martes, 24 de febrero de 2009

Oh Marvel where art thou?

Ok... el eRRe lleva mucho tiempo postergando esta confesión pero quizá sea bueno sacarla para evitar el envenenamiento:
El eRRe extraña un chinguísimo a Marvel...

Si alguien ve al Hombre Araña -o de perdis a JJ Jameson-, ¿le podría decir...?

sábado, 21 de febrero de 2009

La marcha del chilangoteca: Beirut en ciudad de México 20-2-2009

"Se ve que tienen como 13 años”, es lo primero que el eRRe oye salir de los labios de Mystery Girl en cuanto la banda de cinco piezas que conforma el directo de Beirut toma el escenario del Lunario. Y es que sí, los camaradas de los que se hace acompañar Zach Condon, único miembro oficial de Beirut, no desentonan respecto a él en la pinta de prófugos de un viaje de ciencias universitario, mientras M. Girl y el eRRe están llegando a la edad en que el viejo dicho rockero de “no confíes en nadie de más de 30 años” cambia en “no escuches a nadie de menos de 40”. Pero estos güeritos a los que tal vez les pedirían identificación para servirles bebidas alcóholicas si no tuvieran un gafete de backstage colgándoles del cuello son capaces de crear una música de resonancia ancestral. Un saludo, una tonada introductoria y se arrancan con Nantes, Zach trae la trompeta en la mano y cuando se la pone en la boca el público estalla confundiéndose en esas notas esculpidas en piedra, que mueven algo primitivo, algo que no tiene que ver con el rock ni con el pop sino con el origen de la música y la danza. Y la escéptica Mystery Girl ya está moviéndose, su silueta oscila como el oscuro metrónomo que marca los saltos del espíritu para esa noche, para todas las noches de la historia humana. Allá delante, Zach, no sabe qué decir, se nota apabullado por el entusiasmo que flota por nuestras cabezas en lugar del humo de antaño, antes, a finales de 2008, ha grabado un EP en el estado de Oaxaca –The March of the Zapotecs, que se acaba de editar con su complemento euro-techno de Real People: Holland- y se nota que aprecia este recibimiento ahora que alcanza la capital del país donde ha vivido una de sus últimas aventuras musicales. ¡Bendita inocencia, que dios se las guarde! Cuando presenta una de esas nuevas canciones grabadas en Oaxaca el eRRe se pregunta –aunque sin preguntárselo, preguntándoselo con los pies, con el sudor que la chela re-pone- cuáles son los misteriosos caminos que llevan de los Balcanes a Teotitlán del Valle, sí, el camino se llama polka, pero el camino también se llama sangre y caballos desbocados. “Brandenburg”, “Guyamas Sonora”, “A Sunday Smile” llueven como dándole de beber a la soledad en la huerta. Acá se han refugiado los fantasmas de los carnavales que acaban de pasar y para que no quede duda que esto es una fiesta, vaya sorpresa, se discuten con el "Brazil" de Ari Barroso, ¿no será que por descuido nos metimos a una película de Terry Gilliam en lugar de la de Kusturica donde se supone que deberíamos estar? Y se van, pero a quién quieren engañar, si ellos y nosotros tenemos ganas de más, y órale, se sacan perlitas del repertorio, “Scenic World”, subyugante como los atardeceres de los que habla, y “The Gulag Orkestar”, que soltada en medio del griterío en que esto ha derivado pierde parte del tono fúnebre de la versión de estudio y en la tierra de José Guadalupe Posada inevitablemente da pretexto a la exaltación, y por un momento, durante la toma del Shiki Shiki Baba, el clásico de la Kocani Orchestra, bastaría una palabra, un gesto de Zach, para que la audiencia del lunario desfilara por Paseo de la Reforma siguiendo su cadencia hipnótica. Y vuelven a irse, ahora sí en serio. Afuera, esperando como res en matadero, “la llaman noche y la conozco bien”.




















Fotos de Mystery Girl y eRRe

domingo, 15 de febrero de 2009

De César Costa a Porter...

