sábado, 1 de agosto de 2020

Una Misión a México: 30 años de un concierto definitivo


En 1990 cumplí 15 años y The Mission era uno de mis grupos favoritos. Así que cuando anunciaron que visitarían México por primera vez, compré mis boletos con la debida anticipación y esperé impaciente la fecha. Habrá sido el tercer concierto de mi vida, recordando que por entonces los conciertos de rock en general se organizaban con muchas dificultades, y más si se trataba de artistas internacionales. A The Mission los había conocido en algún programa de Rock 101  y no paraba de escuchar su disco Carved In Sand, que venían promocionando en esa gira. Era la época en que germinaba mi pasión por el rock, el coleccionismo de discos y la incasable búsqueda de rarezas, lo que me llevó a desarrollar una especial pasión por los llamados bootlegs. En el Chopo me armaba con estas grabaciones de conciertos no oficiales pasadas a cassettes que iban desde bandas de la escena local (Las Insólitas, La Maldita, Los Amantes…) hasta nombres de peso mundial (The Cure, U2, The Cult). Poseían un enigma particular, daban vuelo a mi imaginación adolescente que se ponía a elucubrar cómo introducían la grabadora, dónde se colocaban, qué equipo usaban; o, en las tomadas de consola, ¿qué tipo de gnomo mágico las proveía? Pronto me conseguí la mejor grabadora que mis domingos podían comprar y me preparé para que surgiera la primera oportunidad de probarme como artesano bootleg. Y surgió, en forma del concierto de The Mission UK el 31 de agosto de 1990 en el Teatro Ángela Peralta de la Ciudad de México. Me apretujé la grabadora en la entrepierna, libré sin problemas el cateo de entrada y pude liberarme de la incómoda carga para metérmela en la chamarra. Los lugares eran de a como uno iba llegando y, con mi amigo El Carita que me acompañó, pudimos acomodarnos más o menos en medio de las gradas al aire libre, al centro, fijándome en qué lugar podría captar mejor el audio. Una larguísima pieza instrumental de carácter circense sirvió de introducción, uno de nuestros vecinos bromeó que empezaban desde entonces para acabar en el segundo show que tenían programado. La primera canción está tronchada porque estúpidamente coloqué primero la cara B del cassette para grabar, el “rec” se me saltaba y no entendía el porqué, le daba “rewind”, y otra vez… hasta que se me hizo evidente mi error y lo volteé a la cara A. Ustedes disculparán, era un novato y mucha la emociónn. Creo que, aparte de eso, la grabación se deja escuchar bien para haber sido registrada de tan precario modo. Escuchándola a tres décadas de distancia, me asaltan otras reflexiones: Lo poco que se escucha a la gente que tenía alrededor; no sé, pero me parece que la grabación transmite lo embebida que estaba la gente con el espectáculo, sus gritos de “¡México, México!” al final de “Butterfly On a Wheel”, una rola que góticos de grueso calibre en otras partes del mundo desprecian, pero que fue el mayor éxito del grupo en nuestro país. Ellos arriba del escenario también se oyen contentos; ciertamente hicieron cosas inusuales: abrieron con su versión a “Tomorrow Never Knows” de los Beatles, cuando en la mayoría de los conciertos de esa gira lo hacían con “Amelia”, el primer corte del Carved…; se oye al cantante, Wayne Hussey, brindando con el público antes de  “Mr. Pleasant” –los gritos de “¡pasa el pomo!”, provocados por la enigmática botella que se pasó sorbiendo toda la noche- , esta canción de los Kinks que después incluirían en el disco Grains of Sand pocas veces ha sido interpretada en vivo y según la leyenda misionera la tocaban sólo en noches que sentían especialmente auspiciosas. Por otro lado, me da un poco de risa escucharme un grito de “¿qué pedo?” en una mínima pausa del mismo tema, delatando mi inexperiencia en conciertos de rock.  Y yo sé que “Dream On” es rola emblemática de Aerosmith, pero a mí me resulta inolvidable por esta noche de hace 30 años en que mientras contemplaba el cielo nocturno de la ciudad en la que nací, en la que probablemente moriré, la escuché en la versión de The Mission UK. Grabé unos pocos conciertos más con esa grabadora, de hecho la actualicé por una más pequeña que no me castigara tanto los cojones al esconderla, pero de todos creo que este es mi favorito. También he ido a ver a The Mission en sus visitas subsecuentes a México, buenos conciertos, pero este fue un momento definitivo en mi historia. De ninguna manera es mi intención perjudicar a la banda, por el contrario, es testimonio de la huella que dejaron en la música de México y sin duda que en mi vida, un documento que me he guardado 30 años.

Las canciones interpretadas esa noche fueron:
Tomorrow Never Knows (versión de The Beatles, tronchada)
Child’s Play
And The Dance Goes On
Belief
Butterfly On A Wheel
Into The Blue
Mr. Pleasant (versión de The Kinks)
Kingdom Come
Beyond The Pale
Tower of Strength
Dream On (versión de Aerosmith)
Deliverance
(encore)
Dancing Barefoot (versión de Patti Smith Group)
Like a Hurricane  (versión de Neil Young & Crazy Horse)
Wasteland


2 comentarios:

mauricio dijo...

muy bien mi erre, me hiciste sentir alli, concierto que lamento mucho haberme ausentado pero que se le va a hacer, buena cronica yo tambien tenia escasos 16 anios y al que luis gerardo salas una vez que lo tope cuando fue a la uic me pregunto si habia asistido, le dije que no y su cara me dijo todo, cosa que confirmas ahora, me lo perdi.

eRRe dijo...

Bueno, pero ese wey pone esa cara con cualquier pretexto. Que no te preocupe.