jueves, 29 de enero de 2009

Calamaro gratis


Así es, con motivo de su décimo aniversario, la revista Efe Eme ha estado regalando básicamente a todo aquel que se tome la molestia de pasar por su sitio en http://www.efeeme.com/ una serie de discos en la que personajes como Loquillo y los Trogloditas, Ariel Rot, Señor Mostaza, entre otros, han tenido la gentileza de ceder algún tipo de material inédito en ánimo celebratorio. Toca ahora el turno al amigo Salmón que con el título de Nada se pierde presenta entre improvisaciones y cóvers una colección de 12 rarezas de los últimos años que promete deleitar lo mismo a completistas que a gorrones.

Entren, pues, que como dicen en los tacos de cochinada de Vértiz, "nada se pierde..."

martes, 27 de enero de 2009

Lo-Fi vs. Hi-Fi

Ella le preguntó por qué sería que nunca había podido serle fiel a nadie, por más enamorada que estuviera…

Había escogido a la persona menos indicada para plantear esa duda, el eRRe, ignorante consumado en semejantes menesteres, eso del amor siempre se le da medio anestesiado y como dice la rola de Calamaro, él le puso precio a su libertad, aunque nadie se la ha querido comprar (y miren que es baratero), no había lado por donde estuviera capacitado para atacar el tema. Salió del escollo valiéndose de la jerga psicoanalítica que a todos nos parece tan familiar pero que casi ninguno sabemos bien de qué hablamos cuando recurrimos a ella.

Pensando en otras fidelidades la actitud del eRRe supongo que podría decirse rabiosa. Es hincha a morir de sus equipos (Pumas de la UNAM, Boston Celtics, Acereros de Pittsburg –go for that Super Bowl, motherfuckerrrrrssss!!!), de ciertos discos y libros, de sus amigos… Claro, siempre con esta frase del maestro Gerardo Enciso inscrita con letras grandotas a la entrada del templo: “El vino es buen amigo, pero como todo buen amigo, puede traicionar”. Igual el desencuentro no es más que una ocasión útil para reafirmar la fidelidad. Después de los casi 10 años que pasaron sin que los Pumas ganaran un campeonato, por supuesto que hubo momentos de flaqueza, renegaciones, blasfemias. Qué decirles de Pittsburg… ¡Y qué decirles de los Celtics! Pero también qué felicidad el año pasado cuando finalmente los verdes de Boston volvieron a tronar sus chicharrones. Y la espera vale más la pena cuando las moiras están de tu lado, poniéndote enfrente a tu rival histórico los Lakers de Los Ángeles, para que no sólo te atraques de triunfo, además del saber de leyenda. Con los mejores amigos, el eRRe tiene la teoría, hay que pelearse por lo menos una vez en la vida. Claro que hay excepciones, y claro, tampoco es que el eRRe se dé muchas oportunidades para la infidelidad como para que presuma de fiel. Ha elegido un contacto tan limitado con el mundo que así ¡qué chiste tiene! A estas alturas yo creo que ni aunque lo intentara, se ha vuelto una criatura tosca y abstraída que difícilmente aparecen nuevos amigos con ganas de soportarlo… y ya está muy grandecito para las payasada de cambiar de equipos. Ni modo, Morrissey tenía razón: “Shyness is nice but shyness can stop you…”.