Ja, ja, ja. El eRRe se entera de que Porter se separó mientras en la tele programan el primer video solista del cantante. Qué bien, por fin lo lograron. Siempre aspiraron al estatus de banda de culto y lo han conseguido por la vía más expedita: la muerte. Digo, cuando estaban juntos a lo más que llegaron fue a Reactor y ahora hasta hablan de ellos en la tele, por algo será. Lo que da lástima es el pobre México que cada vez tiene leyendas más baratas. A los Caifanes les costó por lo menos un par de discos decentes. A Porter, ¿qué? Ni siquiera uno. Porque esos remedos de Radiohead y Mew con pelliscaditas de Sigur Ros dominados por una voz de muñequita Lily-Ledy, ni siquiera califican como rolas. En cuanto al sencillo del video de este güey, disculpen que la desidia del eRRe le impida interesarse en su nombre, ¿qué decirles? Hay muchos sintetizadores. Unas pinzas muy grandes apretando salva sea la parte para sacarle tonos tan agudos al cogote. Mucho desvelo para querer sonar “distinto” o “vanguardista” o “indietronic” o cualquier otro terminajo que haya decidido plantearle este cuate a su productor. Aquella parodia que los Naftos de Federico Arana hacían de César Costa, “me fui del pueblo para ver si así/me hacía famoso solo yo, me, mí”, causaba gracia porque había éxito de por medio. Esta precocidad de los Porter también divierte, pero al estilo nada saludable de un güey que quiere contar un chiste pero es incapaz de aguantarse la risa.

lunes, 9 de febrero de 2009

Al cielo de los punks...

Casi exactamente al mes de la muerte de Ron Asheton, guitarrista de los no hace mucho redimidos Stooges de Iggy Pop, se la ha unido en el viaje el intoxicante Lux Interior, gritante de los Cramps...

Qué ruidoso debe haberse puesto el más allá.


Un mezcal oyendo Psychedelic Jungle y Bad Music for Bad People en honor de Lux.



Una corona y un shot de bourbon con Funhouse derritiendo las bocinas, rumiando la memoria de Ron Asheton en diciembre de 2007, cuando por primera y única vez tocó en la ciudad de México, con los Stooges...

Qué pasón... En punk descansen.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Hoy fue un día muy Daniel Johnston

¿O una vida muy Daniel Johnston?

Nah...

De repente, muy esta rola... pero a lo mejor ni eso.

Escuchen que les contaré una historia
Sobre un artista que se hace viejo
Algunos intentan tener fama y gloria
Y otros no se atreven a tanto

Y todos los amigos y parientes
Dicen “oye, consíguete un trabajo
¿Por qué sólo haces eso tan sólo?
¿Por qué es que eres tan raro?

“Realmente no nos gusta lo que haces
No creemos que a alguien algún día le guste
Creemos que tienes un problema
Y que el problema te ha enfermado”

El artista camina entre las flores
Apreciando el sol
Se la pasa ahí todas las horas que pasa despierto
Oh y quién puede decirle que está equivocado

El artista camina solo
Y alguien dice a sus espaldas
“Tiene arrestos para llamarse así
Ni siquiera sabe dónde está”

Y ellos se sientan frente a su TV
Diciendo “acaso esto no divierte mucho”
Y se ríen del artista
Diciendo “él no sabe divertirse”

Las mejores cosas de la vida de verdad son gratis
Las aves que cantan y las abejas que ríen
Ustedes me malinterpretan, dice
El sol no brilla en su TV

Escuchen que les contaré una historia
De un artista que se hace viejo
Algunos intentan tener fama y gloria
A otros les gusta observar el mundo

Las putas de las Parcas

Las parcas son mis amigas y no les agradan los poetas.
Con los poetas se ceban. Con los buenos y con los malos.
Con los que malbaratan su nombre para hacer musiquita
de viento, musiquita de campiña, musiquita de elevador.

A las parcas lo que les gusta es la cacofonía,
Obviamente son fans del death-metal y el grindcore.
Un buen día para ellas inicia con un disco de Napalm Death
Y van a ir al concierto de Iron Maiden sólo para ver a Carcass.

Los domingos para relajarse ponen el Songs About Fucking
De Big Black y pasean sus piernas de anorexia por el atrio.
Las parcas son un desmadre, se pintarrajean y salen a buscar un macho.
Pero nunca van muy lejos sin sus tijeras polleras.

A las parcas les cagan los jipis, les caga el vatik, les cagan las barbas.
Los diseños de sus bordados siempre llevan alguna calavera
O un dragón o una dominatriz con látigo y medias de red.
A las parcas les cagan los buenos modales, la buena literatura, la mitología.

