martes, 8 de abril de 2008
Agregado práctico sobre los MP3
Por otra parte los mp3 cumplen con una sana labor de discriminación impensable en otra época. Y necesaria también. ¿De qué otro modo elegir correctamente entre la inmensidad de títulos que cada día se lanzan alrededor del mundo? El mp3 ha devuelto al escucha algo de la libertad arrebatada por los despachos de marketing y la negligencia de los programadores de la radio, presenta una oportunidad a la medida de los tiempos para rescatar el carácter gregario de la música y echar “raíces al viento”, como escribe Santiago Auserón en las notas a uno de los discos de Juan Perro así titulado. Particularmente las carreteras que transita la canción popular contemporánea conducen al mestizaje más que como alternativa, como su sino fundamental, “un hecho consumado, rastro de supervivencia en un medio conflictivo” De la polirritmia africana al son cubano y el blues del Delta, y de ahí a las sevillanas, a la salsa y al rock, las músicas de los pueblos han circulado sin otras restricciones que no sean las estrictamente estilísticas. El principal error que cometió la industria discográfica consistió en creer que podía controlar este flujo de acuerdo a sus intereses especulativos igual que si se tratara de entubar un río en el DF. Esto también motiva que mucha de la música autodenominada de fusión tenga un sabor tan pretencioso, al pretender imponer una forma demasiado intencional a lo que más bien sucede por naturaleza. Ahora su afán mediatizador les ha dado una buena cucharada de su propio chocolate y nosotros podemos retomar las riendas de lo que escuchamos, más allá de los intereses de un ejecutivo aplastado en un sillón haciendo cuentas… we still want the world, we still want it now.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario