocan los mismos paisajes desérticos, la adrenalina fugitiva, el destello carmesí que nos corre por las venas. Era de esperarse que se hicieran una fama de forajidos que adquirió tintes próximos a la leyenda la noche del 13 de octubre del 2006, cuando la policía interrumpió un concierto en un club de Houston, Texas por quejas de exceso de ruido y el grupo fue sometido con lujo de brutalidad en pleno escenario. Camino a la patrulla Stephens triunfó en zafarse y echar a correr en la oscuridad como alma que lleva el diablo.

Para un par de rufiancetes, sin embargo, son capaces de conmover a grados que deberían estar proscritos. Tomemos por ejemplo “The Trembling of the Rose”, que ya desde el título estremece por su fragilidad, ahí el cantor declara con una sinceridad inusual haberse levantado tan lleno de odio como siempre ha vivido. Es el lenguaje del hombre tosco que no sabe de formalidades ni urbanidad, el ranchero sincerote que habla directo del corazón, limpio del pudor que le impida confesar: “you know I died the day you set me free”; se ha quedado solo con la dignidad de su hombría para salvarse de la adversidad: “but I must remain compose beneath the trembling of the rose”. Pero, ¿en qué quedamos entonces si en “Ribbons ‘round My Tongue” volvemos a toparnos con una línea que los psicólogos diagnosticarían con una autoestima alarmantemente baja: “If ever I could love myself I’ll stop loving you”? Simplemente que cuando el oficio de tu elección implica un roce constante con fuerzas indominables o con la muerte, aprendes que lo mejor es ahorrarse rodeos, ir directo al grano, soltarlo todo de una vez, el enojo, la tristeza, la desesperación. Para qué darle largas, lo que sea que truene, como el estruendoso resplandor de los besos que da esta pístola. Los tipos duros escriben las mejores canciones de amor porque son despiadados hasta con ellos mismos.

Degusten un par de discos de los Two Gallants:

http://rapidshare.com/files/120359964/Two_Gallants_-_Two_Gallants__2007_.zip


http://www.zshare.net/download/648318180844e8/

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese eRRE: llego tarde, como siempre, pero seguro. Me uno a la lista de los 13 que votaron porque este reven siga. Me cagan los blogs, y éste en verdad vale la pena.

EL ARÁCNIDO

Hombre Montaña dijo...

Mi R, agradezco enormemente la revelación de tan brutal agrupación, mi suerte de por si me tiene sometido contra el suelo...escuchar a Two Gallants ha inundado mis ojos de un sentimiento oceánico, un mazazo en la cabeza ha sido escuchar la desgarradora voz del Adam y su lírica despiadada, no se debería permitir algo así...the Deader...

"I turned away in shame
for all my days in vane
I guess I'll just drag on
no one loves you 'till you're gone
let the river be my guide
let the desert be my bride
'till my heart turns to steel
'till i no longer feel"

siempre es una vieja.

eRRe dijo...

Mi Tache, si el eRRe ha sido el encargado de revelarle a los Two Gallants, entonces el eRRe no podría imaginar mejor regarlo que hacerle desde esta lejanía. En efecto los Two Gallants sueltan mazasos como el juez al dictar una sentencia de muerte, les dices ay, espérenme tantito, te hacen perder el equilibrio. Sabía que era una banda más que compartiríamos. Sólo por hoy, salud por eso y nada más.