Les caigo bien a las parcas. Les gusta que esto no sea un poema.
Eso las pone a bailar, las pone calientes, las pone pachecas.
Les gusta que sea un tiradero lleno de partes usadas de rencor,
Lleno, sobre todo, del insomnio de anoche. Quizá sólo por eso
me dejen aquí un ratito más… ¡a pa’ sentidito del humor! ¿No?

martes, 3 de febrero de 2009

¡Qué buena está...!

La versión de Scenic World de Beirut que pueden escuchar en Radio eRRemita. Detesto los arrebatos blogueros de este tipo (para eso dicen que está el Twitter), pero el eRRe no pudo contenerse... es una de esas rolas que en cuanto empiezan le ponen pausa al resto de la existencia, qué pinche liberadora se oye cuando parece que donde quiera que voltees verás esa gris espesura que no consigues disipar, cae casi igual de bien que ese viaje a Pie de la Cuesta dos fines de semana atrás...

Vayan a ver a Zach Condon y compañía el 19 y 20 de febrero en el Lunario, sirve que de paso le invitan una chela al eRRe (en tal caso, mejor vayan el 20).

Las luces se encienden
Las luces se apagan
Cuando las cosas no se sienten adecuadas
Yo me tiendo como un perro cansado
Que lame sus heridas en la sombra

Cuando me siento vivo
Intento imaginarme una vida sin cuidados
Un mundo escénico donde todas las puestas de sol
Quitan la respiración

Maldición... y ahora aquí vienen las lágrimas...

Alguien páseme una pistola cargada por favor…

Es el pensamiento que cruza en estos momentos la mente del eRRe mientras escucha el nuevo disco de Chris Cornell, Scream. Hubo una época en que Cornell parecía la grandeza hecha carne y hueso, Kurt Cobain y Eddie Vedder habrán sido los cantantes más populares de lo que todavía algunos insisten en llamar “grunge” debido a la fama que alcanzaron sus respectivas bandas, Nirvana y Pearl Jam, pero a los que conocían un poquito más allá de la superficie, no les quedaba duda: Soundgarden tenía el mejor cantante que había dado el grunge. Cuando pasaban el video de “Rusty Cage” en MTV, esa voz inevitablemente movía algo en ti, potente y metálica, una mezcla de Robert Plant y Ozzy Osborne, pero que también sabía ponerse ríspida y desafiante como dicta la usanza punk. Daba la impresión de que Chris Cornell podía hacer lo que le viniera en gana con sus cuerdas vocales.

Su primer disco solista tras la disolución de Soundgarden, Euphoria Morning, si ben defraudó a los críticos, al eRRe le pareció un esfuerzo bastante digno. Las canciones no eran nada del otro mundo, pero al menos estaban bien armaditas y sonaban sinceras, la orientación al blues parecía favorable para lucir su rango vocal. Pero no vendió. Entonces vino la aventura con los ex miembros de Rage Against the Machine para formar Audioslave, en lo que, más que un supergrupo, parecía un intento desesperado de ambas partes por construirse un público reciclado de antiguos fans de Soundgarden y RATM. La megalomanía creció tanto que acábó vencida por su propio peso. Los ex Rage al darse cuenta del error salieron corriendo a buscar a Zach de la Rocha para reformar una banda que la gente de verdad tenía ganas de oír, mientras Cornell se dedicó a modelar abrigos de Dolce & Gabanna (o una mamada así).

Aunque al eRRe no le entusiasman mucho las resurrecciones de grupos finiquitados, el caso de Cornell es grave, y, de verdad, lo mejor que le podría pasar sería volver a juntar Soundgarden antes de seguir hundiéndose en el lodo y acabar con el poco prestigio que pueda quedarle. Ya Carry On, su anterior disco, había encendido las luces de alarma con canciones insulsas y una versión al “Beat It” de Michael Jackson que a muchos les despertó la carcajada final –el eRRe, sólo por la entrañable relación que tiene con todo el Thriller de Jacko y por el respeto que todavía sentía por Cornell prefirió contenerse. Pero con este Scream, las cosas parecen haber llegado demasiado lejos. El disco, argumenta Cornell, “es una búsqueda por unir la música de club con la psicodelia setentara onda Dark Side of the Moon”. Ay, nanita, la descripción ya pone un poco los pelos de punta y uno busca de donde sujetarse para no irse de espaldas. Para conseguir su meta, el equipo de producción incluye a Timbaland y Justin Timberlake (sí, leyeron bien, el greñudo que grabó discos rebosantes de furia como Screaming Live o Badmotorfinger ahora es amiguito de un güey que cantaba en N*Sync), lo cual, dejando los prejuicios a un lado, no tendría nada de malo… hasta que uno le pone “play”…