En cuanto a la pregunta del principio, el referente más cercano del eRRe es una canción -otra vez de Andrés Calamaro- que por algún extraño motivo en días recientes le ha dado por escuchar obsesivamente en la versión incluida en el disco Hotelera, de Alina Gandini (realmente un dueto con Andrés). “Otro amor en Avellaneda” está escrita desde el punto de vista de una chica; aunque el resto de las versiones jazzeadas a temas del rock argentino incluidas en el álbum no son para volverse loco, ésta en particular tiene mucho sentido y le queda muy bien a la voz aniñada de la Gandini. La canción trata de una chica que por sus modos al enunciar y por el mismo relato que nos hace cabe suponer muy joven, una adolescente comprometida con un cadete al que espera cada viernes cuando lo liberan del cuartel para verlo bajar del tren de gallardo uniforme “color caca”. Se casa porque está enamorada, afirma que “ese chocolate” (¿una alusión sexual?) la enloquece, quiere vivir con él hasta que la muerte los separe. Para inmediatamente después confesarnos, quitada de la pena, que tiene un amante (palabrita tan curiosa, ¿no? ¿Cómo nos referimos entonces a su futuro esposo al que también ama?) en Avellaneda, un mujeriego (“es un infiel” acusa la letra) que ni siquiera sabe hablar bien, cuesta imaginarse patán más opuesto a la disciplina de un militar, y para colmo el principal atributo que nuestra Lolita de turno ve en él es justamente la furia madreadora de la que ni siquiera ella se salva. Lo mejor es que ésta debe ser una de las canciones no sólo del rock en español, sino a nivel mundial, que abordan con mayor naturalidad el asunto de la infidelidad. No hay juicios de por medio. La chavita nunca se muestra arrepentida, no hay ocasión para los celos pues ignoramos si alguno de los involucrados conoce la existencia del otro, ninguna otra voz que opine. Esto permite pensar la cuestión sin los aspectos de moral, religión, costumbre o sociedad que interfieren cuando nosotros o algún allegado somos los que están en medio. Lo máximo que la mínima expresión de esta rola nos permite inferir es una situación para la cual el sabio refranero mexicano ofrece la expresión exacta, simplemente ningún chile nos aprieta. Si la vida se compone de un yin y un yang, entonces nunca nos sentimos cómodos en uno solo de los lados, que si en invierno hace mucho frío, que si en verano ya no encontramos qué ropa quitarnos, que si nos tratan bien nos aburrimos y si nos tratan mal nos deprimimos, que si la bipolaridad es la nueva gripe, a nuestra arrogancia como a las obesas posaderas del señor Barriga para viajar en avión no le basta con uno, tiene que comprar toda la fila de tres asientos. Ni siquiera escarmentamos ante la advertencia que eras atrás hiciera un grupo tan primitivo como los Rolling Stones: “no siempre puedes conseguir lo que quieres”. Qué necedad la nuestra.

Por otro lado desde el punto de vista de infraestructura y pragmático la infidelidad presenta inconvenientes que la vuelven una opción poco deseable. Este es un punto que Chuck Klosterman ha observado en su libro Killing Yourself to Live; escribe: “No seas infiel. Lo digo en serio. No vale la pena. Y no lo digo porque ser infiel sea algo moralmente reprochable (…). La razón por la que no debes ser infiel es porque no se disfruta con ello”. En resumidas cuentas la infidelidad sólo sirve para complicarte la vida, que ya de fábrica viene demasiado cargadita como para agregarle peso de a gratis, quién sabe si los deleites que puedan obtenerse del adulterio basten para compensar este defecto. Nada más tener que recordar nombres distintos, en agendas separadas, cuidándote de no apretar el botón equivocado del celular cada vez que mandas un mensaje implica mantenerse al pendiente de un cúmulo de pequeños detalles que degradan el placer de la aventura a un deber esclavizante; deber a la pasión si se quiere, pero deber al fin y al cabo. Si eres uno de esos tipos que se dispersan con facilidad, por lo que requieren dedicar toda su atención a cada una de sus empresas si quiere sacarlas adelante, deberías estar de acuerdo, y tal vez descubras que la idea de ese three-some que desde hace tiempo te calienta la cabeza en la práctica no es tan gratificante.

Ahora el eRRe les tiene otro dilema, más o menos intrincado que elanterior, decídanlo ustedes: ¿si lo que distingue al amor de otros tipos de cariño es esa especie de apego que le tienes a ciertas personas –papás, amigos, novias, o bueno, hasta gatos o perros- por encima del resto, qué corresponde cuando tu persona favorita en el mundo para ser feliz te pide que la devuelvas a la muchedumbre anónima del horizonte? Ah-ja-ja, ¿verdad?

jueves, 15 de enero de 2009

Demonios y polvo

Tengo el dedo en el gatillo
Pero no sé en quién confiar
Cuando veo dentro de tus ojos
Sólo hay demonios y polvo
Estamos muy, muy lejos de casa, Bobbie
Casa está muy, muy lejos de nosotros
Siento que un viento sucio sopla
Demonios y polvo

