El eRRe acaba de leer en otro blog un alegato contra la influenza porque no permite la realización de ferias de libros. "LAS NECESITAMOS", imploraba a la sensatez del maldito virus, así, en mayúsculas. You see the point del post anterior? Si algo no necesitamos son ferias del libro. Podremos necesitar algunos libros (muchos menos de los que se han publicado en la historia), algunos (muchísimos menos) escritores. Necesitamos emborracharnos, socializar, ligar, fornicar, cerrar tratos en lo oscurito, ponernos bien grifos, farolear, viborear, adular, posar para las fotos, rockestarear, darnos cuchilladas en la espalda, pero definitivamente no necesitamos una feria de libro para que todo eso suceda. Si la influenza dependiera de Dios, comentarios como ese serían la gota que derramara el vaso de nuestro armagedón. Lo cual nos pone ante dos posibilidades acerca de Dios: o su definitiva inexistencia o que nos tiene una paciencia inagotable.
Qué enfermos estamos...
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