Scream tiene uno de los peores inicios de disco que jamás se hayan escuchado: unas trompetitas sintetizadas entonando una fanfarria que quiere sonar a medieval pero quedaría mejor para la entrada de un segmento del programa de Chavelo, abruptamente interrumpidas por una voz distorsionada y unos teclados que proveen una ambientación onda King Diamond… entonces viene lo peor, la primera canción empieza en forma… En efecto, un engendro discotequero con toda la huella Timbaland que suena a lado B de Justin Timberlake. ¿De verdad Cornell espera volverse una estrella mundial a sus cansados años con esto? Porque no puede haber ninguna otra clase de intención detrás de este álbum. Que no me vengan con el cuento de la visión artística, porque aquí nada hay que valide ese argumento. Las canciones ni siquiera son buenas, ni son pegajosas, ni cachondas, ni dan ganas de bailar, son revoltijos de beats y loops que no van a ningún lado. ¿Y la voz de Cornell? Bueno, la voz de Cornell daría igual que no estuviera porque de todos modos para el caso está muerta, el potencial sigue ahí pero nada de emoción, por momentos incluso pareciera estorbar y en más de un tema aparece procesada, quizá para disminuir el ridículo de que a un hombre de cuarentaytantos le de por jugar a la boy-band.

El miembro de un foro que frecuenta el eRRe lo ha llamado "el mejor álbum de comedia del año", lo cual sería bastante atinado de no ser por lo patético que resulta escucharlo. Son este tipo de artilugios los que deberían traer una advertencia en la portada: "Cuidado, incluye música que puede anquilar su optimismo y hacerle prguntarse si valió la pena vivir para presenciar este momento". Pero la depresión es lo de menos. Más allá de las decisiones que Chris Cornell ha tomado desde la separación de Soundgarden, el verdadero enigma que plantea Scream –lo que de verdad da miedo- es: ¿qué tan bajo puede caer un hombre antes de perder por completo su dignidad?
Cállense, por lo menos déjenme la ilusión de que todavía le queda una poca...

lunes, 2 de febrero de 2009

Yeah!

Gracias por la primera alegría de un año que no parece vaya a traer muchas... aunque un infarto casi abate al eRRe en el último cuarto.


¡Ahhhh!
...y gracias a Bruce y a la E Street por esa patada de rocanrol al mundo en el medio tiempo que convirtió una noche de gloria en una noche perfecta.
Is there anybody ALIVE out there????!!!!!

¿Librepensadores?


-¿Cómo es ese poema que acabas de escribir?
-Pos moderno.
Conversación entre vates coyoacanenses

