lunes, 21 de diciembre de 2009

De "Documentos del desdén" 1981. Por Lester Bangs

Querida East Village Eye: A través de sus páginas me he enterado hasta ahora que tanto Richard Hell como John Holmstrom son los inventores del punk, supuestamente también lo hicieron en épocas distintas. Así que pensé que yo también podía aportar el valor de mis dos centavos: Yo soy el inventor del punk. Lo sabe todo el mundo. Pero se lo robé a Greg Shaw, también inventor del power pop. Y él se lo robó a Dave Marsh, que de hecho llegó a ver una vez un concierto de Question Mark & the Mysterians . Pero él se lo robó a John Sinclair. Que se lo robó a Rob Tyner. Que se lo robó a Iggy. Que se lo robó a Lou Reed. Que se lo robó a Gene Vincent. Que se lo robó a James Dean. Que se lo robó a Marlon Brando. Que se lo robó a Robert Mitchum. Qué cara puso cuando le cayeron por posesión de yerba. Y él se lo robó a Humphrey Bogart. Que se lo robó a James Cagney. Que se lo robó a Pretty Boy Floyd. Que se lo robó a Harry Crosby. Que se lo robó a Teddie Roosevelt. Que se lo robó a Billy the Kid. Que se lo robó a Mike Fink. Que se lo robó a Stonewall Jackson. Que se lo robó a Napoleón. Que se lo robó a Voltaire. Que se lo robó a un borracho anónimo al cual le sacó la cartera mientras el hombre yacía comatoso en una cuneta de París, ustedes los escritores saben cómo se pone la cosa en lo que esperas el cheque de tus regalías. El borracho se lo robó a su madre, una arpía desdentada que alguna vez vendió su cuerpo hasta que se volvió muy vieja y fea momento en que se hizo costurera excepto que no era muy buena, sus manos tiesas temblaban tanto que todas las costuras de sus bordados le salían flojas y los vestidos se les caían a las elegantes mujeres parisinas en medio de la calle. Así es como fue posible lo de Lady Godiva. Lady Godiva también era punk, se lo robó a la arpía como venganza. Y el caballo de Godiva se lo robó a ella. Poco después dicho caballo fue jineteado a una batalla en la cual murió, pero no sin que antes el mayor que lo usaba de montura le robara el punk. El mayor era un alcohólico en serio dado a caer en largos periodos de inconciencia que le duraban semanas y aun meses, de modo que olvidó habérselo robado. Olvidó que alguna vez lo tuvo. Olvidó lo que fue o significó alguna vez. Igual que el resto de nosotros. Pero en una noche de estupor etílico farfulló el ancestral e invaluable grial del Secreto del Punk a otro alcohólico con mejor memoria. Cuando el mayor recuperó la sobriedad, el otro alcohólico, carterista y un ladronzuelo de poca monta en general, mintió diciéndole al mayor que él, el carterista, era el dueño original del punk pero que una noche cuando él, el carterista, estaba hasta las manitas, el mayor le había robado el punk. El mayor se lo creyó. Pero luego se puso borracho y volvió a olvidar todo lo relacionado con el punk. De modo que pudo haber estado perdido en una de las grietas de la historia y John Holmstrom podría ser un vendedor de revestimientos de aluminio de puerta en puerta y Richard Hell podría estar recogiendo heno del granero de una granja en el medio Oeste como mano de obra alquilada EN ESTE PRECISO MOMENTO en el que también yo, creador del punk como no debería hacer falta que les recordara, no sería crítico de rock y músico ocasional para irritación de muchos y placer de algún iluminado, sino más bien una autoridad muy respetada en el cuartel general de los testigos de Jehová en Brooklyn. En lugar de estar reseñando a Devo para Voice sería el autor del artículo “Resortes: Metal Maravilloso”, publicado en la revista Awake! en algún momento de 1978. Y eso también sería motivo de orgullo.

Versión al castellano: eRRe

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