El pasado 6 de marzo se cumplieron 15 años de la muerte de Mark Linkous por suicidio. La manera en que lo cometió me conmueve mucho. Hace poco tuve la oportunidad de ahondar en la ruta que conduce a ese desenlace gracias al documental de 2022 This Is Sparklehorse (dirigido por Alex Crowton y Bobby Dass). Cuando truena la banda que tenía, The Dancig Hoods, Linkous ya estaba casado, y para no molestar el sueño de su mujer, por las noches se encerraba en el cuarto de lavado a grabar sus nuevas canciones con voz bajita, un estilo que marcaría la música que empezaría a presentar con el nombre de Sparklehorse. El primer álbum que grabaría es Vivadixiesubmarinetransmissionplot, de 1995. Al año siguiente, mientras lo promovía en una gira como telonero de Radiohead, una sobredosis lo dejó inconsciente en una posición antinatural, requirió de varias cirugías que aun así lo mantuvieron tocando en silla de ruedas. Para 1998 sacó Good Morning Spider, el título ironizaba sobre su nueva condición de “patas de araña”. Vino en 2001 It’s a Wonderful Life, con colaboraciones de PJ Harvey, Tom Waits, John Parish y Nina Pearson, traía una canción en coautoría con Vic Chesnutt, poderosa influencia en su vida, un músico que por sus propias circunstancias también había quedado discapacitado, a Mark le gustaba decir que si Vic podía, entonces él podía. Dreamt for Light Years in the Belly of a Mountain, en 2006, fue un primer fruto de su colaboración con Danger Mouse. El segundo vendría en 2010 con Dark Night of the Soul, donde Linkous relega las responsabilidades vocales en invitados de lujo como Iggy Pop, Wayne Coyne (de Flaming Lips) o David Lynch. Este último convocado no sólo a cantar, sino a completar la otra parte del proyecto, tramaban un concepto audiovisual, Lynch no haría videos de las canciones, sacaría fotografías para un libro que incluiría el disco. Por la cantidad de artistas involucrados, conflictos entre disqueras les impidieron cumplir su plan. Esta historia nos remonta al amanecer de la piratería digital por internet, el libro salió publicado con un disco en blanco, listo para quemar, ya que no podían editar oficialmente su nueva música, Linkous y Danger Mouse la pusieron a circular en servicios de distribución ilegal de archivos para que quien gustara, se sirviera. La Navidad de 2009 trajo una pésima noticia, Vic Chesnutt se había quitado la vida. El 6 marzo de 2010, Mark Linkous pasaba el día en compañía de unos amigos con quienes planeaba mudarse en Knowville, TN. Atravesaba una amarga separación con su esposa de 19 años, Teresa. Una serie de mensajes en su Blackberry lo pusieron alterado. Se levantó y anunció a sus amigos que saldría a dar un paseo por el vecindario. Ellos no se dieron cuenta que se había llevado un rifle que guardaba. Aproximadamente a la 1.15 de la tarde, un testigo lo vio sentado en un callejón cerca de la calle Irwin, acomodarse el rifle en el costado izquierdo y jalar del gatillo. Esta es la parte que me deja helado, no tanto por el suicidio, pero ¿quién se suicida disparándose al corazón? Y luego con un rifle… Si ya decidiste que te quitarás la vida mediante un arma de fuego, lo natural sería apuntar a tu cabeza y en dado caso usar un revólver para garantizar los resultados. ¿Pero cuál es el manifiesto de dispararte al corazón? Por un lado, es más posible que falles en el intento de quitarte la vida; por el otro, si atinas, a nivel simbólico no quedan dudas; no te disparaste a la cabeza porque ni siquiera tuviste que pensarlo: sencillamente te explotó el corazón.
I
Qué viste la primera vez del otro lado
picos de pájaros amarillo dolor abriendo
un pasadizo de lluvia en playa de iglesia
risitas que te caminan el rostro si buscas
la punta desmadejada de tu arrepentimiento
Pianos afiebrados lanzados a fauces náuticas
inmersión con equipo de música antifaz
visor tanque de oxígeno que graba la procesión
de ballenas a medio insomnio arbotante
la radio con interferencia libélula anuncia
que antes del amanecer ponis ciegos
empujarán la carreta cuesta abajo
el horizonte. Y al despertar, baile de araña.
Destazado candelabro. En cualquier trabajo
te pagan por empezar de nuevo.
II
Marchaban los rastrojos que escupía el subsuelo
cazadores de miel desollados en una guerra
para las abejas otra visita del circo a la ciudad
Cuando el canario faltaba a dirigir la orquesta
los sábados rumiaban tedio y hojas de afeitar
Al pie de un secreto estacionaste el submarino
Agobiado por los paréntesis en el periscopio
¿abriste la escotilla y salió a recibirte “Happiness”,
ese perrito que le daba cuerda a tu niñez?
Lo que sí, el rubí avanzaba seguro el nuevo ojal
de tu camisa. En lugar de estrella de Belén
Vic apagó su cometa en Navidad. La primavera
prometía témpanos de angustia, últimas chispas
que te saltaban de la cabeza, jinete fundido,
fogonazo al corazón a mediodía,
noche oscura del alma.

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