Tengo a Dios de mi lado
Y sólo trato de sobrevivir
¿Qué pasa si lo que haces para sobrevivir
Mata las cosas que amas?
El miedo es cosa poderosa, nena
Puede volver negro tu corazón, confía en eso
Tomará tu alma colmada de Dios
Y la llenará con demonios y polvo

Bueno, soñé contigo anoche
En un campo de sangre y piedra
La sangre empezó a secarse
El olor a levantarse
Bueno, soñé contigo anoche, Bobbie
En un campo de lodo y hueso
Tu sangre empezó a secarse
Y el olor a levantarse

Tenemos a Dios de nuestro lado
Sólo tratamos de sobrevivir
¿Qué pasa si lo que haces para sobrevivir
Mata las cosas que amas
Teme a una cosa poderosa?
Volverá tu corazón negro, confía en eso
Tomará tu alma colmada de Dios
Y la llenará con demonios y polvo
Tomará tu alma colmada de Dios
Y la llenará con demonios y polvo

Ahora cada mujer y cada hombre
Quiere adoptar una postura correcta
Encontrar el amor que es voluntad de Dios
Y la fe que Él comanda
Yo tengo mi dedo en el gatillo
Y esta noche la fe no basta
Cuando veo dentro de mi corazón
Sólo hay demonios y polvo

Bueno, tengo a Dios de mi lado
Y sólo trato de sobrevivir
¿Qué pasa si lo que haces para sobrevivir
Mata las cosas que amas?
El miedo es cosa peligrosa
Puede volver negro tu corazón, confía en eso
Tomará tu alma colmada de Dios
Y la llenará con demonios y polvo
Sí, tomará tu alma colmada de Dios
Y la llenará con demonios y polvo

martes, 6 de enero de 2009

Rola voluptuosa para el inicio de un año famélico

Sólo el amor
Puede hacer llover
Como el mar besa a la playa
Sólo el amor
Puede hacer llover
Como el sudor de los amantes
Tendidos en los campos

Amor, reina sobre mí
Reina sobre mí, llueve sobre mí.

Sólo el amor
Puede traer la lluvia
Que te hace anhelar al cielo
Sólo el amor
Puede traer la lluvia
Que cae como lágrimas de las alturas

Amor, reina sobre mí
En el camino seco y polvoriento
Las noches que pasamos separados solos
Necesito volver a casa a la fresca, fresca lluvia
No puedo dormir así que me recuesto y pienso
Que la noche es calurosa y negra como la tinta
Oh Dios, necesito un trago de fresca, fresca lluvia

Love Reign O'er
-Pete Townshend (vers. al castellano: eRRe)
Cualquier día es un buen día para sacar los trapitos mod, viajar en motoneta con Jimmy y colapsar en esa gran roca que asoma en el océano frente a la Isla Toqueyrol mientras las cuatro caras de Quadrophenia se suceden dando vueltas y más vueltas en el tocadiscos.

http://quadrophenia.net/

¡A callar lacayos!

Visiten el blog del mero-mero Tirano (desde el exilio) de la Isla Toqueyrol... ...o que todo el peso de su furia caiga sobre vosotros...
Yo mejor no me arriesgaba: http://tachepiranha.blogspot.com/

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Los eRRementales de 2008

Ya se acabó el 2008, ¿a ustedes cómo los trató? En esto del ocasional comentario de discos nunca faltan los quejumbrosos, que la cosecha del año estuvo floja, que las nuevas bandas apestan y las de siempre van en picada. Como dice el compa Tsuru (de blog.tsururadio.com), el año es tan bueno o malo como uno lo quiera hacer. El que quiere azul celeste que le cueste y quien busca encuentra el álbum que estaba esperando volarle la cabeza.


Que la tecnología sirva de algo, ¿no? La llegada de un iPod a la vida del eRRe significó que éste fue uno de los años en que tuvo la oportunidad de echarle oído a mayor número de títulos, aunque sin mucho tiempo para dedicarle a cada uno, lo que volvió particularmente difícil la selección de los eRRemantales 2008.


