sábado, 2 de abril de 2022

Mundo extraño: Él Mató a un Policía Motorizado en el Teatro Metropolitan

 

Poco a poco, por medio de muchos viajes, presentaciones en los festivales más importantes del país y, sobre todo, publicando discos interesantes con canciones sencillas en la forma, pero con un misterio sónico único, la banda argentina El Mató a un Policía Motorizado ha construido su propio culto en México que ya puede llenar un Teatro Metropolitan como quedó demostrado el pasado 31 de marzo.


Me perdí el acto abridor porque mi compa el Neto -gracias a quien pude asistir, cortesía de su +1 de prensa- se metió a ocupar su asiento después de visitar el sanitario y me dejó esperándolo con las chelas en el lobby. Se limitó a informarme que la chica estaba guapa y cantó clásicos del rock argentino.


Debo decir que me tocó ser testigo del crecimiento en la popularidad de Él Mató desde un club que acostumbraba frecuentar y hoy ya no existe, El Caradura, que se ubicaba en Nuevo León, colonia Condesa. Ahí los vi por primera vez junto a unas 30 personas, puro chavito y casi todos argentinos o de ascendencia argentina, muy fervorosos, eso sí, berreaban letras de canciones que yo por entonces desconocía, brincaban y bailaban con absoluto desparpajo. Unos 10 años después en el mismo lugar apenas conseguí entrar, la gente era más adulta y, definitivamente, no había espacio para bailar.


Tuvieron que migrar a un lugar más grande como el Foro Indierocks!, al que también asistí e incluso disfruté el concierto más que aquel último en Caradura, pues había mayor libertad de movimiento. De modo que esta noche en el Metropolitan es consecuencia natural de la relación que el grupo ha establecido con el público mexicano y debe resultar consagratoria.


Yo voy con la mejor disposición de pasármela bien. Es mi primer concierto postpandemia y mi primer día de vuelta al desempleo; no lo padezco, al contrario, me siento ligero y jubiloso, tengo algún dinero guardado que me permite obsequiar sendas chelas al Neto (que, además de invitarme esta noche, me ha regalado un apreciado disco de los Modern Lovers en mi cumpleaños). Pero hay algo que, al menos para mí, no termina de cuadrar para hacer de esta la velada excelsa que esperaba.


No me malinterpreten, el torrente sónico de Él Mató en vivo sigue siendo glorioso, solamente no me sentí arrasado como en ocasiones anteriores. No sé si el Metropolitan le impuso excesivo respeto al ingeniero de sonido; no creo, porque los he visto en YouTube tocar en teatros similares en Argentina, pero a mí me pareció que dos rayitas más de volumen no habrían lastimado a nadie. Admito, por otro lado, que quizás mis oídos ya estén tan cochambrosos que el sonido saturado de un antro como el Caradura los emociona más que la perfecta ecualización que requiere el Metropolitan.


Santiago Motorizado no es dado a hablar mucho entre canciones. Sin embargo, lo intentó en varias ocasiones; o la dinámica de la banda ha cambiado en el tiempo que no los he visto desde antes de la pandemia, o se sentía obligado por la elegancia del recinto. Cualquiera que haya visto a Él Mató el número de veces que yo, sabe que la banda no es dada a grandes aspavientos en escena y nunca había pensado que un escenario les quedara grande, esta noche sí.


Contribuye también a esta sensación el material que eligieron para tocar. Abandonaron las canciones sobre viejos ebrios y perdidos o las espesuras de “Día de Muertos” para favorecer sencillos más amigables de su material reciente, lo cual no es reprochable más que desde el capricho del fan. Me extrañó que tocaran “Chica Rutera” a mitad del set cuando en todas las ocasiones anteriores la habían usado para cerrar, y con justificada razón, el crescendo de una letra de apenas pocas palabras que se repite combinada con las explosiones de guitarrazos producen un efecto hipnótico que la hacen idónea para cerrar un espectáculo en paroxismo de éxtasis. O no. Así se sucedieron “El perro”, “La otra ciudad”, “Las luces” e infaltables como “Nuevos discos”, “Más o menos bien” o “Chica de oro”. Nuevamente me decepcionó que no tocaran “Guitarra comunista”, rola con la que los conocí, de mis favoritas y que nunca he escuchado en vivo. Esperaba que este concierto sería un repaso semiexhaustivo por su discografía, no fue así. Fue solo un concierto más de Él Mató, y ni siquiera de los mejores. La culpa no es de ellos, sino de mis expectativas. O probablemente solo sea que, como cantan en “El mundo extraño”, “no sé qué pasa en este lugar, todo el mundo es más joven que yo” (bueno, menos el Neto).


El que sí estuvo de 10 ha sido el público. No contentos con corear el recital del principio a fin, algunos se aglomeran en las escaleras del Metropolitan que dan a la calle para seguir entonando canciones. Algo especial tiene esta banda que mueve de esta manera a la gente. Veo que Chilango tituló su crónica del concierto “La noche eterna de Él Mató a un Policía Motorizado”. Aquella primera vez que los vi tocar en Caradura, empezó a oler a mota en cuanto acabaron y el personal de seguridad se volvió loco intentando localizar a el o la responsable, lo cual nunca consiguieron. Esa noche para mí fue más eterna y un final más apropiado para una tocada de Él Mató.

1 comentario:

Ximena Motorizada dijo...

Buenas esto es lo que tanto buscaba en la red, te encontré en Twitter esperando una reseña, que bien.
Yo también iba con altas expectativas, no sé yo también iba con muchas muchas...con ganas de tantas más. Estuve a 3 filitas de ellos. He estado en VL pasados cerca de ellos, Semana de las juventudes, Caradura cuando existió, y tantos más, muchos cerca de ellos y me sentí más emocionada y evidentemente más joven, tal vez ahora estoy más grande y eso es lo que me puede. Ojalá sea eso. Inolvidables coreos, cuando prendimos las lucesitas del teléfono!
Hubo muchas que no me supe como la de Perro, que particularmente no me encanta, las demás, pues si, me hubiera encantado escuchar Dos galaxias, Rey del terror, Escupime, y otras más. Lo disfruté, quería más, pero bueno, larga vida El mató... esperemos nos vuelvan a visitar.
Un saludo espero seguir leyéndote :)