La verdad es que de haberse quedado a ver a Paul, el eRRe sentiría que estaba traicionándose a sí mismo sabiendo que podía ir a ver a Charly García. Como cualquiera de su generación y posteriores (incluso anteriores), a Paul el eRRe lo recibió en paquete, no muy distinto a los tabicones de Biología que tenías que leer en la escuela y te quitaban cualquier amague por saber más de los seres vivos, te tienen que gustar los Beatles, pus si de ahí viene toda esta onda, y sí, la música está chida y lo que innovaron y tal, pero en cierto sentido es algo un poco muerto, ¿no?, como un animal disecado, mira qué chingón era pero por más que le hagas nadie puede moverle a la leyenda de los Beatles. Al eRRe lo que le tocó fue crecer pedazo tras pedazo descubriendo la genialiad de Charly García con los discos impecables que sacó en los 80 y para el final de la década ya estaba enganchado, siguió escuchando concienzudamente cada nuevo álbum, escombrando en el Tianguis del Chopo y luego en internet, viejas grabaciones, conciertos, material inédito, además de enterarse de las noticias escandalosas que rodeaban la vida de Charly, lo de menos si se comparan con la música, pero sin las cuales Charly no sería la leyenda que es, una leyenda que por lo menos viste construirse. Para que entiendan: el eRRe ha escuchado más veces Parte de la Religión o Say no more de lo que nunca escuchará el Sgt. Pepper’s. Y si quieren una confesión: los Bicles ni siquiera lo entusiasman como deberían si tan amante del rocanrol se dice.
¡Hayase visto tamaño embustero! El primero en sorrajarle una guitarra en la cabezota sería el propio Charly García, que mientras diluvia previo al concierto gratuito que ofrecerá en el marco del XII Festival Internacional de la ciudad de Puebla, el 28 de mayo de 2010, mismo día en que Paul ofrece el primero de dos conciertos en el Foro Sol de la ciudad de México, hace esperar al público poniéndoles pura música de los Bicles. Cuidado con ese “nos hace esperar”, que dada la fama que ha criado Charly podría prestarse a oscuras especulaciones. A las 8 de la noche en punto –hora en que estaba programado el inicio del concierto- Charly sale al escenario acompañado de sus músicos para pedir paciencia, que nada más amaine la lluvia empiezan a tocar. Explosión de cánticos a Charly. Guau. Así que este es el tipo que salió de la finca de Palito Ortega. Habrá quienes digan que extrañan el rocanrol, pero cualquiera agradece la cortesía, y es una mentira que uno tenga que estar peleado con la otra para existir como lo demuestran Leonard Cohen, o Tom Waits, o el recién fallecido Ronnie James Dio, o para el caso Sir Paul. Hasta Charly en una entrevista con ocasión de su paso por México reconoce el cliché de los excesos: “creo que los rocanroleros en un punto han hecho eso antes y ya no necesitan más hacerlo”.
La lluvia en Angelópolis quizá merma en el número de asistentes al concierto en la explanada del Complejo Cultural Universitario BUAP, pero una vez llegando no hay mayor inconveniente, se ha instalado una generosa carpa que, según le comentan al eRRe, fue desbordada por los seguidores del Buki y Joan Sebastian –total ni llovió cuando estuvieron-, pero en esta ocasión alcanza a la perfección para cobijar del clima a las mil y cacho de personas -¿quizá 2 mil?, soy muy malo para estos cálculos- que nos hemos congregado para el primer concierto de esta minigira que Charly García realiza en México. Sin embargo el escenario, con un techito más bien precario, no corre con la misma suerte, de ahí la tardanza, pues luego de la cantidad de coctelitos extravagantes a los que debe haber sobrevivido, Charly García no se nos va a morir de una vulgar mezcla de agua y electricidad. Hombres en impermeables se afanan trapeando el tablado en lo que parece una tarea imposible, esta lluvia ladina apenas finta calmarse suelta un nuevo latigazo de agua, que ataca, no de arriba p’abajo, sino por los costados.