Nos gustan las listas porque nos persuaden de que existe un orden posible para tener algún control sobre el mundo. “Siempre lleva un número en la portada”, le aconsejó un editor hace unos años al eRRe. “Al público le gustan los números. Números llaman más números. Los números venden”. El encanto que al parecer ejercen los programas tipo “las 25 tetonas más exuberantes de la farándula” o “las 100 canciones de la década que hablan de bocadillos”, apoyan el punto de vista del editor. Las listas nos atraen porque son una manera de pasar el tiempo de nuestra existencia menos arriesgada que practicar montañismo pero que igual nos brinda la ilusión de creer que lo que hacemos significa algo.


De ahí a presumir que el orden de uno es mejor que el de los demás, ya hay un tremendo salto de soberbia. Si les presentara ésta como una lista de “lo mejor del año”, eso implicaría que el eRRe ha escuchado todos los lanzamientos discográficos del año a nivel mundial, simplemente les estaría mintiendo. Por otro lado estaría la cuestión de ¿cuál es tu autoridad para decir que esto es “lo mejor?


Lo mejor es que en la disquisición musical también aplica aquello que Jorge Luis Borges aconsejaba a sus alumnos de literatura sajona: “Si un libro no les apasiona, no importa qué tan bueno digan los demás que es, devuélvanlo al estante. Si un libro no les apasiona, es que no eran ustedes el lector que esperaba. Si Shakespeare no los apasiona, déjenlo”. El mejor disco invariablemente es el que te emociona, te sacude o por lo menos te divierte. Como sea, por encima de las preferencias personales la lista del eRRe procura brindar una panorámica general de lo sucedido en el año musical. Ha dejado fuera Grapefruit Moon, por ejemplo, el disco de Southside Johnny con versiones big band de rolas de Tom Waits, uno de los que más escuchó en los últimos meses del año, para favorecer otros, que quizá no lo prendieron tanto pero que merecían destacarse por la vitalidad de la propuesta. Otros grandes discos del año como Because Her Beauty Is Raw and Wild de Jonathan Richman o and the Red Empire Orchestra de Micah P. Hinson por más que le gustaran fueron sustituidos por títulos que le parecieron más completos o innovadores. Ha querido guiarse por el potencial y lo distintivo del sonido. Viendo la lista, el eRRe no puede evitar lamentarse por la ausencia de títulos emparentados con el hip-hop, el techno o el metal (campos del quehacer musical no muy frecuentados por el eRRe), pero esto simplemente se debe a que durante el año no escuchó algo dentro de estos géneros que realmente le pareciera trascendente (según se ve todos coinciden en que The Carter de Lil’ Wayne mandó en el hip-hop, apenas lo bajó y todavía no lo oye, por lo que no podría decirles; por lo demás ya saben que aquí sugerencias y correcciones siempre son bien recibidas).


Si el proceso de selección fue difícil, calificarlos de plano es pedir demasiado. La jerarquía aquí propuesta es mero trámite y nadie debe sentirse ofendido porque consideran que determinado disco merecía mejor posición o porque de plano no aparece uno a su parecer indispensable. Como les decía el eRRe a sus alumnos, no se preocupen por el número, lo que importa es la vida fuera del aula. Si un día llega el disco para llenar ese vacío que ni siquiera sabían que tenían, que cuando lo tocan es como si las paredes se derritieran y cesara el rumor del mundo, nada les importará el juicio de la demás gente, vamos, ni siquiera su propio juicio, no pasarán un momento del día sin que sus notas, sus melodías, sus letras les aguijoneen como un enjambre de avispas cerebrales, se apurarán en terminar sus menesteres cotidianos con tal de tener otro momento a solas los dos –los incontinentes se encajarán el iPod de camino al metro-, la sangre les hervirá cuando alguien ose calumniarlo, le prodigarán la devoción de un amuleto y finalmente, como el yonqui con su veneno, emprenderán la búsqueda de nueva música que resucite tan excepcional sensación.


