miércoles, 31 de marzo de 2010

Todo se está rompiendo

“No quiero hablar con más claridad
no me gusta decir siempre la verdad”

-Andrés Calamaro

“crazy guy with a matted beard
standing on the corner
shouting out “end times are near”
and nobody noticing,
but I can hear him loud and clear….”

-Mark Oliver Everett, “E”



Todo se está rompiendo. Lo presiento como la sombra del bombardero. Se rompe la tarde, en cuchillada florece el horizonte. Y la gente saldrá a la calle, chocando unos con otros, habrá peleas, incendios, pero nadie escapará, por la aguja rota de la brújula, por los crujidos del puente rompiéndose como todo lo demás: los cines, las escuelas, los hogares baldíos de los desesperados, las cabezas de los héroes. Todo empezó a romperse con la primera carcajada, la señal de tu marea, el plan de vuelo original, la torre de control, la canción que anidé en la cómoda para despertarte cada mañana, la desnudez. Todo, el silencio del botiquín, los libros que a los dos nos gustaban, el cofre donde guardamos las botellas para el bautizo, las fotos tuyas y las mías las rompe el filo de nuestro tiempo roto, los cristales de Bohemia, la vajilla de tu abuela, los cuadros de la última cena, el diploma de culpable, en un imán del refrigerador: “Todo se está rompiendo”. Lo vi escrito en un graffitti del metro, en un tatuaje en tu cuerpo, en los escaparates de moda, en mi bolsa de mareo, que todo, todo, todo se está rompiendo. El alfabeto, los cables de fibra óptica, el hilo amarrado a una lata llena de ecos que me tirabas desde tu ventana, ya no hay ventana, el edificio está roto y también las ruinas, la banca de enfrente rota. El astrólogo cabeza turbante invitó al científico anteojos fondo de botella, y juntos vestidos de blanco amnesia, en un abrazo beodo se acercan a mi mesa y me lo sueltan, como un pez arrancado del agua, que todo se está rompiendo, acabando, aniquilando. Como si no lo supiera. Lo supe el día que conté siete manchas de cuervo en el sol. Nos burlamos de los simulacros, ahora todo, el equilibro de las cerezas, los altares matemáticos de los hipopótamos, las palmeras neón, todo esto se romperá. Ya no es ningún secreto, me lo mandaron en telegrama porque se cayó internet, en el dibujo que me da este niño, lo mencionan en el radio y las amigas en museos coctel en mano, que todo se tambalea, nada aguanta, todo ruge, ¡fuera abajo!. Lo que hace bien y lo que te hace feliz, la respiración, todo se está rompiendo. Me lo dicen los que llegan en aviones, que lo vieron escrito en las nubes; los gnomos que cuidan las casas, todo me indica que todo se está rompiendo, que el paisaje quita el sueño. El ojo, la cuenca, la lengua de fuera, más de prisa que poco a poco, todo al fin se romperá. Y cuando todo esté roto, si lo primero que se rompió fue la calma, ¿entonces qué vendrá? ¿Parques de crucigramas para sacar de paseo los obituarios o un suave soplo de nieve y amoníaco?

1 comentario:

Gerardo de la Cruz dijo...

¿vendrá la tormenta, para restablecer la calma para que todo vuelva a romperse, como la pata de un perro atascada en la coladera?