domingo, 21 de junio de 2009

Jam session


En el fondo de mí veo temor y veo sospechas
con mi fascinación nueva
-Charly García
Devil raised a good boy
God bless his soul
-Paul Westerberg
Accidents will happen
that's what accidents are for
-Nick Cave
No me gustan las manzanas, sólo como una al día. A la vida no hay que moverle mucho porque ella se mueve solita, como las arenas movedizas. Son frases que dijo anoche. Anoche se sentía muy asertivo. Hoy esas frases le llegan distantes y temblorosas, como la canción de los Smiths: “I was happy in the haze of a drunken hour, but heaven knows I’m miserable now”. Alguien le ha dicho que no sabe mentir. No se la ha ocurrido pensar que no mienta porque ha elegido contar la verdad. Excepto que la verdad no existe. Las verdades sí. Pero todo es una exageración… Contempla su latita llena frente a él: una mitad con tabaco rubio, la otra con tabaco negro. No termina por decidirse con cuál enrollar un cigarro. Tal vez sea mejor seguir el consejo de la gente y no fumar, al menos por hoy… Pero nada más tal vez… En la tele dicen que las mujeres se sienten naturalmente atraídas por los artistas debido a una cuestión evolutiva. Bueno, yo no soy un artista, tampoco un héroe -como en la canción de Bruce: eso se da por entendido; toda la redención que tengo para ofrecer es que soy un buen chico. Más adelante en el mismo programa hablan de una pareja de ancianos: ella escasamente recuerda las visitas diarias de su esposo; él dice “mañana el día de hoy estará olvidado”. Lo único que ambos recuerdan es el ritmo de la música porque no hay música en el pasado, la música sólo es posible ahora. ¿Será por eso que no hay religión sin música? “Éxtasis es el estado que sobreviene cuando se oye música” (Al Gazali). ¿Por eso les pasan cosas muy parecidas a personas que oyen la misma música? ¿Por eso a veces parece una ventana de lo que va a pasar? Si caigo de la gracia de Dios, muchachos, déjenme ir, déjenme ir, dejen que me hunda en el fango donde los ríos se secaron. Un amigo le cuenta -¿anoche, hoy, mañana?- lo frustrante que es cuando la mujer que habita tus mejores versos se va temprano de la fiesta. Pero, hermano, el error está en esperar que pasen cosas -el error está en los versos-, porque cosas inevitablemente van a pasar. Hasta cuando estás recargado en una esquina. Tarde o temprano vas a tener ganas de chuparte otra chela o de ir al baño, vas a tener que moverte, bajar o subir una escalera. Tarde o temprano sucederá un accidente. Y todos los accidentes son felices. Los accidentes lo ponen contento. Igual se olvidan, aunque su erosión es más lenta. Son un beso furtivo, apenas dado, una confusión, un sonido gutural, una décima de segundo, una sonrisa y adiós… ¿Será el tribunal celeste como los que hay aquí abajo donde la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento? ¿Te condenas igual si pecas por accidente?

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