lunes, 4 de abril de 2022

Borges está vivo / Competencia oficial

Acabo de ver el documental Borges está vivo. Combina declaraciones registradas en video de Jorge Luis Borges con comentarios de quienes entonces eran jóvenes escritores (fue estrenada en 2017). Lloré buena parte del metraje porque me emocionó ver los gestos tan humanos del maestro al enunciar en su endeble voz frases que sólo conocía por el poderío inmortal que transmiten por escrito. “Yo que imaginaba el paraíso como una biblioteca”. “Que otros se jacten de lo que han escrito, yo me jacto de lo que he leído”. “Si un libro es tedioso, no es un libro escrito para ustedes“. “La felicidad corresponde más bien al pasado, a la nostalgia, a la esperanza”. “Las mujeres están ausentes de mi obra porque están presentes en mi vida”.
Me quiero centrar por ahora en el capítulo 10 del documental, La muerte. Borges reflexiona que a veces la posibilidad de morir le resulta extrañísima. ¿Cómo va a pasarle una cosa nueva a un viejo? Se pregunta entonces: “¿Y si soy un inmortal? Bueno, pues me resignaré también”. Al joven autor que le toca comentar este fragmento de entrevista, le parece provocador hablar con tanta ligereza de la muerte. Yo la considero menos una declaración social que una feroz defensa del derecho a la ficción (por naturaleza, estrictamente individual). Debo explicar que la frase deriva del poema “Alguien”, donde se afirma que “las pruebas de la muerte son estadísticas, y nadie hay que no corra el albur de ser el primer inmortal”. No está negando la ciencia –en este caso, la estadística-, sino que se limita a mencionar lo evidente, que la ciencia humana sustenta su validez en datos constantes, monótonos, aburridos (los números estadísticos indican que todos vamos a morir). Eso no evita la posibilidad, a cada momento, de que nuestra delgada línea de certidumbre pueda romperse.
Entiéndanme bien, por favor. Borges no habla de leche bronca o pasteurizada, ni de una vacuna capaz de prevenir la enfermedad que me digan. Nos pone frente a la posibilidad de pensar una realidad distinta. ¿Qué pasaría si en lugar de un niño soy un pirata? ¿Qué pasaría si el cielo fuera el suelo? ¿Qué pasaría si fuera inmortal? Ese es el motor de la imaginación. Y también de la ciencia. La posibilidad de un cambio drástico de realidad. La ratificación de una frase inscrita al final del documental; “Todo mejoraría entre humanos si descubriéramos el verdadero sentido de ser un ciudadano del mundo o un patriota de los cielos”. Mientras tanto estaremos demasiado atados aquí.
PS.
Este postscriptum realmente podría ser un prólogo. Busqué en YouTube el documental Borges está vivo porque es obra de los directores Mariano Cohn y Gastón Duprat. Vi su más reciente película, Competencia oficial, que reúne a Oscar Martínez, Penélope Cruz y Antonio Balderas.
Es una sátira metacinematográfica que empieza como tantas empresas artísticas: con un caballero sobrado de dinero dispuesto a gastarlo en grabar su nombre para la inmortalidad gracias al talento de otros. Entre un puente y una película, se decide por lo último. Adquiere los derechos de prestigiosa novela, contrata los servicios de una directora subversiva de moda, Lola (Cruz), y ella a dos actores: Iván (Martínez) y Félix (Banderas).
La película son los preparativos para hacer esa otra película. Iván es el actor dedicado y maduro, socialmente preocupado; Félix es más frívolo y goza de mayor popularidad. Aunque en cuanto Félix atraviesa una adversidad, Iván no tardará en ofrecerle a Lola que él bien podría interpretar ambos papeles sin saber para quién trabaja. Véanla si tienen chance. No es la gran cosa, pero funciona mostrando la contradicción ambulante que somos casi todos. Puede que incluso Borges.


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