Is and always was, el disco que sacó el año pasado, nos trae un Daniel Johnston higienizado en comparación con la crudeza de aquellas primeras cintas que años atrás grababa confinado en la cochera de su casa para luego tratar de vendérselas al al primer incauto. Pero lo que salva a Daniel Johnston de la esterilización absoluta es que él siempre será un aficionado, “me gusta el arte de los aficionados”, declara en la siguiente entrevista concedida para la sección “Self-portrait” para la edición de febrero de 2010 de la revista Mojo. “Estoy loco por los Beatles”, dice también y uno siente la tentación de tomárselo casi en un sentido literal. Bueno, pues no podríamos decir que es como los Beatles, pero contra todos los pronósticos, imponiéndose a los desequilibrios neurológicos, las reclusiones en sanatorios mentales, el eterno desamor, el eterno combate con el diablo y sus esbirros, Daniel Johnston finalmente consiguió –con un empujoncito de la película The Devil and Daniel Johnston (Jeff Feuerzeig, 2003) ser admirado por un puñado de personas alrededor del mundo y eso le alcanza para vivir de su arte. Claro que el caso de Daniel Johnston de nuevo plantea la discusión de hasta qué punto priva el morbo en los gustos de nuestra época. Como sea, resulta refrescante leer en una revista a un hombre que habla desde el centro de la zozobra compartida y no con la intención de proyectar tal o cual imagen. Puede parecer chocante que todavía alguien sea tan ingenuo para mencionar que “un árbol es arte”, la diferencia está en que para él no es una pose romántica, es la afirmación de que el arte está ahí, al alcance de cualquiera y ni siquiera hace falta ser un “artista”. Pero tampoco nos engañemos con la ingenuidad, ya que en el fondo es el reconocimiento de que irreversiblemente será un inadaptado porque simplemente hay gente que no encaja, él entre las primeras “hay personas con mejor visión de la realidad, ellos ven un árbol, los artistas ven arte”. Al paso del tiempo y la diabetes, los demonios con los que tanto batalló se notan más calmados, como en sus canciones, la manera en que Daniel Johnston reflexiona aquí acerca de sí mismo adquiere un tono de candor infantil que por momentos arroja frases en las que bien podría encontrar su iluminación un joven aprendiz de zen. El retrato es de la mano de Daniel Johnston. El relato según fue contado a Lois Wilson para la revista Mojo de febrero de 2010. Y de la versión al castellano, como es mala costumbre, se encargó el eRRe.

Me describo a mí mismo cómo… un desastre. Soy maniaco depresivo y me gusta pensar que soy un artista, y me gusta pensar en hacer películas y dibujo muchas caricaturas y ahora incluso estoy ganándome la vida con eso también y creo que eso me define. Tengo un estilo de caricatura para tocar la guitarra, me gusta el arte de los aficionados, la manera de tocar la guitarra de los aficionados, los dibujos de los niños pequeños.
La música me cambió… animándome. Los Beatles me han animado a través de mi vida, sus álbumes en grupo y como solistas, estoy loco por los Beatles. Nunca los dejaré. Le dan forma a mi vida.
Cuando no estoy haciendo música… como un montón, como unas pizzas que me digo que son bastante buenas, a veces no se cocinan bien, pero me gusta que nada más tengan queso encima, cuando pides las que tienen carne no son tan buenas por alguna razón, y tomo un montón de refresco de dieta y fumo un montón de cigarrillos y yo y mi gato nos divertimos un montón. Nos sentamos a ver programas juntos, como “Time Bandit”.
Mi mayor vicio es… el arte. Me quedé encerrado en mi casa durante meses haciendo dibujos y escribiendo música y luego salía con mi perro y había un árbol y me quedaba mirando el árbol y era como “esto es arte”. Hay otras personas con mejor visión de la realidad, ellos ven un árbol, los artistas ven arte.
La última vez que me sentí avergonzado fue… no soy muy de avergonzarme, pero desde que salió la película The Devil and Daniel Johnston me reconocen en la tienda de abarrotes y en otros lugares. Las chicas dicen “oigan, es el tipo de la película”, lo cual es gracioso. Soy tímido pero actúo como si nada cuando se acercan.
La última vez que lloré… lloro un montón, me pongo a pensar en algo que me importa mucho y estoy nada más ahí sentado y las lágrimas empiezan a salir y yo estoy llorando y es muy extraño.
¿LP, CD o MP3?.... Realmente no entiendo lo de los MP3, escogería ya sea un LP o un cassette porque los CDs salen muy caros.
La posesión que más atesoro es… Lizard Girl, es un lagarto de plástico, es como que bonita y era mi juguete predilecto, pero ahora no la puedo encontrar, la he buscado por toda la casa y debe estar enterrado en algún lugar del armario. Tengo un millón de juguetes, todos en estantes, me voy con mi hermana a tiendas de descuento y te sorprendería saber cuántos juguetes tan padres puedes encontrar ahí.
El mejor libro que he leído es… Ya no leo mucho, parece que ya no puedo leer muy bien, así que sólo miró las imágenes… cómics baratos, cualquier cosa que pueda comprarme. Los colecciono todos.
¿El vaso está medio vacío o medio lleno…? Yo diría que lo vuelvan a llenar.
Mi mayor arrepentimiento es… me han pasado muchas grandes catástrofes en el camino, pero si no me hubieran pasado, no estaría aquí, en el lugar donde estoy hoy en día, y he sobrevivido, y eso me impresiona y todavía tengo un montón de ideas sobre lo que quiero hacer por el resto de mi vida, así que no hay arrepentimientos.
Qué pasa cuando nos morimos… Es algo que me pregunto mucho, si entierran el cuerpo y se pudre, ¿será que ya dejaste tu cuerpo? Porque yo siento como si mi cuerpo fuera mi alma, de la cabeza al dedo gordo del pie soy yo, así que cuando muera no quiero que simplemente lo tiren. Luego hay quienes dicen que los muertos se levantarán, ¿eso quiere decir que tendremos algo parecido a “La noche de los muertos vivientes”?
Me gustaría ser recordado como… Preferiría ser olvidado. Oh, sólo estoy bromeando. Me gustaría ser conocido como un hombre con suerte que tiene ganas de ver qué hay en el más allá.
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