lunes, 27 de febrero de 2012

No soy una estrella de rock

No soy una estrella de rock pero he visto al monstruo mecánico desvencijarse con la primera luz del día, recargado en un balcón de marfil en la bóveda celeste, copa de champán en mano lívida. No he destrozado habitaciones pero he masacrado colchones de pena, lujuria y traición, emitiendo una sustancia tan espesa, tan contaminante, que causaría daño psicológico irreversible a un niño de Greenpeace. No soy una estrella de rock pero he vivido la soledad del éxito, y me encanta dar entrevistas, ¿a quién no le gusta que lo amen sólo por existir? No soy una estrella de rock pero he pasado horas pegándome la cabeza contra la pared del estudio –sin aislamiento anti-pesadillas- con tal de sacar un sonido que le dé voz a Dios, no el Dios crucificado, no el Dios que ordena el mundo, no el Dios de los que bailan al dealer, sino el Dios de las hierbas que pisoteamos, el único Dios, el de las maldiciones, el Dios saqueado por las abejas. No soy una estrella de rock pero inmolado en altares han comido de mi carne. No soy una estrella de rock pero me ha bastado para sacudir el mundo de dos tres jovencitas y arrojarle su corazón a los perros. No soy una estrella de rock pero tampoco me alcanzó con tratar de portarme bien para salvar el Amazonas. No soy una estrella de rock, pero me he vendido, he defraudado a quienes desde el principio creían en mí, me he defraudado a mí mismo. No soy una estrella de rock aunque tampoco me gusta escuchar los consejos de mi mánager, tampoco quiero repetir la fórmula de la única rola que me ha pegado, aun si se acaba el dinero en el banco. No soy una estrella de rock pero también me ha temblado la mano al empuñar una pistola. No soy una estrella de rock pero igual no tengo una sola respuesta y aparento que las sé todas, el mundo no se desboca, eres tú el que tiene un problema con la gravedad, les invito a todos una ronda en el bar, estrello mi copa en el suelo y me salgo, arrogante, como sólo hace un vaquero en película del oeste, como sólo hace una estrella de rock. Pero no soy una estrella de rock, todos piensan simplemente “pobre imbécil” y nunca te llevas a la modelo... ni siquiera a la recamarera.

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