Pertenecientes al archivo que dejó para ser publicado tras su muerte. Encuentran los originales en el libro The Flash of Lightning Behind the Mountain, editado en 2005 por Harper Collin Publishers, en Nueva York. La versión al castellano es del eRRe.
los chicos
juegan el juego de la poesía
otra vez
escribiendo
líneas sin sentido
y haciéndolas pasar por arte
otra vez.
los chicos
están al teléfono
otra vez
escribiendo cartas
otra vez
a las editoriales y los
editores
diciéndoles
a quién editar y a quién
publicar.
los chicos
saben que o
perteneces o
no.
hay una forma de hacerlo
ves
y
sólo unos pocos saben cómo
hacerlo
de la forma correcta.
todos los demás
están fuera
y
si no sabes
quién está fuera
o quién dentro
bueno
los chicos
te lo dirán
otra vez.
los chicos
han estado por aquí
mucho tiempo:
un par de
siglos
por lo menos.
y antes de
morir
los viejos chicos
pasan su sabiduría a
los chicos
más jóvenes
de forma que ellos escriban
las líneas sin sentido
y las hagan pasar como arte
otra vez.
esta noche
tantas de mis neuronas devoradas por
el alcohol
me siento aquí a beber ahora
todos mis compañeros de bebida muertos,
me rasco la panza y sueño con el
albatros
bebo solo ahora.
bebo conmigo mismo y por mí mismo.
bebo por mi vida y por mi muerte.
mi sed todavía no está saciada.
enciendo otro cigarrillo, volteo la
botella lentamente, la
admiro.
una buena compañía.
años como este.
¿qué más pude haber hecho
que hiciera así de bien?
he bebido más que los primeros
cien hombres que te cruces
por la calle
o que veas en el manicomio.
yo me rasco la panza y sueño con el
albatros.
me he unido a los grandes ebrios de
los siglos.
he sido seleccionado.
me detengo ahora, levanto la botella, le doy
un trago poderoso.
me resulta imposible pensar que
algunos realmente se hayan detenido y se
convirtieran en ciudadanos
sobrios.
me entristece.
están secos, torpes, seguros.
yo me rasco la panza y sueño con el
albatros.
esta habitación está llena de mí y yo estoy
lleno.
bebo esta por todos ustedes
y por mí.
pasa de la media noche ahora y un perro
solitario aúlla en la
noche.
y yo estoy tan joven como el fuego que todavía
arde
ahora.
corazones solitarios
cuando empiezas a aburrirte a ti mismo
sabes endemoniadamente bien
que vas a empezar
a aburrir a otras personas;
de hecho, a todas las personas con las que
entres en contacto:
en el teléfono, en la oficina
de correos, sobre un plato de
spaghetti.
oh, toda la gente agotada con sus
historias agotadas:
por ejemplo de cómo los arruinaron las Fuerzas
Despiadadas de la vida, cómo están jodidos
y no hay mucho que puedan hacer
ahora
excepto contarte acerca de eso.
luego retroceden y esperan que
les des consuelo
pero lo que verdaderamente te dan ganas de hacer
es
orinarles encima,
lo cual puede hacer que desistan de
invitarse solos a
cenar
para después contarte más acerca
de sus trágicas
vidas.
hay muchos más de
ellos,
formándose fuera en la oscuridad
esperando por ti.
nadie más los
escuchará.
han alejado
a cientos de antiguos
amigos, amantes y conocidos
pero todavía necesitan lloriquear y
quejarse.
voy a mandarlos a todos a
verte
a partir de hoy.
ten tu compasión y
comprensión
listas.
es probable que al final de esa
fila
esté yo.
es difícil ver a tu propia muerte aproximarse
vi a dos escritores sentados a la mesa de un café
el otro día –no malos tipos realmente, ni con las
palabras ni con la forma de ser.
habían pasado muchos años desde la última vez
que los había visto y al pasar cerca me di cuenta que ambos
se veían viejos –sus rostros decaídos y el cabello
de uno era blanco:
por lo que se notaba el amable arte de la poesía
no los había tratado mejor que si hubieran trabajado en
los campos de tomate, y extrañamente, cuando los saludé,
tartamudearon y apenas pudieron responder,
sólo se quedaron ahí sentados en la mesa como un
par de viejas fochas en una tarde calurosa
de verano.
me fui de regreso a mi mesa,
le sonreí a mi esposa, complacido porque yo no había
envejecido así, no,
de ninguna manera.
disfrutaba de la vista de la bahía contemplando los
barcos de pintura brillante atracados subir y caer
suavemente con la marea
y mientras levantaba mi vaso para brindar por mi eterna
juventud
la voz delante de mí me dice, “Hank, será
mejor que te vayas con calma, sólo falta una semana
para que cumplas
65”.
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