Va por ahora la lista. Si algún día quedan listos los comentarios de cada uno de los títulos seleccionados, se actualizará la entrada. Por el momento alguna orientación obtendrán así como está (por lo menos algo que buscar en google). No resta pues más que mandarles un apretado abrazo navideño (más apretado para ellas) y desearnos a todos que en el 2009 por lo menos nos mantengamos con gracia sobre la tablita. Pasen por los comentarios para recibir lo que merecen.


20 álbums eRRementales de 2008:

20. A Mad and Faithful Telling - Devotchka
19. Visiter – The Dodos
18. Re-Arrenge Us – Mates of State
17. Real Emotional Trash - Stephen Malkmus & The Jicks
16. Rip It Off – Times New Viking
15. Women As Lovers – Xiu Xiu
14. Saturdays = Youth – M83
13. Með suð í eyrum við spilum endalaust - Sigur Ros
12. The Mandé Variations – Toumani Diabaté
11. Sima – Isol / Zypce


10. Made in the Dark - Hot Chip

9. Dig, Lazarus Dig!!! – Nick Cave & the Bad Seeds

8. Vampire Weekend – Vampire Weekend

7. Songs in A & E – Spiritualized

6. Moonbeams - Throw Me The Statue

5. The Ken Burns Effect - Stars Like Fleas

4. Fleet Foxes - Fleet Foxes

3. Are The Very Best - Esau Mwamwaya & Radioclit

2. Microcastle - Deerhunter


1. Luna - The Aliens


10 álbumes eRRementales hispanoamericanos de 2008:

10. Los de atrás vienen conmigo – Calle 13
9. Heartbeats – Los Guanábana
8. Con la Original Jazz Orchestra - Santiago Auserón
7. Uno - Ondo
6. Tu hoguera está ardiendo - Klaus & Kinski


5. LP - Los Punsetes
4. T.O.T.E. – Tote King
3. 110% - Sponsors
2. Tu labio superior - Christina Rosenvinge


1. Sima - Isol/Zypce


Reediciones y similares:

Tell Tale Signs. The Bootleg Series: Vol. 8 - Bob Dylan
Pacific Ocean Blue - Dennis Wilson
Just Look Them Straight in the Eye and Say... Pogue Mahone - The Pogues

50th Anniversary Kind of Blue – Miles Davis
The La's Deluxe Edition - The La's



Fiasco del año:

Festival Colmena

lunes, 15 de diciembre de 2008

eRRe en el 22

Desde el mes pasado en la página de la agencia de noticias de Canal 22 pueden consultar las opiniones del eRRe sobre novedades discográficas selectas. Cuestión de acceder a http://www.noticias.canal22.org.mx/ y buscar en la barra a su izquierda la sección de "El atril", darle click y luego de echarle un ojo a las reseñas literarias, pasar a la sección de discos. Sale pues.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Crónica berlinesa: Daniel Johnston, 2-11-2008, por Tachepiranha

Lo primero que sorprende cuando uno ve el documental The Devil & Daniel Johnston (Jeff Feuerzeig, 2004) -consistentemente ignorado en las muestras de rock en el cine a últimas fechas tan en boga en México - es que en una época anterior a que los reality shows, los celulares multimedia y la fiebre por los blogs masificaran la fantasía de que todos somos sujetos de un documental en potencia, Daniel Johnston haya llevado un registro de su vida tan pormenorizado. Pilas de casetes y cintas de super-8 dando testimonio de Daniel discutiendo con sus padres, charlando con sus amigos, pidiéndole a Laurie que diga “te quiero Dany” para convertirse de manera más que literal en el amor de su vida. ¿Por qué? Sencillo, porque Daniel estaba convencido de que un día sería famoso, como los Beatles.

Daniel Johnston encarna el punto paroxístico fuera de cualquier glamurización de la demencia pretendida por Hollywood en la frase que Tyler Durden pronuncia en la película Fight Club (David Fincher, 1999): “Todos fuimos educados por la televisión en la creencia de que un día seríamos millonarios y dioses del cine y estrellas de rock. Pero eso no sucederá. Y lentamente nos estamos dando cuenta. Y estamos muy, muy encabronados”. ¿Podría ese sentimiento de frustración ser el diablo que Daniel está obstinado en repeler como si de los leones hambrientos que rodean a su tocayo en la Biblia se tratara? El mismo diablo que combatía cuando provocó que el aeroplano piloteado por su padre se estrellara, casi costando la vida de ambos, en su empeño por imitar al héroe de una de sus historietas predilectas, Gasparín, el fantasma amigable.

