Los boletos fueron nada baratos y el lugar resultaba sospechoso para cualquier concierto ligeramente ruidoso. El Voilà está ubicado en un rinconcito al final del pasillo donde están los bares y restaurantes aptos para el mamoneo en la plaza comercial Antara de Polanco. “Quizá sea lo apropiado ahora que las rolas de Fito Páez se utilizan para anunciar autos de lujo en la televisión”, dijo el eRRe a Mystery Girl mientras se formaban para entrar. En estas circunstancias y oyendo los comentarios del resto de la gente, todos nos esperábamos un concierto acústico. Pero no, resulta que Fito salió con toda la electricidad por delante acompañado de su nueva banda, los Killer Burritos, abriendo con “Lejos en Berlín”, la primera canción del Ey!, una de las menos conocidas de su catálogo pero de las que más le gustan al eRRe con sus guitarras chonchas. El acelere siguió adecuadamente con “Taquicardia”, de Giros. Estas dos el eRRe casi está seguro que nunca las había oído en concierto. “11 y 6” sonó en la versión más roquera que haya tenido. El público brincaba, alzaba las manos cual barra brava, un grupito, ondeaba una manta con logos de la Franja del Puebla y parece que del Real Madrid, un poco fuera de lugar, pero qué chingados, Fito ya nos tenía sudados y en sus manos mientras los meseros más elegantes que muchos de los asistentes se abrían paso para repartir los güisquis (como la noche y el lugar se prestaban al dispendio, “tráeme otro Glenfiddich”). Unas rolas más y el Fito se despide para que los Burritos se despachen un par de sus propias rolas: no estuvieron mal, especialmente la segunda. Después se despiden los Burritos para dejar al flaco de Rosario sólo con su teclado. “Esta quizá sea la canción más triste que haya escrito” y los dedos empiezan a deslizarse por las blancas y las negras para dar inicio a una interpretación de “La despedida” que la gente enfebrecida canta de memoria. Páez para en seco. “Espérense, esta déjenme cantarla porque para cantar todos mejor vamos a la iglesia”. Sonoras carcajadas seguidas por un “shhhh” paradójicamente cuasirreligioso. Más rolas de a solapa aunque por dentro cada uno de los presentes apenas podemos contenernos para seguirlo a voz en cuello. Cagado de risa el eRRe perversamente se solaza cuando Mystery Girl, alérgica a la música de Armando Manzanero, deforma su rostro de felicidad en terror cuando entona “Esta tarde vi llover” y promete molestarla eternamente con ese momento cada vez que su admiración por Fito amenace con desbordarla. En medio de una delicada aproximación a “Creo”, un borrachín que desde antes de apagarse las luces pide chupe tras chupe dándole su American Express dorada al mesero que trata de “Giuseppe” rompe el frágil silencio con un “¡Viva México, cabrones!” convirtiéndose en blanco de repudio. Fito se ríe. Mr. Borrachín entonces replica “Aistá, pero te hice reír, wey”, obviamente sin darse cuenta que esa mueca es más bien de “nunca falta un pendejo como este”. Un “Fue amor” tendiente a lo guapachoso, “Tumbas de la gloria” y ya nadie se contiene más: cantamos otra vez. Queburritos vuelven para tupirle un rato más al rocanrol con "Al lado del camino" y "Naturaleza sangre" ralentizada en su lado más blúuuus. “Ciudad de pobres corazones” marca el principio de la recta final con un “Tercer mundo” injertado al golpe del riff de la zepelinesca “Heartbreaker”. Una chava se monta en los hombros de alguien para enseñarle las tetillas a Fito. Órale, para toda su fresez al final las cosas siempre sí se pusieron rocanroleras en el Voilà. Es decir, eso de poner las chichis al aire a estas alturas ya es un súper cliché, pero cualquier disrupción más o menos sexual siempre será perturbable y bienvenida. Terminando “A rodar mi vida” amaga con despedirse, pero más que obvio es que no partirá así no más. Reaparece habiendo cambiado el saco y la corbata por una playera roja con la leyenda “Let’s Get Lost” la cual pone en evidencia que eso de llamarle “flaco” va siendo pura inercia. El arreglo arrancherado a “Un vestido y un amor” termina delatando la deuda que estos Burritos tienen con otros: los Flying Burrito Brothers. “Dar es dar”, “Mariposa technicolor” y c’est fini en el Voilá. De camino a la salida la argentina horrible que acompaña a otra argentina –lindísima- va a buscar al Borrachín para reclamarle que su grito no le agradó al “maestro”. El borrachín, alzando la voz de nuevo, le responde “¿y vos de dónde sos? ¡Viva México cabrones!”. De los dos no hay a cuál irle. Los demás continuamos nuestro camino apretándonos el pecho con la promesa que Rodolfo nos hizo: “¡hasta el próximo disco!”. ’Ta güeno, procura no colgarte mucho.
*La foto es de the one and only Mystery Girl
5 comentarios:
Holas.
También anduve por esos lares, Fito es genial, el concierto estuvo de pocas tuercas, simplemente extraordinario.
Lo único que me tiene un poco fuera de mi, son los precios de los boletos, no entiendo si él se vende muy caro o de plano ni se entera de las cantidades cobradas, según he leído, en Caracas pocos pudieron pagar las entradas, los precios anduvieron por los 2 mil pesos mexicanos, lástima. Incluso algunos amigos no pudieron ir precisamente por esa razón.
Saludos y gracias por el post.
P.D: No llevé cámara :(, si pudieras compartir algunas imágenes, estaría chido. Grax.
Gracias por tu comentario. Sobre los precios, bueno, parece que uno paga por estar cerca del artista, y parece que Páez sólo viene tocando en lugares pequeños para esta gira, entonces supongo que hay que sacar utilidades; eso sin contar que aunque parezca imposible pensarlo, la economía Argentina está incluso peor que la nuestra, quizá ahí esté la explicación. Déjame un mail donde el eRRe pueda hacerte llegar las fotos y lo hará con gusto. Salú.
UUUUUUUU nada nuevo en este Blog.... Buuuuuuu!!!!! deje de echar la hueva mi eRRe, o qué??????
la banda es Coki & The Killers Burritos, rosarinos, muy buenos, recomendables:
http://esmiercoles.blogspot.com/2008/03/coki-killer-burritos-no-creamos-nada.html
Gracias por la aclaración y la visita. Salud por un buen 2010.
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