En 1990 cumplí 15 años y The
Mission era uno de mis grupos favoritos. Así que cuando anunciaron que visitarían
México por primera vez, compré mis boletos con la debida anticipación y esperé
impaciente la fecha. Habrá sido el tercer concierto de mi vida, recordando que
por entonces los conciertos de rock en general se organizaban con muchas
dificultades, y más si se trataba de artistas internacionales. A The Mission
los había conocido en algún programa de Rock 101 y no paraba de escuchar su disco Carved In Sand, que venían promocionando en esa gira. Era la época
en que germinaba mi pasión por el rock, el coleccionismo de discos y la
incasable búsqueda de rarezas, lo que me llevó a desarrollar una especial pasión
por los llamados bootlegs. En el Chopo me armaba con estas grabaciones de
conciertos no oficiales pasadas a cassettes que iban desde bandas de la escena
local (Las Insólitas, La Maldita, Los Amantes…) hasta nombres de peso mundial
(The Cure, U2, The Cult). Poseían un enigma particular, daban vuelo a mi
imaginación adolescente que se ponía a elucubrar cómo introducían la grabadora,
dónde se colocaban, qué equipo usaban; o, en las tomadas de consola, ¿qué tipo
de gnomo mágico las proveía? Pronto me conseguí la mejor grabadora que mis
domingos podían comprar y me preparé para que surgiera la primera oportunidad
de probarme como artesano bootleg. Y surgió, en forma del concierto de The
Mission UK el 31 de agosto de 1990 en el Teatro Ángela Peralta de la Ciudad de
México. Me apretujé la grabadora en la entrepierna, libré sin problemas el
cateo de entrada y pude liberarme de la incómoda carga para metérmela en la
chamarra. Los lugares eran de a como uno iba llegando y, con mi amigo El Carita
que me acompañó, pudimos acomodarnos más o menos en medio de las gradas al aire
libre, al centro, fijándome en qué lugar podría captar mejor el audio. Una
larguísima pieza instrumental de carácter circense sirvió de introducción, uno
de nuestros vecinos bromeó que empezaban desde entonces para acabar en el
segundo show que tenían programado. La primera canción está tronchada porque
estúpidamente coloqué primero la cara B del cassette para grabar, el “rec” se
me saltaba y no entendía el porqué, le daba “rewind”, y otra vez… hasta que se
me hizo evidente mi error y lo volteé a la cara A. Ustedes disculparán, era un
novato y mucha la emociónn. Creo que, aparte de eso, la grabación se deja
escuchar bien para haber sido registrada de tan precario modo. Escuchándola a
tres décadas de distancia, me asaltan otras reflexiones: Lo poco que se escucha
a la gente que tenía alrededor; no sé, pero me parece que la grabación
transmite lo embebida que estaba la gente con el espectáculo, sus gritos de “¡México,
México!” al final de “Butterfly On a Wheel”, una rola que góticos de grueso
calibre en otras partes del mundo desprecian, pero que fue el mayor éxito del
grupo en nuestro país. Ellos arriba del escenario también se oyen contentos; ciertamente
hicieron cosas inusuales: abrieron con su versión a “Tomorrow Never Knows” de
los Beatles, cuando en la mayoría de los conciertos de esa gira lo hacían con “Amelia”,
el primer corte del Carved…; se oye
al cantante, Wayne Hussey, brindando con el público antes de “Mr. Pleasant” –los gritos de “¡pasa el
pomo!”, provocados por la enigmática botella que se pasó sorbiendo toda la
noche- , esta canción de los Kinks que después incluirían en el disco Grains of Sand pocas veces ha sido
interpretada en vivo y según la leyenda misionera la tocaban sólo en noches que
sentían especialmente auspiciosas. Por otro lado, me da un poco de risa
escucharme un grito de “¿qué pedo?” en una mínima pausa del mismo tema, delatando
mi inexperiencia en conciertos de rock. Y yo sé que “Dream On” es rola emblemática de Aerosmith, pero
a mí me resulta inolvidable por esta noche de hace 30 años en que mientras
contemplaba el cielo nocturno de la ciudad en la que nací, en la que
probablemente moriré, la escuché en la versión de The Mission UK. Grabé unos
pocos conciertos más con esa grabadora, de hecho la actualicé por una más pequeña
que no me castigara tanto los cojones al esconderla, pero de todos creo que
este es mi favorito. También he ido a ver a The Mission en sus visitas
subsecuentes a México, buenos conciertos, pero este fue un momento definitivo
en mi historia. De ninguna manera es mi intención perjudicar a la banda, por el contrario, es testimonio de la huella que dejaron en la música de México y sin duda que en mi vida, un
documento que me he guardado 30 años.
Las canciones interpretadas esa noche fueron:
Tomorrow Never Knows (versión de The Beatles, tronchada)
Child’s Play
And The Dance Goes On
Belief
Butterfly On A Wheel
Into The Blue
Mr. Pleasant (versión de The Kinks)
Kingdom Come
Beyond The Pale
Tower of Strength
Dream On (versión de Aerosmith)
Dream On (versión de Aerosmith)
Deliverance
(encore)
Dancing Barefoot (versión de Patti Smith Group)
Like a Hurricane (versión de Neil Young & Crazy Horse)
Wasteland
Wasteland


2 comentarios:
muy bien mi erre, me hiciste sentir alli, concierto que lamento mucho haberme ausentado pero que se le va a hacer, buena cronica yo tambien tenia escasos 16 anios y al que luis gerardo salas una vez que lo tope cuando fue a la uic me pregunto si habia asistido, le dije que no y su cara me dijo todo, cosa que confirmas ahora, me lo perdi.
Bueno, pero ese wey pone esa cara con cualquier pretexto. Que no te preocupe.
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