La falta de previsión contra las inclemencias pluviales no es la única falla de organización. Algún poblano ilustre tuvo la idea de programar el mismo día, en el mismo lugar y casi a la misma hora otro concierto, ni más ni menos que de Miguel Bosé (“ese gran rocanrolero”, diría agobiado Alex Lora antes de volver a hablar con los abogados de su hija). Charly gratis, afuera, en la explanada, y “Papito” Bosé enfrente, en el interior del auditorio del mismo Complejo Cultural, él sí cobrando para complacer a la snobiza poblana. Esto ocasiona que llegar sea un desmadre, que no haya lugar en el estacionamiento –en la entrada una manta advierte: “Exclusivo para el evento de Miguel Bosé”- y que ubicar los accesos para cada espectáculo sea un desmadre –no te confundas y de repente ya estés cantando “yo seré un hombre por ti” en lugar de “y cuando estés masturbando a la nena…”.
Pero las apariencias engañan. eRRe acompañado de Doctor Cuajo –quien actualmente dirige una película de animación en Puebla que pronto los dejará con el ojo cuadrado- a la llegada se encuentran con un par de damas –una de ellas harto de bonita-, vestidas de negro, muy arregladitas, cubriéndose con su paraguas, con toda la pinta de ir a ver a Miguel Bosé. Tamaña sorpresa cuando la bonita les dice, “¿Van a Charly García? Vengan es por acá”. Cuajo y eRRe, acostumbrados a las miradas despectivas de las damas capitalinas con porte similar, que sólo se calienten oyendo a Camila, casi al unísono exclaman: “¿A poco ustedes también?”. “¡Claro! ¡Qué Miguel Bosé ni qué la chingada… ¡esas son mamadas!”. ¡Y esa es la actitud, mi angelito poblano! Por falta de fortuna y aplicación, en cuanto entran el angelito se pierde en la multitud, tal vez abriéndose paso hasta la primera hilera de batalla.
Aguanta, eRRe, ¿cómo? ¿Te echaste un viaje siguiendo a Charly García y no estuviste hasta delante? La única explicación que podría dar es que ya aprendió a disfrutar los conciertos y no a sufrirlos. Si en el disco Say no more Charly ponía que “la película te la montás vos”, el eRRe opina “el concierto te lo montás vos”, qué importa la distancia a la que estés en tanto te la pases bien bailando y cantando a tus anchas, , eso es mejor que cuidarte de no quedar aplastado entre el mastodonte de 120 kilos zangoloteándose a tus espaldas y la barra de contención que tienes delante.
En suma, que “el rocanrol te lo montás vos”; si tú no te crees la estrella de tu propia película, ¿tons a quién vas a convencer de nada?, ¿para qué parapetarse horas apartando un lugar hasta el frente? Mejor, tanto que hablamos de películas, vamos a dar el rol por los estudios donde Doc Cuajo tiene a un impresionante equipo de animadores, diseñadores y demás artífices visuales dedicados a sacar adelante la película de un niño que busca la revolución de sí mismo en plena Revolución Mexicana. Luego una parada por chelas y choros en casa del compa Gamba. Liberado momentáneamente por las naturales presiones que un cineasta ocupado en su ópera prima carga en la cabeza y ante la indefinida espera impuesta por la lluvia, Doc Cuajo está que da su reino por una chela. Tras discernir sobre la posibilidad de comprar un boleto para Bosé con tal de sacar una chela del bar del auditorio, Cuajo emprende una incursión al Oxxo en la que casi le iría la vida. Déjenlo, que de peores se ha salvado. A poco de su partida parece que la lluvia por fin se deja vencer por el sueño, retiran las lonas de los instrumentos, el rumor de expectación aumenta en la muchedumbre. Un golpe de baqueta al snare de la bataca seguido de otro y otro más anuncian “Demoliendo hoteles”. La banda pisa la tarima. En cuanto sale el hombre del bigote bicolor la gente lo abraza en una oleada de júbilo. El concierto de Charly García acaba de empezar.
3 comentarios:
Muy buena crónica. Yo voy a ver a Charly hoy al Auditorio. Muy emocionado.
Chingón, Cristobal, para ahora debes estar igual de emocionado... y un poco melancólico, por haber visto a Charly en el Auditorio.
Ah, qué tienen que ver los Chiclets y McCartney... ese viaje no me latió. De hecho mejor, este tipo de coincidencias purgan los conciertos de fansartillos.
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