Los datos de la locura de Daniel son simples. Tanto que podrían configurar la historia de cualquiera. Todos podríamos ser Daniel Johnston. Deberíamos agradecer que no lo somos. A The Devil & Daniel Johnston pronto la complementará una contraparte, The Angel & Daniel Johnston (Antony Crofts), un dvd -en principio lanzado exclusivamente para el público europeo- que muestra a Daniel en la Union Chapel de Londres en julio de 2007 sobreponiéndose a su álbum de demonios internos para ofrecer un concierto subyugante. Tachepiranha nos comparte la experiencia de haber presenciado su paso por la ciudad de Berlín el 2 de noviembre pasado en ésta, más que reseña de un concierto, crónica de una sensación redactada en exclusiva por insistencia del eRRe, quien reconoce su terquedad al insistir a Tachepiranha en que se exprese de una forma por la que más de una vez ha manifestado su aversión, aun cuando se trata de una disciplina que su cerebro, ducho en complejidades ingenieriles, dominaría sin mayor dificultad el día que se lo proponga. El eRRe pues le dirige un doble agradecimiento: por el esfuerzo puesto en esta obligada aportación… y por no intentarlo más a menudo. Al final podrán disfrutar de dos videos, el primero un fragmento de lo acontecido aquella noche berlinesa; el otro un adelanto de The Angel & Daniel Johnston.

El diablo vs. Berlín

por Tachepiranha

“So this is Berlin”… dijo visiblemente emocionado Daniel Johnston durante su presentación en el otrora Teatro del Pueblo de la antigua República Democrática de Alemania. Intento hacer memoria de cuáles fueron sus palabras exactas… lo que no se me olvida es el momento de involuntaria incorrección política cuando quiso explicar lo emocionado que se sentía de visitar la ciudad, “because I am a big fan of World War II”, detalle que de inmediato distinguió a extranjeros de alemanes, los primeros celebramos el comentario con sonoras risas mientras ellos mantuvieron el silencio típico de una ciudad dura para que alguien o algo la asombren, y aun así es puerto obligado para todo navegante de la escena musical.

El respeto absurdo, más bien rayano en brutal indiferencia, con el que la gente del primer mundo asiste a cualquier espectáculo, procurando no perturbar la interpretación del artista, genera una asepsia incomoda en la que cualquier muestra de entusiasmo generado por la emoción de la música puede motivar la represión verbal de algún miembro de la audiencia. Baste recordar el jocoso episodio vivido en el concierto del maestro Nick Cave en esta misma ciudad, donde el frente del escenario lo coparon hordas extranjeras deseosas de brincar y celebrar cada ejecución del señor Cueva y sus Malas Semillas, euforia que ni por asomo se contagió a los locales, quienes estaban particularmente escandalizados por la conducta “inadecuada” de un muchacho helénico al que constantemente le pedían que se tranquilizara, ante lo cual éste atinaba a responder contundente: “Fuck you!!! This is a rock concert!!!.

Pero no siempre sucede así. Como todo un aparecido en el día de los fieles difuntos, Johnston despertó y probó el límite de la emoción de una audiencia que en cuanto se abrieron las puertas de acceso colmó el recinto. Un primer set en solitario, media hora aproximadamente de acordes toscos, voz destemplada y letras asesinas; en el escenario un hombre regordete, ajeno a las imposturas de las estrellas de rock, sus movimientos corporales fuera de control, tanto que en cualquier momento parecía que un brazo se le iba a zafar o el corazón le saltaría del pecho, parco en el trato con la gente y una forma grotesca de tomar agua de una botella. Esa fue la tónica del primer asalto. Johnston lucía bastante consistente con la imagen que alguna vez vi en el documental (que mi entrañable director musical, el eRRe, tuvo la cortesía de presentarme) The Devil & Daniel Johnston, o sea un tipo completamente alejado de lo que algunos llaman realidad pero lo suficientemente lúcido para alterar su entorno con secuencias de palabras puestas en música que caen como golpes de marro contra concreto asaltando el sentimiento sin clemencia.

