miércoles, 2 de abril de 2008
No puedo evitar sentirme como junkie...
En estos días que he debido vivir a costa de los mp3, no sólo por un adelgazamiento en la cartera personal, sino porque cada vez cuesta más encontrar una tienda de discos aceptable (o sea, una donde haya discos), me siento como si estuviera metiéndome merca de la más baja estofa disponible en las calles con tal de evitar el bajón. Extraño rasgar el celofán, extraer el disco con todo cuidado y sentarme en el sillón a ojear el cuadernillo. Al mismo tiempo pienso en la suerte de haber nacido en un tiempo rodeado de instrumentos que me permiten calmar mi fonomanía, de no ser así la verdad quién sabe qué hubiera sido de mí. No paso por alto que es uno de los problemas de nuestra época, estamos tan acostumbrados a sus comodidades que la belleza inevitablemente se ha devaluado al eliminar el esfuerzo que debería costarnos. Por eso también ya casi ninguna atrocidad humana causa sorpresa. Y aun así, ni un comunista ni un iluminado zen (alivianen-zen) tiene derecho a quitarnos la felicidad que encontramos en nuestros iPods y PlayStations y pantallas de plasma y refrigeradores que fabrican hielitos en hexágonos perfectos, porque sería desperdiciar el tiempo que nos ha costado acostumbrarnos a cohabitar juntos en este planeta. Ya vimos que no estamos particularmente interesados en pasar las tardes de los domingos rodeados por toda la familia en la sala leyendo una historia edificante. Queremos, básicamente, que nos dejen solos. Y queremos estar bien. Pero si un día apagáramos todos los aparatos nos quedaríamos tan solos que no habría templo capaz de contener ese silencio. Ni modo, aunque poco gloriosa, tendremos que aceptar que es la última oportunidad que nos queda de arder.... y así sobrevivir a la asfixia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
la cultura de masas nos ha hecho creer que 'necesitamos' distractores. como si tuviéramos que evadir la realidad. como si alguien supiera qué diablos es la realidad, anyway. y como si la música fuera un distractor.
Publicar un comentario