¿Han notado qué fanatizada está la mayoría de la gente que de entrada se presenta con bandera de libre pensador? Es prácticamente imposible mantener una conversación si los conceptos que expones no se adaptan a la versión manejable del mundo que les han endilgado. Dios es una ilusión fácilmente desechable, no hay vuelta atrás para el futuro de la historia más que la lucha de clases y el amor es una idea mercadológica para vender cajas de chocolates el día de San Valentín. Muchos de ellos fueron educados en colegios que presumen de cátedra libre y democrática, sin embargo muestran una tozudez en sus creencias que ya envidiaría el superior de la orden de Carmelitas Descalzos. Yo no sé. El eRRe, como muchos de ustedes saben, desde la primaria directo a la universidad siempre fue educado por una u otra orden de religiosos; desgraciadamente su mejor aprendizaje no fue el de la fe católica (y sí, piensa que desgraciadamente, tiene mucha envidia por aquellos cuya fe parece sostenerlos contra toda adversidad), pero por más que en su tiempo renegó de cada una de esas escuelas, puede presumir de haber obtenido muy buena educación. Yo no sé cómo sean las cosas en las citadas escuelas republicanas y socialistoides, ignoro si cualquier mención a Cristo, los Santos, Yahvé, Jehová, San Juan el Bautista, el Apocalipsis o incluso de Budha o Hutzilipochtli (lo dudo, este tipo de deidades suelen parecerles curiosas y, sobre todo, “autóctonas”) sea castigada con una mirada flamígera del maestro o de plano con un reglazo. Alguna idea tiene el eRRe, pues cuando en el TEC Edomex le pidió a sus alumnos que leyeran el Libro de Job, prestando atención no tanto al discurso religioso como a la construcción literaria, se topó con que casi ninguno había leído el texto simplemente porque el mero nombre de “Sagradas Escrituras”, les causaba alergia. Sí puedo decirles que en todas esas escuelas de padrecitos en donde estudió el eRRe, los nombres de Marx, Lenin y demás secuaces se discutían con la seriedad y naturalidad que merece un aula, por supuesto, nunca faltaba el maestro que quería orientar tu opinón hacia uno u otro lado (aunque no lo crean, en ese tipo de escuelas, también hay maestros que entran en la calificación de “rojillos”), pero nunca imponían un punto de vista, vamos, por lo menos estaban en el programa; porque a veces se tiene la impresión de que los religiosos, simplemente por el hecho de serlo, son estúpidos e ignorantes, o más aún, que son grandes magos capaces de ocultar grandes etapas de la historia humana a las mentes anquilosadas de sus pupilos. Es más de lo que puede decirse, al menos, de esas otras escuelas en las que pareciera que la relgión nunca ha jugado un papel fundamental para la vida del hombre. Tomen, por ejemplo, a dos chavitos, filósofos unameros, con los que el eRRe la otra vez compartió unas chelas. No recuerdo cómo fue que García Lorca salió en la plática, ante cuyo nombre los fisolófos se postraban y no cansaban de lanzar adulaciones. Cuando el eRRe se atrevió a insinuar que compartía la opinión de Borges, según el cual la figura de García Lorca fue engrandecida más que por su obra literaria, por las circunstancias de su muerte, ¡oh, gran indignación! Los chavitos respondieron como si en lugar de estar vaciando un limón en la botella de Noche Buena lo estuviera haciendo sobre sus llagas cardiacas. Lo curioso es que el único argumento que pudieron esgrimir fue que “Borges era un reaccionario”. Bueno, sí, ¿y? ¿Eso quiere decir que tenía razón o no en lo que decía? Nada sobre la métrica de García Lorca, nada que realmente llevara a la continuación de la disquisición. O tomemos a estas amigas súper liberales (¿ves?) que están preocupadísimas por el interés que la hija de una de ellas a últimas fechas muestra por los iconos de la religión católica. ¿Cómo es posible? Mejor que creyera en Hannumanh…. Pero por más herencia hindú que tenga la bella niñita de la que les hablo, dudo que la figura de un chango sea de mayor utilidad para las dudas espirituales de una adolescente creciendo en la ciudad de Londres, año 2009. Lo que yo me pregunto es, si estas chavas a las que tanto les gusta presumir su libertad, a las que nunca nada ha detenido, mujeres fuertes y maravillosas que sólo deben la sobrevivencia a sí mismas, ¿por qué simplemente no dejan que la niña haga igual que ellas, que descubra, que le rece a la virgen si quiere rezarle, que lea los Evangelios si le divierten, que construya altares a los santos? ¿Qué tiene de malo? Algunos de nosotros a esa edad empezamos a tapizar nuestras recámaras con pósters de Led Zeppelin, Pink Floyd, los Doors, Rambo, el Hombre-Araña, básicamente con el mimo objetivo: tener algo en que creer. Cuando ya no tienes algo en que creer es cuando el mundo te parece acartonado y el sexo no es más que sexo, y la literatura que lees sólo es la que te han dicho que debes leer, y sólo te sientes vivo cuando hay un trono que derribar, y todo se explica por fórmulas o células o composiciones químicas... y te aburres y te mueres y te pudres.

La única libertad posible está en elegir las cadenas a las que te quieres sujetar.
Nota de última hora: el eRRe se reporta felizmente libre... aunque de vez en cuando le gustaría serlo un poquito menos.