Vino un receso de 15 minutos, Daniel prometió regresar con la banda abridora, una grata revelación holandesa que se hace llamar John Dear Mowing Club. Regresó dispuesto a honrar el título de una de sus creaciones “Rock this town”, simplemente resuelto a voltear de cabeza al lugar, sin perder de vista la carpeta en el atril que guardaba la letras de sus canciones… “Casper the friendly ghost”, “Rock & Roll EGA”, un cóver de sus idolatrados Beatles, “Help”, y otras, volaban por la oscuridad como mariposas de la chistera de un mago extravagante indefenso ante su propia magia.

No soy conocedor de la obra de Daniel Johnston, pero no creo que haga falta repetir de memoria cada una de las canciones para disfrutar el concierto de un artista considerado “de culto”, esas son mamadas que inventan fanáticos puristas que no supieron estirar la quincena para comprar el boleto para ver a uno de los protagonistas de la banda sonora de su vida o que de plano se apendejaron. Gracias al eRRe conocía lo suficiente para saber que el diablo Johnston era capaz de construir canciones en extremo conmovedoras, que supongo ante el escaso contacto con el mundo que habitamos el resto de nosotros estremecen sin que casi medie esfuerzo alguno, así que: por qué carajos no iba ir a verlo si tenía la oportunidad de hacerlo.

No tengo mucho más que agregar, tal vez sólo una parte del correo que dirigí a mi carnal eRRe después de la presentación: “al terminar el concierto la gente se quedó, como nunca había presenciado, gritando y aplaudiendo por más de 10 minutos, exigiendo que Daniel Johnston regresara; pero me parece que de manera inconsciente, aunque hubiera sido un gran detalle para recordar mucho tiempo, él supo que no hacía falta más, luego de un magnífico cierre interpretando una brutal, casi criminal versión de True Love will find you in the end (la cual empañó la mirada de este tu amigo) y al final volver para regalarnos “Devil Town”: “I was living in a devil town, didn’t know it was a devil town”. El daño ya estaba hecho.


viernes, 5 de diciembre de 2008

Feliz cumpleaños, papá... hasta ese mundo que hoy habitas...

El mareo

Guadalajara, como casi cualquier cosa en la vida, importa en la medida que remite a una rola. Como el eRRe usando “Corredor callejero” de Gerardo Enciso a manera de seudónimo la primera vez que lo publicaron en la prepa. “…Y te preguntas, ¿hay un lugar dónde pasarla bien?”. La piel monstruosa de los personajes que pinta José Fors, o el mismo José Fors, de vuelta en el DF sobre el escenario de la Pirámide tocando con la Cuca, entre Revolución y Periférico, levantando el tenis que Tachepiranha perdió en el slam, “a ver, cabrones, el dueño de este pinche tenis que se acerque al escenario o me cae que mañana no va a poder caminar”. Toqueyrol continuando sus estudios submarinos en la Narvarte protegidos con gogles de absenta: Nooo meeee haaalloooo. Calamaro que roba versos de Sabina y esta sombra que abraza a esta otra. ¿Fue la noche que acudimos juntos cuando prometió tocar por lo menos una vez a la semana en esa ciudad? No es que saberlo importe para tomarlo como un juramento de felicidad. La conversación de un hombre y una mujer deshilachados en sábanas vaporosas. That’s the power of music, dice él. I have never felt that, expira ella. Es la rola de Soundgarden, “Searching with my good eye open”. El llanto inconsolable del que por más que insistas nada te confesará la catedral. No hay quitamanchas para la pasión. Un muñequito contorsionista que baja por el espejo echando maromas. Con tan poquito un mundo que no importa el naufragio tocando a la puerta, como la niña prendida en ráfagas de Premiata. Estos secretos minúsculos que nadie escribió en un libro conforman nuestra cofradía. Este círculo perfecto. Que nadie penetra en arena desértica. Como mirarte en una foto donde no saliste. Tonta sonrisa. Patada en el ojo. Insulto que empalaga los oídos de trapo que les salen a los amantes. Aquí viene el mareo.